México
Arreciará peligrosidad de huracanes este año
Un escuadrón de furia atacó desde el Atlántico en el 2005. Foto: Archivo / El Sol de México
Segunda y ultima parte

Organización Editorial Mexicana
28 de julio de 2008

Nidia Marín, especial / El Sol de México

Ciudad de México.- En México, en lo que va del siglo XXI, han muerto miles de personas por fenómenos hidrometeorológicos, en gran porcentaje causados por los huracanes; meteoros que han afectado, directa e indirectamente, a más de dos millones de personas y causado pérdidas económicas por aproximadamente 100 mil millones de pesos.

Solamente entre 2000 y 2005, de acuerdo a cifras oficiales, las pérdidas alcanzaron 65 mil 466 millones de pesos.

Y es que los huracanes no tienen palabra de honor. Algunos encarecen el precio del petróleo, otros modifican fronteras, los hay que destruyen centros turísticos, están los que transforman las relaciones entre los países y también los que exhiben a los malos gobernantes.

"¡De gorra nada!", diría Vicente Fox a los damnificados mexicanos de los huracanes de 2005, después de que otro meteoro, "Katrina", casi tumba de la Casa Blanca a George W. Bush; ciclón que tuvo la virtud de recomponer las relaciones militares México-Estados Unidos al ingresar, por vez primera en la historia de ambos países, el Ejército mexicano a territorio estadunidense con la finalidad de prestar ayuda. Así son los huracanes: impredecibles.

En México el año 2005 llegó cargado de viento y agua. "Stan" empezó como tormenta tropical en el mar Caribe y a 180 kilómetros por hora castigó a Cozumel el primero de octubre de 2005. Al día siguiente golpeó a todo Quintana Roo y cruzó la Península de Yucatán. Salió al Golfo de México y torturó a Veracruz. Se convirtió en huracán y siguió dándole duro a la entidad veracruzana a 130 kilómetros por hora, para después, martirizar a Oaxaca.

En ese errático camino lanzó sus aguas sobre Chiapas, donde dejó una estela de muerte: 51 personas. Además, causó el desborde de tres ríos. También afectó Puebla, Hidalgo, Guerrero y Tabasco.

En su sistemático ataque produjo daños por más de 15 mil millones de pesos, además de que el territorio mexicano perdió 500 hectáreas con el cambio del cauce en el río Suchiate.

El remate fue que exhibió al Gobierno federal y lo obligó a duplicar, un año después, los recursos para atender a los damnificados.

* El escuadrón de la muerte

El fatídico 2005 avanzaba. Los huracanes, también. Un escuadrón de furia atacó desde el Atlántico. Los más intensos fueron "Emily", "Katrina", "Rita" y "Wilma" de categoría cinco, "Dennis", de categoría cuatro y "María" y "Beta" de categoría tres, en la escala de intensidad Saffir-Simpson. No todos entraron a México, pero los que decidieron pasear por estos rumbos, dejaron temblando a varios estados.

Cuando "Emily" atacó, los estados de Yucatán, Tamaulipas, Nuevo León y Veracruz fueron sus objetivos. Su categoría al llegar a México fue de cuatro y los daños de 26 millones de dólares, al lanzarse contra las instalaciones petroleras y dejar, además, cuatro personas fallecidas.

Este torbellino llevó a 90 mil personas a abandonar sus hogares en ocho entidades. Caprichosa fue y vino, al tocar dos veces las costas de México en Quintana Roo y Tamaulipas.

Pero aún faltaba "Wilma". A 230 kilómetros por hora pasó sobre Cozumel y se fue hacia Puerto Morelos y Cancún donde decidió esperar: se estacionó. Durante más de 60 horas, en ese fatídico octubre, destruyó una buena parte de la infraestructura turística de Cancún, Playa del Carmen y Cozumel, afectó los ecosistemas de 11 áreas naturales protegidas, los cayos e islas ubicados en las cercanías. Los daños fueron valuados en casi 19 mil millones de pesos.

