Opinión / Columna
 
Carlos Ramírez Muñoz Ledo 
Miscelanea Potosina
El Sol de San Luis
18 de agosto de 2009

  * Criminología y organización social

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- Desde la perspectiva de la organización social la criminología tiene dos puntos de vista que responden a dos construcciones ideológicas opuestas: una que considera a la sociedad como un conjunto humano obediente a una sola razón y a una sola realidad que se califica de buena, bien intencionada y única posible. Esta visión entiende a los seres humanos como iguales y homogéneos en su educación, y categoriza al disidente como alguien que debe ser reprimido para evitar que rompa el orden y la armonía sociales.

La segunda mira a la sociedad como un conjunto humano heterogéneo donde cohabitan diferentes razones y realidades, por lo cual esta diversidad debe ser reconocida y respetada para dar lugar a una pluralidad ideológica en la educación.

Nos interesa plantear por ahora un aspecto de la llamada criminología critica que ubicamos como "realismo de izquierda", que si bien es cierto no es por sí mismo una vertiente criminológica ya que carece de un origen epistemológico, en su reconocimiento vamos a encontrar una tendencia progresista que germina en la pura observación de la práctica, sobre todo al interior de los centros de reclusión penitenciaria.

Al respecto hago hincapié en algo que mucho he repetido en este espacio periodístico, como acreedor de una experiencia vivida en dos de ellos, y es que pude constatar en un alto porcentaje un problema de clases marginales, como fuente primordial de sujetos criminales, pero también de personas victimizadas de los delitos clásicos que ocurren tanto de parte de los internos ricos como de los pobres.

Es imposible que una vez que se toma conciencia de lo enunciado no se tome partido por las clases tradicionalmente criminalizadas, al menos si nuestra formación responde a una filosofía moral elemental o se inspira en principios de raigambre cristiana.

Para el "realismo de izquierda" el problema del delito pesa de manera general sobre la clase trabajadora y sobre aquellos desprotegidos por la ideología dominante; esta tendencia ha sido promotora de las "cárceles abiertas".

Es ya un lugar común referir aquel dicho del maestro Alfonso Quiroz Quarón acerca de que las cárceles no son otra cosa que universidades del crimen, ya que muchos de los infractores ahí recluidos no deberían estarlo, y si lo están es como consecuencia de un sistema de procuración e impartición de justicia a todas luces inadecuado e ineficiente.

El "realismo de izquierda" propone crear una criminología de la clase trabajadora, en que las políticas de control no sean represivas sino preventivas y se sustenten en la participación ciudadana, de tal suerte que sea vigilada la acción oficial al extremo de reducir en forma paulatina el monopolio de la competencia de lo que se considera criminalidad.

Así se proveerá al pueblo de voz pública que deje atrás la naturaleza opresiva de los mecanismos perversos de criminalización y readaptación social que en el lapso de los últimos 30 años han demostrado su fracaso.

Los espero el martes próximo Dios mediante

premasca@yahoo.com.mx
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas