Opinión
Ernesto Robledo Cervantes
Hablemos de Cine

El Sol de San Luis
22 de junio de 2008

* EL FIN DE LOS TIEMPOS, de M. Night Shyamalan

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Ficha técnica: Director: M. Night Shyamalan; Guión: M. Night Shyamalan; Fotografía: Tak Fujimoto; Música: James Newton Howard; Edición: Conrad Buff; Género: Ciencia ficción, Suspenso.

Intérpretes: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Spencer Breslin, Victoria Clark, Ashlyn Sanchez, EU, 2008.

El joven director de origen hindú y de nombre enigmático M. Night Shyamalan (Sexto sentido, El protegido, Señales, La aldea, La dama del agua), vuelve a retomar el tema que le obsesiona al hablarnos del fin de los tiempos cuando las tinieblas hacen su aparición presagiando el caos para todos.

Como todas las cintas de este autor de cine, esta nueva película ha causado polémica cuyo efecto ha sido mayor que sus antecesoras, en este caso, tanto la crítica especializada como el público de manera casi unánime se ha aliado para hacer pedazos esta película argumentando la indefinición del director al pasar de manera brusca entre la ciencia ficción, el suspenso y el terror mismo.

En realidad, Shyamalan sigue en lo suyo dentro de ese universo tan personal y particular en el que siempre se desenvuelve regodeado en el misterio y sumergido en aguas profundas donde flotan preguntas sin respuestas sin hacer de lado su afán permanente de encontrarlas.

Ahora Shyamalan se convierte en profeta y vaticina que un buen día, escondido en el viento, llegará un virus que afectará el cerebro de las personas para que estas, sin más, se quiten la vida de la forma que sea con tal de lograr su objetivo de matarse.

El director se muestra implacable cuando apenas iniciado el filme, la gráfica de los acontecimientos es brutal e impactante; de pronto, vemos cuerpos caer de las azoteas, gente que se quita la vida con la primera arma blanca que encuentra o tipos que se meten a las jaulas de los leones para que estos los devoren.

La forma de morir no importa, parece decirnos el director que, de entrada, juega con la paranoia en la que vive la sociedad norteamericana al suponer, en primera instancia, que los terribles sucesos se deben a un acto terrorista tan recurrente para ellos.

Pero la hipótesis inicial pronto se hace a un lado cuando los estudiosos del fenómeno caen en la cuenta de que proviene de otra parte aunque su origen es un verdadero enigma. Por supuesto, muchas personas especulan que todo es un castigo divino aunque pronto sabrán que más que omnipotente, el origen parece señalar a la propia naturaleza como si ésta se estuviera cobrando las atrocidades que los seres humanos le hayan infligido desde siempre.

Con esta hipótesis, M. Night Shyamalan realiza un vertiginoso thriller donde el cataclismo invade sin distingo de nadie como anunciando el tema toral que habla sobre la misma supervivencia humana. Que mejor manera de llegar al final de los tiempos que hacer que los habitantes del planeta se destruyan ellos mismos y asunto arreglado.

Ante esta situación de pánico, un maestro huye con su familia sin saber exactamente adonde, en el camino, irá comprendiendo la naturaleza del fenómeno al recordar en la última clase lo que les dijo a sus alumnos al señalarles que las abejas estaban desapareciendo en todo el país de una manera inexplicable, estaba seguro que esa analogía tenía algo que ver con lo que estaban viviendo deduciendo que el germen estaba en el viento y, por lo tanto, había que protegerse de él.

Al llegar a este punto, el director hindú que ha logrado tener en el filo de la butaca al desprevenido espectador, llevará las acciones hasta lo más profundo de un bosque en donde habita una anciana fantasmal que llevará al público al borde del terror en una aparente vuelta de tuerca dentro de la historia de ciencia ficción.

Este singular cambio de propuesta hacia otro tipo de suspenso, va de la mano con los temas que abruman al director y que de manera recurrente explora en sus filmes al analizar la relación que existe entre el hombre con la naturaleza y con su propia naturaleza. Aquí, es importante no olvidar que Shyamalan escribe los guiones de sus propios filmes lo cual lo convierte en un verdadero autor de cine.

Al respecto vale la pena recordar lo que años atrás dijera el cineasta francés Jean Renoir cuando afirmaba que solo los grandes directores empleaban toda su vida en hacer una y otra vez la misma película.

Si esta afirmación es aplicable al realizador hindú, solamente el tiempo lo dirá. lo que si es cierto es que la película EL FIN DE LOS TIEMPOS se agrega a su corta pero excelente filmografía en la que siempre lo encontraremos en la búsqueda de lo inexplicable dentro de todos esos conceptos inequívocos de un hombre ansioso por saber los innumerables misterios que rodean al ser humano.

Si usted, amable lector, al salir de la sala de proyección siente un desánimo ante lo que ha visto y considera que sus sobresaltos han sido inútiles, reflexione, al hacerlo, podrá reconocer las mismas conjeturas que a usted le atormentan y que en el filme están expuestas en espléndidas secuencias envueltas en un halo musical que presagia lo peor y que lo previene del caos que está por desatarse.

Es cierto, por fortuna la esperanza vuelve a renacer aunque, como Shyamalan, usted también sabe que hay cosas que no tienen explicación y, por lo tanto, habrá que seguir buscando respuestas y no parar hasta encontrarlas.

Correo electrónico: ernestorobledo@hotmail.com
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