Opinión
Padre Darío Pedroza Jr.
Confiar... ¿en quién y cómo?

El Sol de San Luis
7 de octubre de 2007

* ¡Buenos domingos amigos! ¿Qué tal de informes?

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- No es cuestión antigua ni nueva, sino cuestión de siempre, es decir actual; lo que es más no es tan sólo un problema religioso o un planteamiento de relación con Dios como cada quien y cada cual lo entienda en su comunidad o en su iglesia.

El mundo globalizado al que todos los países y la diversidad de los pueblos pertenecemos, incluido desde luego el nuestro estamos metidos en un proceso de credibilidad y de confianza.

Por poner un ejemplo se habla del proceso del calentamiento global aceptado ciertamente por personajes importantes de los norteamericanos con los riesgos fatales para la humanidad que algunos pretenden subestimar entre otros Jorge Bush, presidente de los norteamericanos y que por nada del mundo firma el acuerdo internacional que ciertamente han signado otros pueblos para tomar medidas y evitar la fatalidad de los riesgos.

Este problema y crisis del calentamiento global en el que especialmente los países más poderosos tienen una responsabilidad mayor son los menos creíbles en sus discursos dado que son demagogos y falsean los datos reales y le plantean al mundo sus propias estadísticas para refugiarse prácticamente en la mentira.

Esta situación nos está hablando de que a pesar de los esfuerzos que vienen haciendo los países que se conjuntan en la Organización de las Naciones Unidas, como espacio que favorecen el diálogo, la comunicación, el acuerdo entre iguales independientemente del poderío económico, industrial, bélico y cultural, no logran fiarse unos de otros y manejan doble discurso especialmente los más poderosos.

Esto nos quiere decir que a nivel universal hay crisis de fe y de confianza a nivel humano, a nivel político, a nivel comercial, a nivel diplomático.

Y si nos vamos al mundo de lo religioso, es decir de la relación con un ser superior que el cristianismo y el catolicismo en concreto le llamamos Dios y lo personalizamos y lo diferenciamos como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo y con la certeza de que es un solo Dios y nunca tres divinidades.

En este mundo de lo trascendente en donde encontramos y recibimos un gran regalo que es la fe y que gracias a nuestra querida Iglesia Católica se nos concede desde que somos pequeños en la responsabilidad de nuestros padres teniendo como testigos a los padrinos del sacramento primero de iniciación cristiana como es el bautismo.

En la fuerza de esa fe que crece y se desarrolla ilustrada tanto por nuestros padres de familia como por los padrinos así llamados y posteriormente con la recepción de los otros sacramentos de iniciación como es el caso de la confirmación y de la eucaristía y solamente desaparece cuando el creyente llega a la plenitud del reino al encontrarse en la felicidad eterna que popularmente llamamos cielo. Por supuesto que esa fe se alimenta con el contacto y relación permanente con ese Dios y Señor Padre de Nuestro Señor Jesucristo.

¡Feliz domingo!
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