Opinión
Padre Darío Pedroza Jr.
México casi democrata

El Sol de San Luis
30 de septiembre de 2007

* ¡Buenos domingos, amigos! ¿Qué tal de "Lorenzo"?

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Por supuesto que nadie estamos asegurando y certificando que somos una patria perfectamente democrática, como si algún país, algún pueblo o algún rumbo pudiera enorgullecerse y ponerse la corona de laureles de ser perfecto como tal.

Ni siquiera los así llamados Estados Unidos Norteamericanos que se precian y se enorgullecen de ser altamente y por definición demócratas y sin embargo mantiene una serie de actitudes negativas tanto hacia el interior de sus propias estructuras y de relaciones como también hacia sus relaciones con los países de todos los rumbos del mundo.

Todos los pueblos y conglomerados humanos según su origen, según sus circunstancias, su raza y sus relaciones con los pueblos circunvecinos van buscando a través del tiempo y de la historia su propia identidad, su propio ser, su estilo de gobernarse, su propia autonomía; porque muchas de las veces nacieron con una dependencia hacia algún pueblo determinado que ejerció su dominio y poderío sobre ellos.

Y en un proceso libertario no fácil ni sencillo sacrificando la vida misma de muchos de los ciudadanos se van fincando las bases de una patria y de un pueblo nuevo sin negar sus antecedentes cualesquiera que estos hayan sido.

Muchas de las veces se optimiza el pasado según el estilo y la ideología de los triunfadores de un régimen de pensamiento, de filosofía y de sistema político y olímpicamente se olvidan por sistema o se niegan simplemente aspectos que no le lucen a los que escriben o

estructuran una historia que a la postre resulta incompleta y hasta falseada.

Nuestra patria ha venido caminando y haciendo su propia ruta habida cuenta de su propia prehistoria que estrictamente no es prehistoria sino que pertenecen a su ser mismo, a su vida y que se debe de integrar necesariamente en los anales y acontecimientos no sólo para recordarlos en efemérides determinadas, sino para que pasen a la estructura educativa y pedagógica en los libros de texto del país y es nuestro caso de nuestro querido México.

No se trata pues de evadir ni los aciertos ni los errores y desaciertos sino se trata de valorarlos y ponerlos a la luz de la reflexión y del análisis tanto para aprendizaje como para que vayan formando cuerpo estructural de la vida social, política, económica, cultural y religiosa de nuestro país.

Nadie puede ni debe maldecir su pasado independientemente del que haya sido así liberal, como republicano, como centralista, como monárquico fallido o no como a su vez democrático en proceso de maduración con sus respectivos poderes diferenciados no en oposición sino en colaboración razonada y solidaria.

En el contexto de reformas en que esta involucrado el país y con la aprobación mayoritaria de los congresos de los estados el resto de los mismos debe de proceder con madurez independientemente de su aceptación o no. ¡Feliz domingo!
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