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Opinión
![]() Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
En el cerebro estaría la cura de tartamudez
Organización Editorial Mexicana
16 de octubre de 2006
Entre otras cosas que se ignoran en México es conocer el número de las y los que padecen la enfermedad de la tartamudez, que en Estados Unidos aqueja a aproximadamente tres millones de estadunidenses.
Así los tropezones al hablar, Gerald Maguire, psiquiatra en la Universidad de California, en Irvine, y quien desde niño padecía un severo caso de tartamudez, quiere curar la enfermedad y está en búsqueda de un medicamento para tratarla. De acuerdo con una teoría prevaleciente, el 70 por ciento de los tartamudos son zurdos. A sabiendas que el hemisferio izquierdo del cerebro regula el lenguaje; en 15 por ciento los regula el hemisferio derecho y en el 15 restante, lo regulan ambas mitades. El tartamudeo, según algunos sabios, se debería a que, en algunos zurdos, ambas mitades cerebrales compiten por controlar el lenguaje. Quizás los dos más célebres tartamudos de la historia antigua sean el orador y político ateniense Demóstenes, el defensor intransigente de la democracia y la independencia de Atenas, y el emperador romano Claudio que sucedió a Calígula. Ambos eran zurdos. Según la leyenda, la facilidad de palabra la habría adquirido en la infancia a fuerza de voluntad, al superar su tartamudeo hablando frente al mar con la boca llena de piedrecitas. Demóstenes es el máximo exponente de la elocuencia ateniense. Claudio era hijo del adulterio de su madre Livia y Augusto, y tartamudeaba. En una de sus cartas Augusto describe la limitación de su hijo: "He oído declamar a tu nieto Claudio y no salgo de mi asombro. ¿Cómo puede hablar con tanta claridad en público cuando de ordinario tiene la lengua tan entorpecida?". Como en el caso de Demóstenes, Claudio consiguió con voluntad poseer la verba fluida. Todavía más, el tartamudo bíblico es Moisés, quien le dijo a Dios: "Soy lento de habla y de una lengua lenta", y ante esta limitación le pedía a su hermano Aarón hablar por él. Moisés también era zurdo. Entretanto se establece o no que los tartamudos por lo general son los zurdos, Maguire informa a The New York Times estar en "búsqueda de un medicamento para tratar la tartamudez, organizando pruebas clínicas e incluso hacer probar los tratamientos conmigo mismo". Tanto para Maguire como para otros estudiosos, las investigaciones sugieren que existe un exceso del neurotransmisor dopamina en los cerebros de quienes tartamudean, o acaso se pueda tratar de cosa genética, al menos en parte. Para el genetista Dennis Draya, del Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación, la cosa genética podría atribuirse a la herencia, dado que se ha encontrado que algún mimbro de la familia tiene el mismo padecimiento. Draya precisa que "existen muchos genes que pueden contribuir al tartamudeo, cada uno quizá con un pequeño defecto. Esto ha dificultado encontrar los genes responsables". Lo que ha comprobado Maguire es que un medicamento conocido como "Pagoclone" es gran ayuda, como lo ha manifestado una paciente que lo toma: "Definitivamente creo que me ayuda", y otra mujer abundó: "Me ha dejado con la sensación de ser un poquito más libre y participé más en situaciones donde era necesario hablar". Los sabios reconocen que todavía falta mucho por aprender sobre las causas del tartamudeo y cómo tratarlo, y ahí la llevan, reconociéndose que "el número de hombres que tartamudean supera al de mujeres en una proporción de cuatro a uno, por razones desconocidas". Entretanto, atender los ejemplos históricos de Moisés, Demóstenes y Claudio, y de pasada consultar al médico sobre el tratamiento con el fármaco "Pagoclone". Nada estorba a favor del habla. Felipe Calderón Hinojosa es zurdo y no tartamudea. Columnas anteriores
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