Opinión
Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Niña de tres y medio millones de años

Organización Editorial Mexicana
3 de octubre de 2006

A la tierna Lucy se agrega hoy una niña que al morir tendría aproximadamente tres años de edad. Lucy, como se sabe, es el Autralopithecus afarensis femenino más antiguo del mundo con una longevidad esquelética de más de tres millones de años, y la pequeña, descubierta en 2000, anda en las mismas perpetuidades.

Los paleontropólogos etíopes y alemanes que andan excavando desde hace años en las riberas del antañón río Awash, en Etiopía, guiados por Aleseged Zeresenay, encontraron los restos de la chica que finalmente han sido limpiados y van a investigar si podía o no hablar, según lo informa Carlos Lorenzo, especialista en homínidos del equipo de investigación de Atapuerca.

Estos homínidos no eran chimpancés, tenían capacidad para caminar a dos pies, aunque no podían correr en búsqueda de alimentos, cosa que sí hicieron los antepasados multimilenarios del ser humano.

El próximo 24 de noviembre, Lucy cumplirá 36 años de haber sido exhumada, ocupando un lugar privilegiado en nuestro árbol genealógico. Su descubridor fue Tom Gray, estudiante estadunidense de paleontología que avanzaban en sus estudios ayateado por los sabios, el francés Maurice Taieb y el gringo Donald Johnson. Los científicos de la expedición la nombraron Lucy porque en el pequeño campamento donde estaban celebrando el hallazgo se escuchaba la canción de Los Beatles: "Lucy in the sky with diamonds".

Todos los sabios eran jóvenes y animosos que descorcharon unas botellas de champaña para celebrar el éxito.

Podría presumirse que a Lucy le ocurrió lo que a los miembros de su especie: que los Neandertales dieron cuenta de ella. Se ignora si la mataron para comérsela tras haberla violado. Esto era frecuente en aquellas eras y los Neandertales sufrieron el mismo infortunio a cuenta del homo erectus.

Hoy se sabe que estas especies pudieron engendrar otra especie por razones de la movilidad de un gen caminante. Este es el actual descubrimiento de los científicos. Sin embargo, la niña del Río Awash sólo es miembro de la familia de Lucy.

El cuerpo de la niña, el más antiguo encontrado de la especie, murió siendo aún lactante y su cuerpo permaneció sepultado bajo guijarros y arena, lo que permitió que sus restos arqueológicos fueran protegidos y por ello se encontraron en buen estado.

Según Zeresenay, estos seres primitivos caminaban erguidos, pero no eran capaces de hablar.

En el artículo publicado en la revista Nature de este mes, William Kimbel, investigador del Instituto de Orígenes Humanos de la Universidad Estatal de Arizona, Estados Unidos, señala que "esperamos comparar los resultados obtenidos con los estudios realizados con Lucy para conseguir claves sobre el crecimiento y desarrollo del Australopitecos afarensis desde su infancia hasta la etapa adulta; si la locomoción era mejor o peor, si se la pasaba entre los árboles o en tierra, y por cuánto tiempo, su dependencia de la madre y en qué grado se había desarrollado su cerebro".

En el reportaje publicado días pasados en The National Geographic, se muestra el alegre rostro de la niña de Dikika según la reconstrucción llevada a cabo por National Geographic Society y ya ha dado la vuelta al Planeta Azul.

El desierto de Afat, en Etiopía, es uno de los más inhóspitos del planeta y allí, además de Lucy y la niña de Dikika, en este sitio se han exhumado más de 3 mil osamentas de nuestros ancestros, lo que ha llevado a los paleontólogos a suponer que el este africano es la cuna de la Humanidad.

Lo que otros hallazgos han ido confirmando es que los de nuestro origen se la fueron pasando en andadura por Africa hasta que, por razones que se estiman, pasaron a Europa y de ahí en adelante.
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