Opinión / Columna
 
Infancia, familia y sociedad  
Eduardo González Campos 
SABIDURÍA PARA VIVIR (29)
El Sol de Irapuato
30 de enero de 2012

  INFANCIA FAMILIA Y SOCIEDAD

SABIDURÍA PARA VIVIR (29)

EDUARDO GONZÁLEZ CAMPOS

MÉDICO PEDIATRA

Los resultados que ha logrado hasta la fecha dependen de los conocimientos que tiene.

Mientras aplique los mismos conocimientos, obtendrás los mismos resultados.

"Querer no es poder", poder es saber. El saber depende de las palabras. El conocimiento se transmite a través de las palabras, sean escritas o habladas.

Las ideas, creencias y conocimientos que posees, son el mapa con el que guías tu vida.

Si quieres cambiar, obtener nuevo resultados, necesitas nuevos conocimientos y nuevas palabras.

Si los conocimientos nuevos los comparas con otros, no estás aprendiendo nada nuevo.

Para lograr lo que quieres debes aplicar los conocimientos.

El fracaso es efecto de la ignorancia y la flojera.

La calidad de tu vida depende si tienes pensamientos positivos o negativos, o si vives emociones positivas o negativas. Todo lo que resistes persiste. Resistir o rechazar algo implica crear sufrimiento.

Lo contrario de resistir es aceptar. Todo depende de tus respuestas y decisiones y ellas dependen de tus conocimientos.

La vida es un juego de energía. Las leyes de la energía son las leyes del juego.

Comer, beber agua, respirar, los latidos del corazón, lo que piensas, lo que dices, las emociones que sientes, todo, todo es intercambio de energía.

Dependiendo de tus decisiones, será tu experiencia y el tipo de energía que utilizas, que facilita o limita tu evolución como ser humano.

Experiencias es todo de lo que estés consciente, lo que le pongas atención y te des cuenta.

Experiencia no es los conocimientos o habilidades que se tienen.

Los sentimientos y emociones de alta energía como amor, alegría, entusiasmo, serenidad, tienen el poder para lograr todo lo bueno que piensas, deseas o decidas.

Al contrario, las emociones o sentimientos negativos como ira, culpa, coraje, resentimiento, odio, rencor, envidia, pereza, hablar de tus males y enfermedades, atraerán a ti solamente experiencias negativas.

Debes ser capaz de moldearte a ti mismo según seas dueño de tus emociones, tus decisiones, pensamientos y respuesta a los acontecimientos.

A muchos les preocupa más la tarjeta de crédito que el estado de su mente.

Responsabilidad, es responder con habilidad, al elegir una respuesta ante un estímulo, asumiendo las consecuencias positivas o negativas, conocidas o desconocidas.

Elegir sin cuidado o atención, no te libera de las consecuencias.

¿Cómo se toman las decisiones? : Ante un estímulo, antes de la respuesta hay una "brecha", tiempo de reflexión. Mientras mejor manejes la brecha las respuestas serán a tu favor.

Para crear la brecha, se necesita responsabilidad. Si no hay brecha, se convierte en un acto compulsivo, que se realiza inconscientemente y sin control.

Ser responsable es: responder con consciencia y voluntad a tus pensamientos, emociones, creencias y tu estado de salud y enfermedad.

Debemos procurar ser cada día mejores en algo que nos haga sentir bien.

Muy pocos tienen por objetivo ser mejores personas.

La mayoría invierte en su autoconocimiento menos de un diez por ciento del tiempo disponible, por consecuencia nos movemos por la vida en automático, sin consciencia, distraídos de lo que hacemos o sentimos, adormecidos del alma.

Venimos a transformarnos con amor, alegría, paz y serenidad, ante un mundo maravilloso que se mueve ante nosotros, siendo lo más importante la forma en que interpretamos lo que pasa.

Pero vivir solo para comer, ir al baño y ver televisión, es estar muerto en vida.

Hay personas que no tienen un nivel de estudios elevados, pero saben vivir porque han aprendido de estar conscientes del amanecer, las estrellas, la lluvia, la sonrisa de un niño, una madre alimentando a su hijo, una pintura, sinfonía, un buen libro, la amistad y millones de cosas que nos hacen sentir que todos somos iguales y tenemos las mismas oportunidades y derechos.

El mundo no está hecho, se está haciendo y nosotros con él.

Pero la vida a veces pasa de largo, y nosotros no la tomamos en cuenta.

Si acaso, nos enteramos de las tragedias, guerras, violencia, pero tampoco nos asombra.

Debemos vivir como espectadores interesados en la vida, mientras vamos haciendo de nosotros la mejor obra posible.

La sabiduría no consiste en hablar sobre los enigmas o misterios de la vida, sino más bien en hacerse cargo de la propia existencia, para ser nuestro propio anfitrión que nos enseñe a disfrutar el paso por la vida.












 
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