Opinión / Columna
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Gerardo Sosa Castelán
Gana guerra el crimen organizado
Organización Editorial Mexicana
7 de febrero de 2010
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Resulta por demás lamentable que debieron morir masacrados 16 estudiantes de preparatoria en Ciudad Juárez, Chihuahua, para que las diferentes fuerzas políticas del país alzaran su voz para pedir al Gobierno federal que se cambie la estrategia encaminada a combatir al crimen organizado.
Y es triste que eso suceda, porque no obstante en el presente sexenio los golpes al narcotráfico han superado por mucho a los de los gobiernos pasados, toda vez que como nunca antes han sido decomisados dinero y drogas, y se han arrestado a miles de delincuentes; cifras conservadoras establecen que en los últimos cinco años, casi 20 mil personas han muerto por acciones ligadas al crimen organizado, y de ellas 7 mil 710 fueron ejecutadas sólo en 2009.
En el caso específico de Chihuahua, con los 16 jóvenes asesinados la madrugada del domingo 31 de enero, en lo que va de este 2010 se han reportado 229 víctimas de la inseguridad.
Ante ese negro panorama, cabe preguntar si México en verdad está en camino de ganarle la guerra a la delincuencia organizada, como lo han asegurado en forma reiterada diferentes funcionarios del Gobierno federal, los cuales han secundado esa afirmación hecha en mayo del 2008 por el entonces procurador general de la República, Eduardo Medina-Mora.
La respuesta la tienen todos los mexicanos, no sólo quienes viven en Ciudad Juárez, pues resulta evidente que no se puede hablar de avances contundentes cuando, además del número creciente de muertos, ahora resulta que los jóvenes ya no pueden reunirse ni siquiera en sus casas, porque ahí pueden ser acribillados.
Tampoco es posible echar las campanas al vuelo cuando, a pesar de la detención de importantes capos del narcotráfico, los grupos criminales mantienen su capacidad de operación, y las ejecuciones de enemigos o de integrantes de las fuerzas del orden son acciones cotidianas.
Bajo esa premisa, no resulta exagerado afirmar que a pesar de los esfuerzos de las autoridades de los tres niveles de gobierno, la situación de inseguridad y violencia está peor que cuando inició la guerra de la actual administración federal. Queda claro entonces que la estrategia empleada no ha sido la mejor.
De acuerdo con especialistas en la materia, la táctica del gobierno del presidente Felipe Calderón para enfrentar al crimen organizado consiste, fundamentalmente, en la aplicación de operativos espectaculares con un gran despliegue de elementos policíacos y del Ejército, pero con escasos resultados.
Y mientras decenas de inocentes son privados de su libertad y despojados de sus empleos y prestigios, los verdaderos delincuentes se pasean como si nada por las calles de las ciudades y se pueden dar el lujo de llegar en convoy, cerrar calles, masacrar a un grupo de jóvenes en casas particulares y retirarse con toda calma, como lo hicieron en Ciudad Juárez.
Sin duda, la estrategia debe cambiar, pues hasta el presidente de la Cámara de Diputados, el panista Francisco Ramírez Acuña, reconoció que el Gobierno federal ha equivocado el camino y pide "una revisión profunda" del mismo.
Empero, cabe aclarar que no es momento de linchamientos políticos ni de sacar ventaja electoral de una situación tan delicada, como muchos pretenden. Sí es importante que se reconozca que no hay avances sustanciales en la lucha contra el crimen organizado y que es necesario, por lo tanto, cambiar la forma de combatirlo.
Caso contrario, se continuará en un círculo vicioso, pues por un lado habrá más decomisos y arrestos, pero también cada vez más muertos.
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