Opinión / Columna
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Mariana Salcido
Filosofía Negra
El Sol de San Luis
15 de noviembre de 2009
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* Desaprende
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Mi sombra podría ser cualquiera que me siga si me desprendo de mí, un perchero con paraguas es una buena sombra, el alma negra que tengo derecho a ver, y no la ausencia de un haz de luz cuando se aleja.
Es tenebroso el demasiado albor que cancela el equilibrio, mi aureola es tenebrosa, enciendo la conciencia y apago una estrella, ningún caso tiene el haz de la ventana sin la oscuridad de la cortina; esperé hasta el último grano de arena y volteé el reloj, otra vez, otra vez. Espera vana donde no estuve sino en quimeras, pero si no estoy por completo aquí no estoy en ninguna parte; si antes de un segundo el presente es pasado y pareciera que vivo en el futuro que construyo, no existen el presente ni el futuro que vuelan con los pétalos de mi margarita a la que siempre le falta un pétalo; el pasado es el hogar que me abraza del cansado paso.
Cada uno tiene un vulgar destino sólo orgulloso para sí mismo, jactancioso, iluso, no hay hombre que le reconozca, le teme, le usa, le alaba, le envidia, le vitupera; todos somos seres reciclables, caducables tanto en el cruce con otros como en el universo descompleto por infinito. Mas qué importancia debe haber en el petulante interior si es suyo, mío y tuyo, si en plena ignorancia voluntaria se finge que tú eres otro y que Artemisa mira por tus ojos, que no eres yo, como la sombra que no me sigue. El mundo es una despensa que ha de resurtirse cada quincena de nuevos víveres, el eterno ir al desperdicio haciendo lugar para envases nuevos, llenos; entonces debemos irnos cuando nos vaciamos y para ellos hay que tener la conciencia llena.
La paz propia es el único oro que brilla en el azar, para ser ateo hay que creer, y no hay creyente que no dude. A veces no podemos creer que no todos los caminos llevan a Roma, que Roma está en Italia, que es una metáfora de la que me exilié con otra, siendo la excepción y no la regla, y no creo que haya muerte más allá de la vida, más defiendo que los duendes siguen parloteando tras las cajas y que acribillado defenderé la locura hasta estar cuerdo.
Nada humano puede hacer saeta en mi vientre, el cinismo supera toda petulante inseguridad.
magia.salcido@gmail.com
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