Opinión / Columna
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Miguel Ángel Duque Hernández
Elecciones y enchiladas potosinas
El Sol de San Luis
5 de agosto de 2009
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* Plegaria por un hueso
San Luis Potosí, San Luis Potosí.- 1.- ¡Perfectirijillo!, gritaron los más cercanos, cuando conocieron los resultados electorales. Otros, en rápida maniobra que hubieran envidiado los camaleones del desierto de los leones, cambiaron el color de sus camisetas y también afirmaron categóricos: ¡Perfectirijillo!, acompañando esta manifestación de afecto con una sonrisa y apuntando el dedo pulgar hacia el cielo.
2.- Hoy quisiera comentarles, amables lectores, algunas plegarias que yo he escuchado al caminar por la ciudad. Son oraciones que se manifiestan con una fe viva, conmovedora, entre la comunidad política.
3.- Entre los creyentes de esta plegaria están quienes saben que tienen talento y experiencia, "requisitos necesarios" para incorporarse como funcionarios en la siguiente administración del Gobierno del Estado. Saben que los "head hunters" han salido de cacería y ofrecen sus mejores risas, quieren salir en la foto tricolor junto al Dr. Toranzo. Incluso, se ha comentado que han regresado a las filas de los clubes liberales miles de creyentes, en detrimento de los clubes de las obras conservadoras.
4.- Por esa razón, en medio de la incertidumbre que agobia algunas almas nobles y sentimentales, ahora transcribo fragmentos de esa plegaria en la búsqueda de lo que, en el paleolítico, se denominaba un "hueso", es decir, ese anhelo por vivir dentro del presupuesto sin preocuparse de la crisis mundial o las pandemias, como parte de la crónica de nuestros días, o para que sea utilizada por quien sienta en el fondo de su corazón que tiene talento extraordinario y prehistórico, y pueda rezar esta oración con fervor para encontrar respuesta divina a sus peticiones para no quedarse sentados en la banca hasta que lleguen nuevos vientos electorales y tengan que cantar "Las golondrinas". Algunos maliciosos dicen que esta plegaria fue escrita por Oscar Chávez:
5.- "¡Oh, buen señor [Toranzo], escúchame! A la hora de tu nominación, háblame. Entre tus amigos íntimos, cuéntame. Cuando pases junto a mí, salúdame. Delante de los periodistas, abrázame. Y mándame, mándame para que, con tus demás servidores -por favor- te complazca, te alabe y te trabaje por los sexenios de los sexenios. Amén, aleluya, aleluya, aleluya, que cada quién agarre a la suya".
6.- Después de este registro puntual de la vida cotidiana algunos han propuesto que el Servicio Estatal de Empleo reciba las plegarias de quienes se consideran con méritos suficientes: una fotografía abrazado con el candidato electo, un saludo cordial, una palmada en el hombro...
7.- ¿Arroooz con leche? Por si las dudas yo todos los días digo esta plegaria, y me compré una camiseta tricolor para pasear por las plazas, mercados y colonias populares. ¡Quién quita y pegue!
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