Opinión / Columna
 
L. E. Mauricio Ramírez B. 
Entorno Empresarial
El Sol de San Luis
23 de octubre de 2009

  * Perspectivas distorsionadas

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Algo no está funcionando bien, sabemos de los casi nulos esfuerzos para reactivar la demanda interna, corregir errores fiscales, moderar los niveles inflacionarios y fortalecer la política macroeconómica. Pero en materia tributaria las recientes acciones están en contraste con la realidad del país.

El sentido común nos dice que el gobierno debería promocionar el desarrollo empresarial y no poner trabas al avance de las empresas, pero volver atrás en materia tributaria sería un craso error.

En México lo que más se necesita son normas que incentiven la inversión y la generación de empleos. Desde esta perspectiva es justo el reclamo de centenares de empresarios, especialmente del conglomerado comercial. El gobierno debe promocionar la iniciativa empresarial y no poner obstáculos en su desarrollo.

En sociedades desarrolladas económicamente la cultura de control está asociada a la responsabilidad organizacional de los servidores públicos y privados. El desarrollo económico de esas naciones se mide por el grado de responsabilidad con respecto a su participación en los asuntos públicos.

El déficit de los gobiernos en la última década ha tenido como una de sus principales causas el crecimiento del gasto muy por encima del crecimiento real del producto, y superior al aumento de los ingresos.

Esta situación distorsiona las perspectivas financieras de mediano y largo plazos. Sin embargo, se ha seguido haciendo especial énfasis en el aumento de la carga tributaria al sector privado y población en general, en algunos casos extremos; se argumenta que existen inflexibilidades irremediables en el sistema.

En primer lugar es necesario deshacernos de las ideas keynesianas que predicen que un ajuste fiscal vendrá seguido de una recesión, ya que se afecta la demanda agregada nominal. La evidencia empírica demuestra que la reducción del déficit fiscal influye positivamente en las expectativas de los agentes de la economía y en las tasas de interés; también mejora la estructura de oferta de trabajo.

Pese a lo anterior, los gobiernos tienden a hacer ajustes fiscales recortando gastos de inversión y de operación o mantenimiento de la estructura física, para evitar el costo político que significa la reducción del empleo público, de los beneficios de la seguridad social o sencillamente de menores salarios al sector público. Estas decisiones afectan gravemente a mediano y largo plazos el desarrollo y la salud de las finanzas públicas.

Los ingresos del gobierno pierden dinamismo con todo y reformas tributarias. Por su parte las regiones se despreocupan de hacer esfuerzos tributarios ya que los dineros llegados del centro cubren sus necesidades, sin embargo no se genera ahorro, por el contrario, la eficiencia en el manejo de los recursos es demasiado baja e inconsecuente.

El control del gasto y el aumento en la eficiencia parecen ser los elementos que deben aplicarse para que las finanzas públicas estén de nuevo en equilibrio. Estos puntos están respaldados por diversos estudios empíricos en los que se compararon las reformas fiscales de varios países desarrollados, y se consideró su éxito o fracaso. Se encontró que las reformas que se circunscribían en el recorte del gasto, incluidas las transferencias, en el recorte de los beneficios de la seguridad social y por supuesto la reducción del salario y la demanda de trabajo en el sector público.

Tuvieron mucho mas éxito que aquéllas que enfatizaron en el aumento de impuestos y de los aportes a la seguridad social, pero que recortando la inversión no discute con las transferencias a las regiones, ni con los salarios, ni el empleo en el sector público.

Es imperante que las reformas sean consecuentes con el desarrollo de largo plazo de la economía del país con la buena salud de las finanzas públicas.

De los párrafos anteriores se deduce que la ciencia económica conoce las posibles combinaciones de política para sacar adelante un déficit fiscal, pero asimismo se deben tener en cuenta las intervenciones de los entes políticos de decisión que son, a la postre, los responsables.
 
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