Opinión / Columna
 
L. E. Mauricio Ramírez B. 
Entorno Empresarial
El Sol de San Luis
16 de octubre de 2009

  PYMES Y LOS MERCADOS DOMÉSTICOS

Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) son actores indispensables en cualquier economía, máxime sí se trata de economías en vías de desarrollo.

Las pymes tienen una ventaja importante con respecto a las empresas grandes. Por ser organizaciones con estructuras un tanto planas, con poca complejidad y burocracia, son muy eficientes y tienen gran capacidad para adaptarse al cambio del entorno.

La pequeña y mediana empresa tiene un difícil reto hoy en día. La respuesta está en las estrategias que adopte.

Se ha visto que el impacto de la crisis sobre las pymes esta íntimamente ligado a su capacidad de tomar decisiones estratégicas que cambien su rumbo.

Estrategias como la asociatividad, las reestructuraciones internas, la especialización en nichos y el aprovechamiento de las tendencias de la globalización, se han convertido en la punta de lanza en sus decisiones para sobrevivir.

Lentamente las pymes se han dado cuenta de que su fortaleza comienza en su mercado doméstico. Aunque el libre comercio abrió nuevas oportunidades de exportar e invitó a muchas empresas a pensar cómo vender afuera, también incrementó la competencia en el mercado doméstico vía precios, por lo cual tiene que protegerlo.

Esto tiene sentido dado que el mercado local es más importante para ella que el externo. Para nadie es un misterio que las pymes tendrán que hacer uso de su afamada flexibilidad para competir y ocupar nichos específicos particularmente aptos para las capacidades de una pyme.

El verdadero valor de la empresa mexicana no está en su producto, sino en su conocimiento del mercado.

La pregunta de si la pyme se está o no preparando es difícil de responder. Para unos sí, para otros no. Sin embargo, como se deja entrever, varias empresas ya han arrancado. Para cada empresa el meollo del asunto está en las decisiones estratégicas que adopte. Antes que sentir temor por lo que se avecina el empresario debe pensar en estrategias.

Lo cierto es que en tiempos de recesión y crisis financieras son las economías de subsistencia las que soportan con mayor impacto la crisis, pero también son las primeras dinamizadoras de la demanda interna en los mercados domésticos, beneficiando directamente a las micro y pequeñas empresas.

Por el tamaño de sus economías y volúmenes de producción y ventas también son las que generan cortos y rápidos puestos de trabajo, constituyéndose en algunos casos en proveedores de grandes empresas, corporaciones transnacionales o del sector público. Es decir, el círculo virtuoso se reactivará y por ende también la economía regional.

Por cierto, esta programación no es del todo una iniciativa pública, sino del sector privado. Se entiende que con parámetros establecidos e inversión bien encauzada con la iniciativa privada será posible.

Todos ganan. Gana el Estado mediante la mayor recaudación de impuestos, gana la empresa porque tendrá mayor rentabilidad, y gana el trabajador porque accede a un puesto de trabajo, garantizándole a su familia una mejor calidad de vida y contribuyendo con la reducción de la extrema pobreza y generación de empleo.

Sólo es cuestión de desarrollar un plan estratégico, ejecutar y propiciar políticas de expansión que beneficien a la mayor cantidad de personas. Otros países y otras ciudades ya nos están señalando el camino.

Ante tales adversidades se necesita una política comercial e industrial que ayude a reactivar la producción nacional mediante la integración de sectores, mayores financiamientos tanto de la banca de desarrollo como de la comercial, reactivación del mercado interno y mayores flujos de inversión.

En nuestro país son múltiples las necesidades y las condiciones adversas hoy en día, pero es innegable que dentro de nuestro presente no podemos dejar de pensar en el futuro, razón por la cual hay que proponer y llevar a cabo medidas que solucionen problemas y que se catalicen por la mayoría. Si el problema de infraestructura es de gran importancia también lo será el de contar con un régimen de fomento a la inversión productiva adecuado, que simplifique, promueva y premie a quien más trabaja e invierte.


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas