Opinión / Columna
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Padre Darío Pedroza Jr.
JESUS EN BRONCAS
El Sol de San Luis
11 de octubre de 2009
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* ¡Buenos domingos, amigos! ¿Qué tal, le ganamos a El Salvador?
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- La iglesia católica que quiere seguir alimentándose de muchas tradiciones que sigue en su proceso histórico del pasado, fiel a sus orígenes y su fundador Jesús hace un recuerdo cariñoso de las mismas, las integra en Jesús y las trasciende hacia la dimensión de la eternidad, que es una de las características del "reino fundado por Cristo", da gusto que en muchas comunidades parroquiales y religiosas van tomando en serio las indicaciones pastorales de la iglesia universal, de la iglesia en México y de los criterios de nuestro Pastor y Arzobispo.
En este sentido y por lo que se refiere al proceso evangelizador se hace una reflexión de la palabra de Dios tomada de los profetas del Antiguo Testamento, sea de las cartas del nuevo o directamente del evangelio de Jesús.
De no ser así, las expresiones de fe popular podrían atrancarse tan sólo en el sentimiento y tomar las prácticas religiosas como una costumbre solamente pero sin ningún sentido de compromiso, no con Dios ni con la Iglesia, ni con la comunidad en sus diversas dimensiones.
En este acontecer de la comunidad creyente sabemos que ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Dicho de otra manera, habrá algunos cristianos que ingenuamente, por no decir que por ignorancia, pensaran que basta orar y después no hay nada que hacer sino volver a la vida de siempre.
Algunos otros pensaran que es un pecado grave el no orar, lo cual también es exceso de ignorancia de la que todos nos debemos de repartir la parte que nos toca.
Jesús no improvisa su trabajo pastoral, ni su selección de su equipo de trabajo. No entra de lleno a hacer milagros sin antes hacer un proceso de comunicación con su padre del cielo, a quien siente y vive cerca, muy cerca y no por mero sentimentalismo sino desde la fe como hombre y desde la unión eterna con el como Dios.
El evangelista muy claramente nos insiste que pasaba largas horas y hasta toda la noche en oración y contemplación, cosa muchas de las veces muy lejana de nuestras prácticas religiosas incluido el tiempo de la cuaresma santificado por Jesús con su vida.
Jesús no vino de mero trámite a la historia del hombre, se hizo semejante a nosotros en todo menos en el pecado. De esta forma en el desierto nos dicen los evangelistas fue tentado por el demonio de diversas formas. Esto nos hace pensar en la realidad de la encarnación del hijo de Dios y no en la ficción de la misma. Jesús nunca jamás fue demagogo, falso, hipócrita como lo podemos ser muchos de nosotros. Si Dios nos habla con la verdad siempre, nos habla con sus palabras y sus acciones.
La tentaciones de Jesucristo nos son "poses" para hacer cuentecitos o historietas de las mismas, son realidades integradas en su vida mortal como parte de sus luchas en la búsqueda del reino de su padre que se echó a cuestas por la salvación de los humanos.
En relación a las tentaciones, muchas personas creen que en sí mismas son pecado y traición de Dios y no es verdad, son incitaciones del enemigo del hombre que puede ser el demonio, el mundo o la carne o los tres juntos, a decir del apóstol San Juan.
Una cosa es la incitación, otra cosa es la aceptación consciente y libre de la misma, en este segundo caso sí es una traición a la voluntad salvadora del padre bueno.
Jesús nos enseña a vencer la tentación no con la sola fuerza de la naturaleza sino con la ayuda de Dios.
¡Feliz domingo!
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