Opinión / Columna
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Las Leyes de Reforma: su actualidad
Ministro Sergio A. Valls Hernández
Generación 59
Organización Editorial Mexicana
1 de octubre de 2009
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Recientemente me vino a la memoria aquel día, hace más de cincuenta años, en que crucé por primera vez las puertas de la Facultad de Derecho de la UNAM, comentaba con mis compañeros de generación cuántas ilusiones teníamos ese día... para la mayoría el sueño era convertirnos en los nuevos "justinianos", alcanzar la gloria, el prestigio y la fama que, según creíamos entonces, eran la esencia de los "grandes abogados".
Hoy después de muchas vivencias, he aprendido que para ser ese "gran abogado" es fútil la fama y veleidoso el reconocimiento; que no es suficiente el conocimiento si no va acompañado de la rectitud de conciencia, esa que por las noches promete un sueño reparador y apacible; tengo claro que la cultura jurídica no es más que un instrumento para dirigir la fuerza interior del ser humano, la que si no se encuentra dentro de uno mismo no puede hallarse en ninguna otra parte; y sé que ni todo el conocimiento, ni la conciencia limpia ni la propia fuerza sirven de nada sino se ponen en práctica, esto es, al servicio de los demás.
En estos cincuenta años hemos visto cambiar la sociedad a ritmo vertiginoso, todo ello ha llevado al mundo jurídico a uno muy distinto al que inspiró nuestras quimeras, ante el embate reiterado de los enemigos más acérrimos del verdadero abogado: el miedo a proponer, el orgullo que por exceso se convierte en vanidad y nos condena al error; la duda; la crítica malsana y la difuminación de los conceptos de lo cierto y de lo justo; a pesar de lo cual, los integrantes de la Generación 59, hemos salido venturosos, prueba de ello es que tuvimos la fortuna de reunirnos el pasado 25 de este mes, en una ceremonia conmemorativa del nuestro quincuagésimo aniversario, contentos de vernos, de advertir la huella inconfundible de la experiencia y del compromiso permanente con nuestra Facultad de Derecho, nos encontramos con algunos de aquellos sabios guías que fueron nuestros maestros y, principalmente, reiteran el compromiso con la Patria.
Así, cierto es que mucho hemos caminado; sin embargo, equivocado está el que piense que por el tiempo transcurrido la meta se ha cumplido, al contrario, es ahora, cuando hemos dejado las cosas de la juventud, con el espíritu imperturbable frente a banalidades y con la mente más en claro, cuando empieza otra etapa de compromiso, creo que es hora de dar nuevos frutos: somos simiente de gente emprendedora, amantes de la abogacía y seres ennoblecidos por el trabajo constante.
Demostremos a nuestros jóvenes que la grandeza nunca es un regalo sino una conquista que debe ganarse y que no se alcanza a través de rutas fáciles o de conformismo; que los verdaderos logros sólo son consecuencia de la lucha reiterada y que no hay esfuerzo sin retribución. En pocas palabras, que nuestro México y nuestra Universidad no están hechos para los que prefieren el ocio al trabajo incansable o buscan los placeres, la riqueza y los privilegios, olvidando su función fundamental de servicio, son pues estas enseñanzas de vida las que nos toca transmitir, no por dicho sino por ejemplo, a todos aquellos que vienen atrás en el camino de la vida. Esa es nuestra misión ahora.
Reitero la invitación a mis compañeros a fin de que dejemos el descanso para los que ya se han ido, evocando con respeto fraterno su recuerdo. No es tiempo de abandonarse al reposo, no es el cuerpo sino la voluntad la que manda y ordena: adelante, siempre adelante.
Reafirmemos, abogados de la Generación 59, tres compromisos fundamentales: 1) agradezcamos al Ser Supremo por la gloria de la vida y la satisfacción de haber podido asumir, hasta ahora, nuestro compromiso en el Derecho con pasión y éxito; 2) abracemos permanentemente a nuestros seres queridos, fuente de nuestra felicidad y, finalmente, 3) alentemos el espíritu de las nuevas generaciones, ese espíritu que Vasconcelos dijo que hablaría por nuestra raza, para, de esta forma, devolver a nuestra querida Universidad, en experiencia, conocimiento y ejemplo "un denario por los costales de oro" que de ella hemos recibido.
savallsh@mail.scjn.gob.mx
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