Opinión / Columna
 
David Lomelí 
de Toros
El Sol de San Luis
11 de noviembre de 2009

  * EL ADIOS DE UN ARRUZA

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- El domingo anterior dijo adiós a la afición taurina, en la Plaza México de la capital de la república, Manolo Arruza, cuyo verdadero nombre, según confesó en una entrevista de "El Redondel" en marzo 7 de 1976, es José Manuel Arruza Vázquez, hijo del famoso Carlos Arruza, "El Ciclón", como lo apodaron en España. Manolo nació en el Distrito Federal el 15 de enero de 1955. En San Luis Potosí, en la plaza de El Paseo, toreó una becerrada en diciembre de 1967.

Vistió de luces por primera vez en un pueblo de Sevilla, Arocena, en septiembre de 1972, en una plaza improvisada con carros, como se acostumbra allá en las localidades que no cuentan con plaza fija, pero en cambio, con mucha afición. Sus alternantes en esa ocasión fueron un tal Gardel y Campuzano, quienes lidiaron ganado de Manolo González. En el citado año toreó Manolo Arruza 29 corridas como novillero y 33 el año siguiente.

La alternativa la tomó en Guadalajara, Jal., de manos de Eloy Cavazos en presencia de Curro Leal, que fungió en calidad de testigo. Los toros fueron de la ganadería de don Jesús Cabrera, y la fecha el 22 de octubre de 1973. Cruzó el charco para torear en España el año siguiente, ya en calidad de matador, 42 tardes, habiendo sumado 20 corridas en nuestras plazas, excepto en la México, previas a su viaje a España. En 1974 toreó en la madre patria 42 corridas y a su regreso a México confirmó su doctorado en el embudo de Insurgentes el 22 de diciembre del año citado, llevando como padrino de la ceremonia al mismo Cavazos, siendo testigo en esta ocasión "El Niño de la Capea". El toro se llamó Pajarito, procedente de la ganadería de don Javier Garfias.

Después de su primera campaña novilleril española (1972) a su regreso a nuestro país toreó solamente tres novilladas en plazas jaliscienses: Autlán de la Grana, El Grullo, y Arandas, antes de doctorarse en la Perla de Occidente, como dejamos dicho. El año de 1975 marchó a España para recibir (confirmar) su doctorado mexicano en Las Ventas, de manos de Sebastián Palomo Linares, atestiguando el acto el malogrado "Paquirri", con un toro de Benítez Cubero; cortó Arruza la única oreja que se concedió esa tarde. La fecha fue el 20 de mayo, aniversario de la trágica muerte de su progenitor.

Manolo manifestó a Beto Bitar, de "El Redondel", que muchas personas amistades de la familia "decían que el apellido Arruza era un peso muy grande por el sitio que ocupó mi padre en la fiesta, y eso me fue afirmado en mi idea de hacerme torero, queriendo demostrar, si tú quieres por amor propio, que podría serlo". Coincidentemente lo apoderó Andrés Gago, el mismo que apoderó a su padre en su época triunfal en la que disputó las palmas a Manolete en todas partes. Un crítico hispano, Juan José de Bonifaz, afirma: "Cuenta este valiente y pundonoroso diestro con grandes simpatías en estas latitudes, homenaje póstumo a su progenitor que tan grato recuerdo dejó en los ruedos por los años cuarenta".

Ha sido Manolo Arruza (no confundirlo con su tío, novillero hermano del Ciclón) un torero algo desangelado, como lo reiteró en su despedida, "sus pases los ejecuta con excelente factura (...); es, además, buen banderillero", asienta el Dr. Enrique Guarner en su Historia del Toreo en México. Sí, sólo Manolo fue torero frío, pero que pudo llevar con calor y dignidad el peso de la herencia (el apellido) recibida. Cosa que muy pocos logran.

Hasta el miércoles próximo, D. M., y buenas tardes de toros.
 
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