Opinión / Columna
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Padre Darío Pedroza Jr.
San Luis ante Lupita
El Sol de San Luis
15 de noviembre de 2009
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* ¡Bueno domingos, amigos! ¿Qué tal de participación en la marcha de fe a la Villa de Guadalupe?
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Este año se cumplen 478 años de que la Santa Virgen de Guadalupe se aparece a nuestro paisano Juan Diego. A partir de entonces sabemos cómo se despierta en nuestro pueblo el sentimiento de veneración y cariño a la madre que baja del cielo "para mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre, a ti, a todos vosotros juntos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que invoquen y busquen y en mí confíen...", así se lo expresa la Virgen Santísima a los mexicanos y a toda persona que busca sencillez y humildad.
El pueblo potosino al fin mexicano ha sufrido y padecido lo que los compatriotas más humildes y necesitados del país y fuera de él que buscan subsistir: sus conflictos internos y externos, las consecuencias de las rivalidades entre los grupos políticos que en aras del poder y del dinero se desatienden de los resultados de sus luchas fratricidas y exterminios a costa de las propias y ajenas vidas de mexicanos.
Las cifras oficiales nos responden a la gravedad del hambre y de la miseria. El desempleo es creciente, el cierre de empresas y negocios sobre todo de mediano y pequeño nivel de igual forma, la carestía de la vida se mide por la imposibilidad de adquirir nada y quedarse de igual forma.
El semanario regional católico El Observador de la región del bajío nos reporta datos de la UNESCO en México, en que su director Germán Canero Roque afirma cómo el modelo seguido por nuestro "México lindo y querido" es un verdadero "paridor de excluidos".
El Papa, los obispos mexicanos, la gente cercana a la misma gente que vive, si es que se puede llamar vivir con el salario mínimo, habla, dice, grita de cara a la situación que se degrada y empeora aceleradamente y pone en riesgo al país de situaciones similares a las de Chiapas, Guerrero, Hidalgo.
Todo parece como que se tienen oídos sordos a las necesidades y a las miserias de los sectores desprotegidos a los que en un momento dado se les responde con balas, con tanques, y con represión y a todos aquellos que pretendan una solución diferente a la oficial se les considera subversivos y traidores a la patria y por lo mismo reos de muerte, de desaparición y de tortura.
El caso Pinocho, como escribía en mi nota anterior, está a la vista pero qué contentos tenía a los bancos mundiales e interamericanos aunque a sus paisanos y súbditos los tuviera en las mazmorras de las cárceles del país hermano.
El mismo semanario al que vengo refiriendo habla de que a distancia de los años los mexicanos seguimos tan desnutridos como entonces.
Algunos de los alumnos con la gravedad según la Secretaría de Educación, de que su ceguera o casi ceguera es ocasionada por la pésima desnutrición o dicho en claro por la desnutrición de los padres, hijos, abuelos y demás parentela.
En esas condiciones su grado de aprovechamiento es más que nulo y no se resuelve con la reprobación sino con una alimentación adecuada nutritiva.
Nuestro campo, insiste El Observador, que podía alimentar nuestra esperanza, por una parte se congeló, por otra parte se incendió, y según los pronósticos del tiempo se congelará una vez más.
Si es verdad que los cristianos tenemos esperanza, también es cierto que los mexicanos no podemos seguir siendo ciegos y pedirle a la Virgen de Guadalupe que haga sola el milagro.
¡Feliz domingo!
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