México
A 60 años del voto de la mujer
Desde 1953, las mujeres mexicanas votan y son votadas en los procesos electorales.
Organización Editorial Mexicana
6 de octubre de 2013

Primera de dos partes

Por NIDIA MARÍN / El Sol de México



Inicia el alboroto. Hay revuelo de faldas, sonido de presurosos tacones y perfumes de cabelleras. Las boquitas pintadas festejan un aniversario más: 60 años del voto de la mujer en México. Son seis décadas de que a veces con sonrisas, en ocasiones con sus conocimientos, en la mayoría de los casos al aprovechar la coyuntura, las condiciones y el momento, han logrado ejercer sus derechos.

Las mexicanas, como las demás mujeres en el orbe, lucharon contra las "razones" históricas, biológicas, científicas, religiosas, culturales, y demás esgrimidas para negarles sus derechos. Hoy, siguen los argumentos, aunque de otra índole, para reducirles su participación política.

En esa materia, los estados de la República ganaron la carrera a la federación. Yucatán fue la primera entidad donde se reconoció el derecho a votar de la mujer, con un decreto promulgado por el gobernador Felipe Carrillo Puerto, en 1922. Fueron Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche de Ponce y Raquel Dzib Cícero las tres primeras diputadas locales de la historia de México.

Posteriormente, el voto de la mujer se reconoció en la legislación de San Luis Potosí en 1923, y en Chiapas en 1925.

A nivel nacional, el 17 de febrero de 1947 se reformó la fracción I del artículo 115 de la Constitución para que las mujeres pudieran participar en elecciones municipales en igualdad de condición que los varones.

Faltan 11 días para celebrar en México aquel 17 de octubre de 1953, cuando don Adolfo Ruiz Cortines publicó en el Diario Oficial de la Federación: "Artículo 34.-Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: I.- Haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y II.-Tener un modo honesto de vivir".

Cuentan que desde 1937 la iniciativa de reformas del Presidente Lázaro Cárdenas del Río había sido aprobada por el Congreso de la Unión. Surgieron impedimentos enraizados en el machismo y en la misoginia de entonces. Pasarían 16 años hasta ser publicada y uno más para que, a nivel nacional, surtiera efecto en un proceso electoral.



* El arribo de las faldas

En los comicios de 1954 (para elegir diputados, senadores y siete gobernadores) llegó la primera mujer legisladora federal, Martha Aurora Jiménez Quevedo (Aurora Jiménez de Palacios), del Partido Revolucionario Institucional. Ocuparía una curul en la XLII Legislatura.

Cuenta la historia (publicada en 2008 por la Comisión de Equidad y Género de la H. XIX Legislatura de Baja California y el Instituto Estatal de la Mujer para Baja California bajo el título "Mujeres y participación política en Baja California que la llegada de doña Aurora a la Cámara de Diputados "fue en medio de una expectación nacional e internacional, los 140 diputados de la XLII Legislatura Federal la esperaban en Donceles. Con gran curiosidad por conocer a la primera mujer que ocuparía una curul en la Cámara de Diputados, también la esperaban el pueblo del Distrito Federal y los periodistas de los distintos noticieros de radio y prensa escrita. Su esposo, el licenciado Palacios, dejó escrita su impresión de aquel momento tan relevante en la historia de sus vidas y del país...

"Paso a paso, subiendo las escalinatas entre aplausos, confetis y gritos de apoyo de las mujeres del pueblo y dirigentes de grupos femeniles, con su sonrisa en los labios y su pelo negro de una auténtica mujer cora, Aurora Jiménez de Palacios abría las puertas de la cámara a la mujer mexicana. De su participación, de su conducta, de su preparación y de su sagacidad política, dependía el futuro político de las mujeres en México", dice.

No sería una sedita en el Congreso. Tres veces subió a la tribuna en cuatro meses. "Su primera intervención fue cuando pidió la palabra desde su asiento, sin la autorización del control político, y se opuso terminantemente a la iniciativa presidencial que pedía se modificara la penalidad a 50 años de prisión para los delitos de traición a la patria", señala la obra coordinada por Sergio Hernández Zinzún.

La segunda, fue en la fecha (precisa) que actualmente se reconoce como el Día Internacional de la Mujer; ocasión en la cual dijo:

"Cuanta razón asistió a los señores diputados, al aceptar el derecho del voto a la mujer y concederle los mismos derechos cívicos que a los ciudadanos mexicanos, porque quienes piensan que la mujer mexicana puede ser instrumento fácil de tendencias fanáticas se equivocan pues la mujer obrera, la mujer campesina, con un sentido de solidaridad, que solamente se logra en el dolor y en la pobreza, tendrá que estar ineludiblemente con el pueblo, defender sus derechos y los de sus hijos. Porque hace más de 100 años camina a la vera del soldado y hará realidad las más grandes conquistas del pueblo mexicano, la participación de la mujer en la vida política del país es producto del glorioso movimiento nacional.

"La mujer dirigente de nuestro partido, tiene la grave responsabilidad de pensar y actuar en función de la mujer obrera, de la mujer campesina, de la mujer explotada, de la mujer indígena, organizándolas en unidades capaces de concurrir a los comicios electorales y ganar las elecciones de nuestro partido".

Afirman en la investigación, que en su última intervención, al salir en defensa de Benito Juárez, atacado por la Unión Nacional Sinarquista, cuando su esposo agradecía al presidente Ruiz Cortines la confianza hacia su esposa al haber sido seleccionada para ocupar una curul, el mandatario contestó:

"Compañero Palacios, agradézcaselo a ella, que supo pasar todas las pruebas, que tanto Gobernación como los agentes de la Presidencia de la República le pusieron y de todas, todas las pasó por su capacidad, su honestidad, su entusiasmo, su compatibilidad y su valor para creer en la patria y respetar a México".

