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Opinión
![]() Padre Darío Pedroza Jr.
Guadalupanos... ¿También cristianos?
El Sol de San Luis
10 de diciembre de 2007
* ¡Buenos domingos, amigos! ¿Qué tal de fiesta guadalupana?
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- En este contexto de la espera primera y recuerdo del nacimiento de Jesucristo y el regreso del mismo Señor para la plenitud del reino celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Creyentes o no, es una fiesta de nuestra patria porque independientemente de la fe de quien crea o del ateísmo de quien no Nuestra Señora quiso aparecerse y quedarse en este pueblo que había sido sometido a fuerza de sangre por la conquista de los españoles. De hecho sabemos que el cuadro guadalupano es un códice que implica una serie de mensajes antropológicos que los naturales de aquel entonces y quienes llegan a profundizar su contenido entienden por supuesto qué dice, a quién se lo dice, cómo se lo dice y para qué se lo dice. No se trata desde luego de plantear una discusión de guadalupanismo o antiguadalupanismo como en su momento surgió como si se tratara de un dogma que nos obliga por fe a todos los creyentes, por supuesto que no. Se trata más bien de partir de un hecho que precisamente se llama "hecho guadalupano". En este hecho guadalupano intervienen acontecimientos, personas, diálogos, fenómenos, fechas, lugares, contextos sociológicos, históricos y todos estos elementos concurren para dar una explicación no sólo del pasado sino del presente y sin duda alguna de un futuro que seguirá siendo con la anuencia y el cariño de muchos y tal vez con la indiferencia de algunos pocos. Nunca podremos agradecer suficientemente al Dios bueno que haya querido compartir con este pueblo que goza de tantas cualidades y virtudes de todo tipo pero que también tiene sus carencias y que requiere de la presencia palpable y cercana del cariño de Dios manifestado maternalmente en María de Guadalupe. Todo parece ser que los mexicanos nacemos con la imagen de esta santa Señora grabada en la pupila de nuestros ojos y sobre todo en las fibras de nuestro corazón; sin duda esto responde a que nuestros padres a su vez son parte de la cadena de sus propios antepasados que recibieron este mensaje de sus ancestros. Ciertamente en la fiesta de la Virgen de Guadalupe son insuficientes los altares, los cantos, los mariachis, los poemas, las flores, las peregrinaciones, el pago de las mandas propias o ajenas en todos los santuarios, templos, ermitas, capillas, fabricas, mercados y demás lugares en donde se veneren la santa imagen. Pero no siempre el compromiso cristiano de cara a la fe, a la justicia, a la responsabilidad, a la solidaridad, especialmente con los más débiles y carentes de salud, de recursos, de felicidad, camina a la par con la devoción y el cariño a la Virgen Madre de Guadalupe. Urge ciertamente en nuestra patria un compromiso más integral en todos los aspectos, de otra manera se confirma lo que el Papa Juan Pablo II afirmaba México es más guadalupano que cristiano. ¡Feliz domingo! Columnas anteriores
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