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México
Enfrentaron trabajadores "año negro", dicen dirigentes
Casi desde inicios de año, los trabajadores recibieron el primer golpe con el incremento en el precio de la tortilla. Foto: Archivo / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
23 de diciembre de 2007
Carlos Acosta / El Sol de México
Ciudad de México.- Con el peso de las alzas a los productos de la canasta básica a cuestas, pulverización sindical, el conflicto minero sin resolver y una ley del ISSSTE que recibió el rechazo de la mayoría de los burócratas, los trabajadores del país vieron pasar otro año en el que sufrieron más retrocesos que avances y en el que se intentó abrir la puerta para eliminar sus conquistas laborales. De acuerdo a legisladores y dirigentes sindicales, a ello hay que agregar el pobre desempeño del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, quien lejos de poner orden en el pleito entre Napoleón Gómez Urrutia y Grupo México, que mantiene en huelga a tres minas, se ha enfrascado en un pleito estéril con el Gobierno capitalino. Néstor de Buen, uno de los más reconocidos abogados laborales del país, resume: "la política laboral de este Gobierno es igual de represora que la de otros gobiernos", en la que no se ha registrado ningún avance, sino por el contrario se pretende beneficiar al sector empresarial. Cita como ejemplo, el largo conflicto minero en el que a pesar de las resoluciones contrarias al sindicato por parte de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, se han ganado todos los amparos, así como la fallida intentona por eliminar varias de las conquistas laborales de los sobrecargos de aviación. En México generalmente ha estado del lado de los empresarios, e incluso no hay diferencia entre los gobiernos en el trato de los trabajadores. Igual ha habido sindicatos corporativos, contratos de protección y toda esa vergüenza pública que son las relaciones colectivas de trabajo, subraya. Casi desde inicios de año, los trabajadores recibieron el primer golpe con el incremento en el precio de la tortilla, que prácticamente mató el aumento salarial del 3.9 por ciento decretado a los salarios mínimos, y que a pesar de las protestas y movilizaciones de centrales obreras, campesinos y sociales, nada se pudo hacer para frenar este aumento, que generó otros más. Apenas se había asimilado el alza a los básicos, y otro rudo golpe fue asestado, esta vez con la reforma a la ley del ISSSTE, que no sólo generó marchas, plantones y agrupó a distintas organizaciones sindicales. |
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