Desde 1953, a cuenta gotas primero y en caudales actualmente, las mujeres mexicanas votan y son votadas en los procesos electorales para decidir en las urnas quienes serán sus gobernantes, desde el Presidente de la República, gobernadores, presidentes municipales, legisladores locales y estatales, hasta los regidores.



* En el calendero gubernamental

Hasta 2010, México contaba con 112 millones de habitantes, de los cuales 57 millones eran mujeres y 55 millones hombres. A nivel nacional había 95 hombres por cada 100 mujeres.

De acuerdo al IFE, México ha tenido cinco candidatas a la Presidencia de la República: Rosario Ibarra, en 1982 y 1988 por el Partido Revolucionario de los Trabajadores; Marcela Lombardo, por el Partido Popular Socialista y Cecilia Soto, por el Partido del Trabajo, en 1994; Patricia Mercado, por el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, en 2006 y Josefina Vázquez Mota, por el Partido Acción Nacional, en 2012.

Señala el análisis "Mujeres, Participación Política en México 2012", auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo que el puesto más alto que han ejercido las mujeres en la Administración Pública Federal ha sido el de Secretarias de Estado. A la fecha, sólo 23 mujeres han ocupado este cargo, considerando 6 del gabinete ampliado. Las pioneras fueron: Rosa Luz Alegría, en Turismo en 1980; María de los Ángeles Moreno, en Pesca en 1988; María Elena Vázquez Nava, en la Secretaría de la Contraloría General de la Federación, 1988; Norma Samaniego de Villareal, en la Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo en 1994; Silvia Hernández Enríquez, Turismo en 1994; Julia Carabias Lillo, del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca; Rosario Green Macías, Relaciones Exteriores, en 1998; María Teresa Herrera Tello; Reforma Agraria, en 2000; Leticia Navarro Ochoa, Turismo 2000 y Josefina Vázquez Mota, Desarrollo Social 2000.

En la segunda década del siglo XXI, hay tres secretarias de estado: de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga; de Turismo, Claudia Ruiz Massieu Salinas y de Salud, Mercedes Juan López.

En la investigación realizada por el Instituto Federal Electoral, se precisan los primeros intentos en México por regular medidas de acción afirmativa. Fueron en 1993, cuando se estableció en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe). Hubo una recomendación a los partidos políticos: garantizar una mayor participación de las mujeres en la vida política del país.

En 1996, 2002 y 2008, se hicieron modificaciones a dicho instrumento para hacer más efectiva la normatividad y en la última reforma, "se estableció la obligatoriedad de los partidos políticos de no postular más del 60 por ciento de candidaturas del mismo sexo en los cargos de diputaciones y senadurías, así como la sanción de no registrar las candidaturas de aquellos partidos que no cumplan con lo señalado en este precepto".

De 1952 a 2011, ha habido 921 diputadas federales propietarias, lo cual representa el 13.3 por ciento de un total de 6 mil 947 curules. El incremento más alto en la presencia de mujeres se dio en las elecciones de 1994 y 2003 (posterior a las reformas de 1993 y 2002), cuando el porcentaje de legisladoras aumentó 8 y 7 puntos porcentuales respectivamente, respecto de la legislatura anterior. En las penúltimas elecciones federales (2009), 140 mujeres ganaron un escaño.

Respecto de la Cámara de Senadores, asegura la institución electoral nacional que el porcentaje de mujeres también se ha incrementado de forma paulatina. En números absolutos, la presencia de mujeres diputadas es mayor que la de Senadoras. Sin embargo, el incremento en el Senado ha tenido avances más sustantivos entre una y otra legislatura.

Desde 1964 hasta 2011, han ocupado un escaño 114, de un total de 773 posiciones, es decir, 12.9 por ciento. El porcentaje de senadoras se incrementó de 3.4 por ciento en 1964 a 22.7 por ciento en la actualidad. El incremento más alto fue en la elección de 2006, cuando aumentó 6.3 puntos porcentuales, al pasar de 16.4 por ciento a 22.7 por ciento.

La presencia de mujeres en diputaciones locales aumentó de 9.6 por ciento en 1991 a 23.6 por ciento en la actualidad (hasta 2011). Ocho de las 32 entidades superan la masa crítica del 30 por ciento de mujeres en sus Congresos: Oaxaca (35.7 por ciento), Chiapas (35 por ciento), Campeche (34.3 por ciento), Baja California Sur (33 por ciento), Tamaulipas, Morelos, Zacateca y Veracruz (30 por ciento). Mientras que entidades como Aguascalientes, Coahuila y Puebla no superaban el 15 por ciento de mujeres.

En otro punto de la investigación se indica que seis entidades federativas, de las 32 que conforman el país, han sido gobernadas por mujeres: Colima, por Griselda Álvarez Ponce de León; Tlaxcala, por Beatriz Paredes Rangel; Yucatán, por Dulce María Sauri Riancho e Ivonne Ortega Pacheco; el Distrito Federal, por Rosario Robles Berlanga y Zacatecas, por Amalia García Medina.

Acotan que cuatro de dichas mujeres fueron dirigentes nacionales de sus partidos: García Medina, Sauri Riancho, Paredes Rangel (Secretaria General y Presidenta) y Robles Berlanga.

(Continuará)