Opinión / Columna
 
David Lomelí 
de Toros
El Sol de San Luis
4 de noviembre de 2009

  * ¡A EMBESTIR, CAMBORIO, COMO UNO DE SALTILLO!

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Para Leonardo "El Camborio", y Graciela:

"En la redonda encrucijada, seis doncellas bailan. Tres de carne y tres de plata. Los sueños de ayer las buscan, pero las tiene abrazadas un Polifemo de oro. ¡La guitarra!

Se te extraña, amigo "Camborio", en las reuniones de la gente del toro, a ti y a tu vihuela. "Como todo lo hermoso en esta vida --observa Andrés Amorós--, los toros van unidos a la música". El pasodoble, indiscutiblemente, es el género taurino por excelencia, pero, por desgracia, siento que en nuestro medio ha empezado a caer el polvillo del olvido sobre tal género de música que hace (¿o hacía?) vibrar los corazones no sólo de los amantes apasionados de la más bella de las fiestas.

¿Recuerdas, "Camborio", aquel pasodoble que la Banda tocaba frente a la plaza de toros antes de la corrida para alegrar el ambiente, y que si mi memoria no me es infiel, se llama La Morena de mi copla? Esta es la letra más o menos: "Por el mundo voy buscando/ la de los claveles rojos/ la del vestío de seda y el pañuelo de crespón/ La que iría a la verbena cogidita de mi mano/ para hacerle un relicario/ dentro de mi corazón.

"¡Ay morena! levanta/ la mantilla que cubre tus ojos/ que son maravilla/. ¡Ay, morena gitana!/ es cadencia y perfume que deja tu cuerpo, serrana./ Reventones claveles yo te pongo de alfombra/ que pisen tus lindos "pinreles"/ Y al cantar mis quereres, yo bendigo a la tierra que ha dado tan lindas mujeres".

El día del sorteo doña Tere de Torre nos leyó la carta de Graciela y la tuya, dirigidas al Grupo Entre Amigos (o "entre cabales", como solía decir nuestro Califa de León, Rodolfo Gaona). No fue difícil para ustedes expresar en unas líneas lo que su gratitud, rara avis también hoy en día, les dictó. El "desafortunado mal paso", como tú llamas a lo que te mandó al hule, estimado amigo Barbosa, para hacer el Tancredo temporalmente, quiso la Providencia que fuera ocasión, señora Graciela, de que, pese a todo, valores como la amistad, la solidaridad y la fraternidad a que usted se refiere, no se han perdido del todo. ¡Enhorabuena!

Y platicando con ustedes obligadamente viene a la memoria aquello que, en forma poética, Rafael Alberti definió como "ese toro metido en las venas que tiene mi gente", al referirse al flamenco, el pellizquito de pimienta y sal que les ponen ustedes a las reuniones de aficionados a la Fiesta Brava, "la fiesta de la raza", que dijera nuestro don Jorge Fosado Balderas.

"Empieza el llanto de la guitarra./ Se rompen las copas de la madrugada./ Empieza el llanto de la guitarra./ Es inútil callarla./Es imposible callarla

Llora monótona como llora el agua...".

Que pronto se reanude el canto --no el llanto-- de tu guitarra, estimado Camborio, el canto alegre y optimista y que puedas decir, con el gran Antonio Chacón: "Yo soy como los toros de Saltillo, que cuando me llega la sangre a la pezuña embisto con más fuerza". Te lo deseamos.

¡Animo! queridos amigos! Un abrazo de los del Grupo.

Hasta el miércoles próximo, D. M., y buenas tardes de toros.
 
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