Sociedad
Hoy, la festividad del beato José Anacleto González y compañeros mártires
El Sol de San Luis
20 de noviembre de 2009

Redacción / El Sol de San Luis

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- BEATO JOSE ANACLETO GONZALEZ FLORES Y COMPAÑEROS, del hebreo. Dios acrecentará".y del griego, "llamado en voz alta, invocado", "resucitado" (siglo XX). Mártires. El laico José Anacleto encabeza el grupo de 13 mártires mexicanos, en virtud de su actividad apostólica durante la persecución religiosa acaecida en nuestro país de 1927 a 1931.

Nace en Tepatitlán, Jalisco, en 1888. Es integrante de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Se titula en Derecho y en 1922 contrae matrimonio. Promueve la justicia entre la sociedad y es fiel a las enseñanzas del Divino Maestro. Lo anterior motiva el odio entre los enemigos de Cristo, por lo que es ultimado el 1 de abril de 1927. La ceremonia de beatificación se efectúa en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, con la asistencia del cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Pontificia Congregación para las Causas de los Santos, en representación del Sumo Pontífice Benedicto XVI, en un acto celebrado el 20 de noviembre de 2005. Los otros 12 beatos, que también mueren mártires en aras de la fe, son los laicos originarios del estado de Jalisco: José Dionisio Luis Padilla Gómez (1899-1927) Miguel Gómez Loza (1888-1928), Luis Magaña Servín (1902-1928), Leonardo Pérez (1889-1927); los hermanos Ezequiel (1876-1927) y Salvador Huerta Gutiérrez (1880-1927), así como José Ramón (1899-1927) y Ramón Vicente Vargas González ( 1927); el niño José Sánchez del Río (1913-1928), originario de Sahuayo, Michoacán; los sacerdotes José Trinidad Rangel (1887-1931), guanajuatense; Darío Acosta Zurita (1908-1931) veracruzano, y el español Andrés Solá Molist (1895-1927).

Para estos tres últimos, conocidos como los "Mártires de San Joaquín" -en Silao, Guanajuato, donde son ultimados-, la Diócesis de León edita un folleto en su memoria en el cual se indica: "Tener el martirio ante los ojos significa para la iglesia de hoy asumir la debida actitud frente al mundo, no la actitud de rendición acomodaticia ni la de provocación autocomplaciente.