Opinión
Ernesto Robledo Cervantes
Hablemos de Cine

El Sol de San Luis
10 de mayo de 2009

* EL LUCHADOR, de Darren Aronofski

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- FICHA TECNICA: Director: Darren Aronofski; Guión: Robert D. Siegel; Fotografía: Maryse Alberti; Música: Clint Mansell; Edición: Andrew Weisblum; Género: Drama.

INTERPRETES: Michey Rourke (Randy "The Ram" Robinson), Marisa Tomei (Cassidy), Evan Rachel Wood (Stephanie), Mark Margolis, EU, Francia, 2009.

Al estar escribiendo esta nota me entero de las nuevas disposiciones gubernamentales a propósito de la influenza, lo que obliga nuevamente a tomar medidas drásticas en el control sanitario y por consiguiente, al cierre de cines varios días más.

Al margen de lo que esto significa para la salud de una sociedad al punto del infarto por tantas acciones que invitan al espanto dentro de esa lucha tenaz contra lo desconocido, será una lástima perderse la oportunidad de ver una importante película que habla de la redención humana cuando ya se ha tocado fondo en esa batalla desigual contra el jodido tiempo al que todos debemos honrarle pleitesía.

Si no puede ver este magnífico filme en pantalla por ahora, lo invito a verla o a imaginarla por medio de esta nota.

El director Darren Aronofski (Pi, el orden del caos, Réquiem por un sueño) realiza una interesante cinta que habla de la soledad y frustración tan temida por cualquier mortal. Ambientada en el mundo del pancracio, asistiremos a brutales encuentros de lucha libre que practican algunos hombres como única manera de ganarse la vida. Todos ellos viven del espectáculo en un loco afán de entretener a unos aficionados sedientos de sangre, que exigen a sus gladiadores en cada combate acciones plagadas de violencia y crueldad extrema.

¿Es usted de los que cree en la veracidad de la lucha libre? Si es así se va a llevar una gran decepción cuando vea a estos cansados atletas ponerse de acuerdo antes de cada combate en la manera en que éste se desarrollará, dejando a la suerte quién será el ganador ante el beneplácito de un público inocente que se tragará sin chistar la supuesta rivalidad de los contrincantes.

En realidad el que el espectáculo de la lucha libre sea circo o no es lo de menos. El director Aronofski puede usarlo como un mero pretexto para contar la historia de un hombre que, después de alcanzar la gloria deportiva y todo lo que eso signifique, arrastra el esplendor de su pasado en arenas inmundas, buscando cómo seguir activo y aceptado por aquellos que les importa un carajo si está deshecho y cansado; ellos pagaron su boleto y exigen de su ídolo su mayor esfuerzo.

La cinta se centra en el ocaso de este hombre que no sabe hacer otra cosa que luchar, y quién de vez en cuando regresa a su glorioso pasado sólo para comparar el nivel tan bajo en el que ha caído donde, inclusive, debe dormir en su camioneta cuando su casero lo corre de su mísera habitación por falta de pago.

Aun así, o precisamente por esto, The Ram busca recomponer su vida. En primera instancia se acerca a su hija ausente sólo para constatar el repudio que ella siente por él. Con Cassidy sucede algo similar, ella está demasiado ocupada en sus actividades en un table dance sin tiempo para sentimientos y menos para algo parecido al amor.

Es de destacar la actuación de Mickey Rourke en el papel del acabado luchador, quien dentro de su decadencia logra verter signos de honestidad, dignidad y realismo a un grotesco perdedor que se ha convertido en una especie de monstruo por el abuso de los esteroides y de otros fármacos que debe usar para mantenerse activo.

Rourke logra darle a un ser que ha caído en el fango una oportunidad clara de redención por medio del amor que busca en una "teibolera" en decadencia, en la que trata de encontrar una pequeña coyuntura donde asirse.

A propósito, Marisa Tomei no se queda atrás con una excelente actuación en su papel de una mujer en pleno declive de su vida. Ella también quiere dejar lo que hace pero no sabe cómo, y tiene miedo de perder lo poco que le queda antes del ocaso final.

Cinta por demás humana, intimista y hasta conmovedora, que se puede tomar como un homenaje para todo aquel que ha sufrido la desventura de la fatalidad que arrastra consigo hasta que la muerte toque a su puerta. Mientras ésta llega la función tiene que seguir, sea cual fuere el papel que le ha tocado interpretar en el amplio espectro de la vida.

Cerremos la nota con la descripción de una escena que le puede dar escalofrío. Antes de que la función empiece los luchadores están reunidos en el vestidor para ponerse de acuerdo en las acciones del combate; de pronto uno de ellos saca una engrapadora y cuestiona a The Ram: ¿Qué te parece si la usamos para darle una variante a la rutina? Nuestro personaje duda un poco, pero acepta la sugerencia sin imaginar siquiera lo que estaba por venir.

Resulta que al calor del encuentro el tipo de la engrapadora la usa en The Ram dejándole al final todo el cuerpo tapizado de grapas, provocándole un dolor insoportable. Lo peor vendrá cuando ya en el vestidor un tipo le quita las grapas ante la mirada inocente del que lo provocó, mientras le da una palmada asegurándole que la idea funcionó de maravilla ante el público que deliraba por la emoción de lo que estaba presenciando. Por supuesto, The Ram deberá inyectarse lo que encuentre a fin de atenuar un poco el sufrimiento.

Y nos dicen que el ser humano es el rey de la creación.

Correo electrónico: ernestorobledo@hotmail.com
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