Opinión / Columna
 
Carlos Ramírez Muñoz Ledo 
Miscelanea Potosina
El Sol de San Luis
15 de septiembre de 2009

  * Por qué sí a las armas

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Con el desmedido y caótico crecimiento de la mancha urbana, que afecta a la capital y al municipio de Soledad de Graciano Sánchez, también se han multiplicado los tradicionales puntos delictivos periféricos y la proliferación de armas en ellos.

Los mapas del delito nos muestran con meridiana claridad que el viejo fenómeno del pandillerismo se ha complicado y que ahora se entremezcla con el crimen organizado, dando como corolario un uso más frecuente de armas de alto poder en manos de la delincuencia.

Hay en la conurbación amplios lunares despoblados que se prestan para la comisión de toda clase de ilícitos; son áreas de alta vulnerabilidad que responden a una situación de especulación de tierra urbana, que es menester regular lo más pronto posible; esa regulación corre a cargo de los gobiernos municipales.

Pero mientras tanto hay que atacar otro flanco en el combate al delito, y para ello es necesario igualar, y de ser posible, superar el "estado de fuerza" de los infractores del orden.

Les voy a relatar un suceso que viví en Nuevo León siendo a mi cargo un área de la Secretaria de Seguridad Publica Estatal: Se dio la voz de alarma en Anáhuac, uno de los municipios, digamos pequeños, pero cercano a la frontera. De inmediato intervino para averiguar un destacamento de la Policía Rural, que así se le llamaba entonces. Con revólveres de bajo calibre y escopetas de corto alcance los "rurales" intentaron tomar la plaza siendo acribillados por los facinerosos que estaban perfectamente dotados del armamento para áreas abiertas.

En el funeral de los servidores públicos se prometió y se cumplió una serie de medidas, desde las de inteligencia hasta el adiestramiento exhaustivo de los elementos "rurales" en diversos ejercicios de Academia.

Tuvo que ocurrir un hecho tan lamentable para adquirir el equipamiento necesario para atender estas áreas, completamente distintas a lo que la costumbre dicta.

En esta capital y en Soledad percibo un caso semejante. Hasta el sábado pasado no se contaba con un estado de fuerza (de armas) suficiente y hoy, al menos en la policía capitalina, ya se ha dado una primera respuesta a los desafíos que la realidad impone.

El seguimiento de esta ceremonia deberá ser no perder el paso en las prácticas de tiro periódicas, e invertir lo que haga falta para tener una fuerza de tarea digna de los potosinos.

¡Viva México!, y hasta el martes próximo Dios mediante.

premarca@yahoo.com.mx
 
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