Para el año siguiente, 2006, "John", categoría cuatro, llegó el 30 de agosto, pero ingresó a Baja California Sur al día siguiente en categoría dos. Fue suficiente para afectar carreteras, vivienda e infraestructura de salud, educación, puertos y agua potable en Los Cabos, La Paz, Comondú, Loreto y Mulegé.

"John" afectó los caminos rurales en los cinco municipios, la carretera transpeninsular, destruyó viviendas de cientos de personas, tramos de la red de telefonía, subestaciones y líneas de transmisión eléctrica, red de agua potable e infraestructura urbana, de acuerdo al Gobierno del estado.

Le seguiría "Lane". Arribó para las fiestas patrias, el 16 de septiembre. Causó chubascos y lluvias de fuertes a intensas desde Colima hasta Sinaloa, así como vientos fuertes y violento oleaje en las costas de dichos estados, además de hacerlo en Baja California Sur, Durango, Chihuahua y Sonora, entidad de donde corrió a más de 36 mil turistas.

Voló por mil 490 kilómetros en 90 horas, tumbó tráilers en las carreteras y mató a una persona en Culiacán.

El año 2007 tuvo lo suyo. El huracán "Dean" entró a Quintana Roo por las localidades de Majahual y Chetumal con una fuerza de categoría cinco. Generó intensas lluvias y sus vientos huracanados arrancaron los techos de varias casas.

Después se fue a la tierra de Agustín Lara para dejar poblados incomunicados y deslaves en los municipios de Tuxpan, Cazones, Tecolutla, Gutiérrez Zamora, Papantla y Poza Rica.

A su paso por los mares mexicanos, en la Sonda de Campeche produjo la evacuación de plataformas petroleras y fue el responsable de pérdidas económicas por 150 millones de dólares diarios a Petróleos Mexicanos.

Como si fuera poco, "Dean" modificó el litoral de playa en la reserva de la biosfera de Sian Ka'an-Uaymil, mientras que en las costas entre Punta Pulticub y Punta Herrero arrasó con toda la vegetación y en el sistema Laguna Mosquitero desfolió los manglares.

Siguiendo la ruta de "Dean", llegó "Félix" en el Atlántico, el cual ya no causó tanto daño.

Después, arribó la lluviosa "Henriette". Afectó el suroeste y causó nueve muertos al tocar tierra en la punta de la península de Baja California, cerca de San José del Cabo. Regresó al Mar de Cortés y al día siguiente volvió a tierra cerca de Guaymas, en Sonora. Sus lluvias afectaron también el puerto de Acapulco.

* El destino para 2008

Este año 2008 no será la excepción. Los doctores Philip Klotzbach y William Gray, investigadores de la Universidad Estatal de Colorado, Estados Unidos, santones de la meteorología, no se equivocaron. Tal y como lo señalaron a finales del año pasado, con fundamento en los patrones de circulación de la atmósfera y del océano, "la temporada 2008 en el Atlántico será más activa que el promedio de 1950 a 2000". Ya pasó "Dolly" y mató a una persona.

En el Atlántico, de acuerdo al doctor William Gray, se esperan en total 14 tormentas tropicales y huracanes, de los cuales seis corresponden a las primeras, cuatro serán huracanes menores a la categoría tres y otros cuatros mayores de tres.

Para el Océano Pacífico se pronostican ocho tormentas tropicales, cinco de una categoría moderada y dos intensos.

Para el Pacifico están contemplados: "Alma", "Boris", "Cristina", "Douglas", "Elida", "Fausto", "Genevive", "Hernán", "Iselle", "Julio", "Karina", "Lowell", "Marie", "Norberto" y "Odile". Más de la mitad no han llegado.

En el Atlántico están previstos: "Arthur", "Bertha", "Cristóbal", "Dolly", "Edouard", "Fay", "Gustav", "Hanna", "Ike", "Josephine", "Kyle", "Laura", "Marco", "Nana" y "Omar". Faltan 11 por pasar.

Y como se sabe, el cambio climático es la causa del aumento en la fuerza de los huracanes. Los científicos del Georgia Institute of Technology ya lo han demostrado.