Opinión
Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Nanopartículas, diagnóstico y tratamiento del cáncer

Organización Editorial Mexicana
6 de febrero de 2007

En marzo de 2004 investigadores de la Carnegie Mellon University crearon nanopartículas capaces de limpiar sitios contaminados y eliminar elementos tóxicos contaminantes. El hecho ha tenido repercusión inmediata desde entonces.

Las nanopartículas son unidades más grandes que los átomos y las moléculas. No obedecen a la química cuántica, ni a las leyes de la física clásica, poseyendo características propias.

Las dichas unidades están avanzando con descubrimientos cotidianos en muchos frentes. Entre otros, el de los biosensores, partículas con base hierro contra tejidos cancerosos. Estas nanopartículas son creadas artificialmente a través de la ingeniería de partículas en los laboratorios, creadas a nanoescala por científicos.

Tanto la biomedicina como la biotecnología, un día sí y otro también, avanzan potencialmente en numerosas aplicaciones.

En los días de hoy, existe ya un catálogo de nanopartículas en investigación y en comercialización.

Los sabios que investigan el cáncer, y las compañías de biotecnología, están desarrollando tratamientos para el cáncer de última generación, usando minúsculos buscadores para suministrar drogas directamente en el sitio del tumor.

En estas horas del orbe de la ciencia, la tecnología y la biomedicina y su tecnología, científicos del Instituto de Investigación Médica Burhham en la Jolla, California oeste, Estados Unidos, explicaron que "una nanopartícula, afín a un tumor al igual que las plaquetas de sangre se aglomeran en el sitio de una herida, puede facilitar el diagnóstico y tratamiento del cáncer".

En el estudio publicado por las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de EU, los investigadores explican que "esta nanopartícula se une a proteínas de plasma coagulada hallada en tumores y causa más coagulación, lo cual genera proteínas de plasma, arrastrando más nanopartículas".

El mecanismo guiado amplificado, que emula la manera en que las plaquetas de sangre se acumulan en el sitio de la herida, mejora la efectividad de la molécula tanto para ser vehículo de un medicamento como para contribuir a su identificación.

La investigación "mostró que estas partículas pueden identificar las células malignas con gran precisión, lo cual supone un gran avance con respecto a la técnica de ataque total de algunos tratamientos actuales de quimioterapia, los cuales dañan células cancerosas, pero también células sanas", informa el biólogo celular Erkkik Ruoslhati, del citado instituto y autor principal del estudio.

Sin embargo, señala cautelosamente el sabio: "La eficiencia del suministro es generalmente baja. Todavía no hemos probado su eficiencia como sistema de administración de medicamentos, aunque claramente éste tiene más potencial que las nanopartículas convencionales".

Y en esas andan los sabios.

En México, el 28 de junio de 2005 fue inaugurado el Laboratorio de Nanociencia y Nanotecnología del Departamento de Física y Matemáticas de la División de Estudios Disciplinarios de la Universidad Iberoamericana. La Ibero es la primera universidad privada que creó tal laboratorio a cuyo frente está el maestro Enrique González Terrones, Premio Nacional de Química 2005.

La UNAM y la Metropolitana ya cuentan, semejantemente, con tales instalaciones e investigadores en el área de esta novedosa materia.

La nanociencia y nanotecnología conllevan riesgos, entre ellos: el uso malvado por terroristas, mercado negro, utilización ilegal, proliferación de productos baratos; aunque igualmente ha creado nuevos empleos y aplicaciones en bien de la salud.

En literatura y cinematografía se han abordado fundamentalmente los usos perversos y el descontrol de estas aportaciones como advertencia y reflexión. Así es la cosa.
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