Opinión / Columna
 
Padre Darío Pedroza Jr. 
PROCESO DESACRALIZADOR
El Sol de San Luis
27 de septiembre de 2009

  * ¡Buenos domingos, amigos! ¿Qué tal de cambio de poderes?

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Hablar de este tema es hablar de tiempo, de cultura, de épocas, de comportamiento de grupos, de tradiciones, de religión y de fe.

Es entrar en los fenómenos que van presentando los humanos en las diversas latitudes, ambientes, lenguas y tradiciones. Es recuperar para su análisis el pasado de nuestra familia, de la de los vecinos, del barrio, de las fiestas patronales, de las imágenes de nuestros templos de las que presiden nuestros hogares.

Es entender el sentido que debe tener o tuvo o tiene a la fecha la persona humanaron el ser trascendente; es recurrir a la diversidad de las fiestas, así familiares como del ambiente o que van más allá de los límites cercanos a nuestro grupo y los rebasa tal vez hasta niveles nacionales o internacionales.

Es redescubrir al hombre en su contexto de fiesta, de culto. De celebración, de signos, de símbolos, de colores, de luces, de estampido de pólvora, así como las formas caprichosas de iluminar el cielo con lluvia de colores.

Se trata de congregar, de congregar a niños, jóvenes y adultos, en una palabra a las familias de una comunidad determinada con el objeto de hacer una celebración religiosa generalmente cristiana y en relación a un santo patrono como protector de la misma comunidad presidida por un sacerdote.

Se trata de igual forma de purificar el alma, de disponer el espíritu para estar presto a la escucha de la palabra de Dios o bien del canto de los Salmos que recuerdan y actualizan las maravillas del Señor con su pueblo en otro tiempo, pero actualizadas al momento de la fiesta que se lleva a cabo.

En algún momento llegué a pensar que en otros mundos no hubiera una carga religiosidad como la nuestra pero al constatar en mis correrías por razones de trabajo pastoral la Europa Occidental fue testigo de que todos los humanos estamos amasados con la misma materia y sentimos los mismos anhelos de búsqueda de Dios y la necesidad absoluta de compartir con nuestros prójimos en el sentido de fiesta y de reconocimiento de la presencia de Dios en medio de todas las culturas.

Sin embargo, el hombre constantemente vive una tragedia a través de los siglos en el teatro del mundo representa un drama continuo, una aventura constante en determinados momentos asciende con el propósito de búsqueda y con otros momentos se precipita hasta lo más profundo y es víctima de un vacío de los valores como la fe, la esperanza, el perdón, el amor.

En determinado momento la persona humana se esfuerza por aprender y ciertamente aprende, y en otros momentos se empeña en olvidar y por supuesto que olvida; lucha por obtener y sin embargo al poco tiempo pierde todo lo que le costó tanto trabajo y esfuerzo conseguir y llegar a tener tal vacío en el interior de sí mismo que se convierte en un "Caín para su hermano Abel" y en un "lobo" para sus prójimos los humanos e inventa tecnología no sólo para aniquilar a los demás sino para suicidarse a sí mismo.

Es el caso de quienes supuestamente dicen tener su propia fe, su propia religión y se quedan en una cierta relación con un dios que ellos mismos fabrican al gusto de suerte que no les resulte incómodo, sino que le haga todos sus caprichos y lo hacen cómplice de lo suyo y supuestamente hacen su propia religión, y en todo caso la comparten con la pequeña "mafia" con la que consideran han formado un conjunto religioso.

La verdadera religión a la vez que nos abre a Dios nos abre a los prójimos y en conjunto lo reconocemos, lo adoramos, lo celebramos, lo anunciamos y nos comprometemos a ser coherentes en el proceso de la vida.

¡Feliz domingo!
 
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