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Tabasco
15 días de fuego en los Pantanos de Centla
Lastimado pulmón tabasqueño. Foto: El Heraldo de Tabasco
En busca de una tortuga, se destruyen cientos de hectáreas de manglares
El Heraldo de Tabasco
19 de mayo de 2008
Azarias Gomez Gonzalez / El Heraldo de Tabasco
Pantanos de Centla.- En medio del nuevo tema llamado Cambio Climático que amenaza en el corto plazo con desaparecer las costas de Tabasco, y hasta estos Pantanos declarados como Reserva de la Biosfera el 6 de agosto de 1992, este pulmón del Sureste tabasqueño se consume a fuego lento, pero constante. Son cientos las hectáreas que consume el fuego prendido por personas inconcientes que en busca de una tortuga destruyen el ecosistema en donde habitan casi 40 especies de peces, 50 de anfibios y reptiles, 60 de mamíferos y 125 de aves, y casi medio millar de tipos de plantas; es decir, un sitio paradisíaco para convivir con la naturaleza. CENTLA CON MAYOR NUMERO DE INCENDIOS La Comisión Nacional Forestal (Conafor) que dirige el ingeniero Cristóbal Sayago Pozos, reconoció que a la fecha ya se tiene un registro de 33 incendios forestales en el Estado de Tabasco, lo que ha generado la afectación de 389 hectáreas, y señaló que Centla es el municipio con mayor incidencia en siniestros. Tan solo en este lugar se registraron 26 del total de incendios, ubicados mayormente en la Reserva de la Biosfera de los Pantanos, afectando humedales en una superficie de 339.5 hectáreas, 2 hectáreas de mangle y 0.5 de matorral (acahual). Por las poco más de 302 mil hectáreas que conforman los llamados Pantanos de Centla y que son aportadas además por los municipios de Jonuta, y Macuspana, huye la fauna: se refugian los lagartos, corren las iguanas, levantan el vuelo las miles de aves y se le destruye el habitad a los anfibios y peces que poblan esa Reserva declarada por el gobierno federal desde 1987 como área natural protegida, y en 1992 como Reserva de la Biosfera. Por esas rutas de los Pantanos donde se intenta poner en práctica el ecoturismo, no se aprecia ninguna forma de conservación de estos humedales considerados los más extensos de México, por la Ruta Manglar que pasa por las comunidades Rivera Alta, Salsipuedes, Boca de Arrollo Polo, Nueva Esperanza, Chichicastle, y por el Ejido Tres Brazos donde confluyen los ríos Grijalva y Usumacita, es decir, a lo largo de más de 60 kilómetros de camino vía Frontera- Jonuta, no se aprecia ningún patrullaje que vigile y evite la quema de la Reserva. ACCIONES DE PROTECCION Y PREVENCION Sin embargo la Conafor asegura que en su última reunión en donde participó también la Comisión Nacional del Agua (Conagua) se expusieron las acciones de prevención efectuadas por los gobiernos federal y estatal, en coordinación con los municipios, y precisa que se distribuyeron 30,015 folletos, se instalaron lonas en puntos estratégicos, se contó con la participación constante en los medios de comunicación. Añade Sayazo Pozos que siete cursos de capacitación fueron impartidos a brigadistas, brigadas voluntarias y empresas forestales, además de que también se dieron 17 pláticas a grupos voluntarios, y se realizaron 93 recorridos de detección terrestre, recorridos en los Pantanos de Centla con equipo Marhs Master (equipo anfibio de fácil desplazamiento en zonas pantanosas) y 1 sobrevuelo en los humedales. A escasos cinco kilómetros de la ciudad de Frontera, Centla, recientemente unas 20 hectáreas de humedales fueron devoradas por el fuego, mientras que en Chichicastle decenas de hectáreas también fueron victimas de la quema indiscriminada. El fuego producido por personas que buscan tortugas, y la falta de vigilancia para evitarlo, acaba con la todavía posibilidad de acampar en islotes como los de la laguna El Cometa, inmersa en Los Pantanos, o escuchar durante las noches el aullido de los monos saraguatos, navegar entre los manglares y observar sus raíces entretejidas y asidas en lo profundo del agua, mientras se observa al cocodrilo, manatíes, nutrias, tortugas, y el perro de agua. Vecino de los pueblos mayas chontales, los Pantanos de Centla de origen cuaternario se asienta en el Delta que forman los Ríos Grijalva y Usumacinta, y que juntos desembocan al Golfo de México. La cuenca que se forma contiene decenas de cuerpos de agua como las lagunas: El Campo, Chichicastle, Del Viento, San Pedrito, Tintal, Concepción, El Retiro, San Isidro, El Valencia, además de las lagunas costeras, El Cometa, y El Corcho. Todas ellas situadas entre los ríos Grijalva, Usumacinta, y Bitzal que además sirven como reguladoras de inundaciones. Los incendios no solo afectan los humedales, sino a su riqueza biótica que alberga como insectos, moluscos, algas, reptiles, plantas fanerógamas, y peces, pero además el mangle que ha servido de conservador ambiental, entre ellos, el mangle rojo, el blanco, y el negro. El camarón, el manatí, cocodrilos, caimanes y quelonios de agua dulce como la hicotea, pochitoque, chiquiguao, y el apetecido topén que sale por temporadas de lluvia cuando el pantano se levanta de la superficie. Para ingresar al corredor Manglar hay que entrar por el cabezal del puente Frontera, hasta llegar a Uyotot-ja (Casa del Agua) que es el centro de interpretación. Desde el inicio del recorrido todo es agua. A orillas del arrollo que comunica con el Grijalva y Usumacinta hay casas cuyos habitantes han convertido en basurero, y es de antemano una muestra que no gustará a turistas, que como se contempla para el año entrante arriben por el Golfo de México en el primer crucero, o bien encuentren los espadañales y manglares quemados, o los cuerpos de agua de los pantanos llenos de basura. Más de 302 hectáreas conforman el área de los pantanos de Centla, en donde iguanas, lagartos, tortugas, aves, peces, insectos y cientos de especies vegetales coexisten. |
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