Opinión
Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Medicamento contra el cáncer pulmonar, creado en la UNAM

Organización Editorial Mexicana
24 de enero de 2007

La cosa buena es que la tuberculosis, en sentido amplio, ha sido casi erradicada en nuestro país. A comienzos del año 2000, las defunciones por tuberculosis, la mayoría en personas de mayores de 40 años, se contabilizaron en no más de dos mil casos en una población de ciento y pico millones de habitantes.

La tuberculina y la isoniacida, empleada la primera por el doctor Eduardo Liceaga y la segunda por el doctor Donato G. Alarcón, por primera vez en México, respectivamente, mantienen su tratamiento eficaz hasta la fecha.

Los aztecas conocieron la tuberculosis, la pleuritis, la hemoptisis y la escrofulosis o linfadenitis cervical y las trataron con hojas de "palo" del árbol "iztaquiltic". Explicablemente, el cáncer pulmonar no fue identificado por ninguno en aquellas eras.

Sin embargo, en México, según lo avisan científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México, aunque el cáncer del pulmón "presenta mayores índices de mortandad aún por encima del de mama y del cérvico uterino, hasta ahora no existen campañas de prevención que alerten a la población sobre ese mal".

Y esto en el nuevo año 2007. La alerta dada por Juan Molina Guarneros, responsable del Laboratorio de Inmunofarmacología de Medicina de la UNAM, es atendible e impostergable para el sector salud y los responsables de él en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, quien ha instruido a los miembros de su gabinete para que a más tardar a finales de marzo del año, le presenten los planes y programas de acción correspondientes a sus encargos.

Entretanto esto acontece, Molina Guarneros revela que "la sustancia denominada "cumarina", detiene la división celular, de manera que el tumor maligno, incluidas las metástasis, deja de crecer, y, por lo tanto, no es tan agresivo para el enfermo".

El científico, cuyo equipo de trabajo, elaboró un medicamento que puede detener el crecimiento de los tumores cancerosos del pulmón, se extrae de un árbol denominado tonka o tonca.

Se denomina "haba tonca" a la semilla aromática del cumarú o sarapia, que es un ají muy picante, rojo y pequeño que florece en Argentina y en el Paraguay.

En el laboratorio universitario se probaron los diversos compuestos, descubriéndose que en ratoncitos la cumarina detiene el crecimiento de las células de melanoma sin afectar las normales: "lo cual es importante, porque en una quimioterapia no hay distinción entre unas y otras", precisa el sabio.

El medicamento ha sido aprobado por la Secretaría de Salud y no es tóxico, e igualmente se pretende emplearlo con otros fines medicinales nuevos.

De la cumarina se elaboran medicamentos tal como pastillas contra la inflamación de las piernas, anticoagulantes y, en Australia, ya se utiliza para evitar la recurrencia en melomas.

El medicamento, así, ha sido probado por el INER en seres humanos y ahí va la cosa buena.

Según los informes más próximos dados a conocer por la Secretaria de Salud y Asistencia, los tumores malignos de tráquea, bronquios y pulmón ocupan el lugar número 13 entre las causas de muerte en nuestro país, presentándose con el doble de frecuencia en los hombres que en mujeres, aconteciendo las dos terceras partes de las defunciones por estos males después de los 65 años.

En opinión de Molina Guarneros: "Los tratamientos actuales contra el cáncer de pulmón tienen ventajas en velocidad de respuesta, calidad de vida y menor toxicidad, teniendo sin embargo, poca mejoría en sobrevida".

Las cosas buenas que son.
Columnas anteriores
Columnas

Cartones