Opinión / Columna
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Padre Darío Pedroza Jr.
¿QUIEN ES EL?
El Sol de San Luis
18 de octubre de 2009
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* ¡Buenos domingos, amigos! ¿Qué tal ya mero cambio de hora?
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Para mi gusto siempre ha sido y será el centro de la historia, la razón de ser y de existir de todos y cada uno de los humanos, independientemente de su manera de pensar, de relacionarse, de estructurar una sociedad, de hacer una economía, de pertenecer a una cultura determinada y de comunicarse con un Dios se le conciba como se le conciba.
Todo ser humano lleva consigo en lo más profundo de su naturaleza, la necesidad y la inclinación de buscar una relación con un ser trascendente que no necesariamente dependa de nosotros sino que más bien seamos nosotros quienes dependamos de él y establezcamos un trato que nos dignifique y nos haga libres en la plenitud, con el ejercicio de la responsabilidad.
La búsqueda es un deber y es una vocación que se comprueba que ha existido en todas las épocas y en todas las culturas de un Dios con el nombre y apellido que cada grupo humano le va dando las connotaciones, las dimensiones y reconociéndole un poder determinado según las mitologías en las que se haya encuadrado.
Así la historia de las religiones nos va describiendo las diversas divinidades, su culto, sus sacerdotes, sus sacrificios, su ciclo de festividades, su moral, sus costumbres.
Siempre será interesante volver a los pueblos antiguos y con un espíritu abierto de investigación y de cultura para conocer sus orígenes, sus ritos, sus tradiciones, la influencia religiosa de los pueblos circunvecinos y a su vez la influencia que estos ejercieron con los demás pueblos. De esta manera nos explicaremos la razón de ser del sentido religioso de todos los pueblos sean estos quienes sean.
La riqueza de nuestras culturas en nuestra patria deben ser objeto de interés para propios y extraños, de suerte que ubiquemos el aporte que estás brindaron a la cultura española que también estuvo influenciada.
Nadie puede preciarse que pertenece a un nazismo puritano y que carezca de una influencia determinada bien sea de antaño o bien sea del presente y menos, mucho menos en un mundo globalizado como el que vivimos.
Jesucristo al encarnarse nació y vivió en una cultura judía, por lo mismo con sus costumbres, fiestas y religión propias, con la fe en un solo Dios: el de Abraham, Isaac, Jacob, los profetas incluido Juan el Bautista.
¿Quién es Jesucristo? Esa es la pregunta y ésa será siempre. La respuesta ha sido y será también, muy diferenciada dependiendo del ambiente que influye a la persona, a la familia, a la economía, a la religión, al sistema educativo vigente.
Pedro le dijo a Jesús como respuesta que era el Hijo de Dios. Jesús le aprobó la respuesta aclarándole que no era cuestión de información humana sino la inspiración de su Padre del cielo.
Esto nos hace reflexionar sobre que tipo de respuesta tenemos no sólo a flor de labios sino en lo profundo del corazón y como compromiso de acción.
Sabemos que algunos amigos de Jesús lo abandonaron, tu confesión y la mía es de dientes para afuera o es de compromiso como la de Pedro.
¡Fliz domingo!
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