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Sociedad
El Museo de la Muerte
Cuatro grandes momentos sobre la muerte, se abordan en este Museo. Foto. El Sol de San Juan del Río.
El Sol de San Juan del Río
2 de noviembre de 2009
Laura Olguín
San Juan del Río, Qro.- Instalado en el viejo cementerio de la Santa Veracruz, el Museo de la Muerte es objeto de atención en estos días en los que estamos celebrando el 3er. Festival en el marco de las tradicionales festividades del Día de Muertos que han dado lugar a diferentes manifestaciones del arte popular mexicano, y que a diferencia de otros latinoamericanos, este día lo dedicamos, además de venerar a nuestros difuntos, también para celebrar, jugar y convivir con la muerte. Volviendo al tema del Museo de la Muerte, cabe recordar sus instalaciones es una hermosa edificación del siglo XVIII que funcionó como panteón hasta mediados del siglo XIX, y que se ubica en la parte posterior de la capilla del Calvario, en el casco histórico de San Juan del Río. Dicho Museo, como es sabido, tiene como propósito el presentar a la muerte como fenómeno cultural con toda su intensidad, su misterio y su carga simbólica; y como componente central e ineludible de la vida de los hombres de cualquier sociedad. Una de las manifestaciones más evidentes de la presencia del ser humano como ser cultural, es la aparición del culto por los muertos que se expresa en entierros, ofrendas y construcciones funerarias. Por ello, en este Museo se muestra la evolución de la mentalidad y las prácticas rituales y religiosas sobre la muerte en esta región y en nuestro país, abordando el tema en cuatro grandes momentos: La muerte en Mesoamérica: se presenta una reconstrucción de un entierro prehispánico encontrado en el Barrio de la Cruz al suroeste de San Juan del Río, a partir del cual se exponen algunas deidades y costumbres funerarias de los antiguos pobladores de la región. La Muerte en la Nueva España: aquí se representan dos perspectivas. Una es la escenificación de una monja muerta coronada y ataviada en sus hábitos, como un homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz, además de la reconstrucción de un altar frente al cual, dentro de la nave de los templos, se acostumbraba a enterrar a los difuntos de mayor jerarquía social y religiosa. La Muerte laica: el propio cementerio de la Santa Veracruz es, indudablemente, el objeto más valioso que se exhibe en el Museo, que es ejemplo relevante del panteón laico que se construyó en Europa a partir del siglo XVIII con las ideas de la ilustración, cuando se consideró que los cementerios debían ubicarse afuera de la ciudad, alejando los mismos y humores mortuorios, iniciando así la introducción de criterios sanitarios. Esto deja atrás la idea del camposanto como espacio exclusivo de los muertos que son fieles a la Iglesia y a su credo, instaurando el panteón como lugar que da cabida a todos los difuntos sin importar su credo o costumbres. Se trata entonces de un Museo de Sitio, porque su temática está dada por el espacio que se visita, al que se integran cédulas y objetos que la complementaron. 4) La Muerte en la Cultura Popular Contemporánea: aquí se presentan algunas manifestaciones actuales y populares relacionadas con la cultura de la muerte, las representaciones que de los muertos, calacas y calaveras, se hacen en el arte y la artesanía de los siglos XX y XXI así como la interpretación contemporánea de la ofrenda de muertos. |
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