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Opinión
![]() Alberto Beuchot de la Vega
Alberto Beuchot de la Vega
El Ruido Interior (78)
El Sol de Irapuato
22 de septiembre de 2007
Dr. Alberto Beuchot González de la Vega
Tec de Monterrey Hace algunos años ya, David Noble puso el dedo en la llaga cuando escribió acerca de las instituciones de educación superior como "fábricas de diplomas" (diploma mills).Ese primer artículo se subtituló "la automatización de la educación superior." En el segundo de sus artículos, describe una verdadera batalla por esa educación superior. Hoy día ya van cinco escritos al respecto. Recientemente (7 de julio del 2002), el periodista Jenaro Villamil, del lado de los detractores, escribió en el diario "La Jornada" lo siguiente: "La lógica de la mercadotecnia ha consumido a la lógica de la comunicación política y de la información social." En este sentido, pero del lado de los apologistas, Jeanne C. Mesiter, presidente de Corporate University Xchange, dice: "En su carrera, el conocimiento es como un cartón de lecha: tiene una fecha de caducidad, y si no reemplazas todo lo que sabes cada dos años, entonces tu carrera se volverá agria al igual que la leche." Se ha equiparado el conocimiento con la información, y se ha vendido la idea reciclamiento y flexibilidad laboral de las personas. La metáfora del cartón de leche no es gratuita: los productos educativos pueden elegirse ahora como si estuvieran en estantes de supermercado. La educación se ha convertido en una industria sin chimeneas. Las últimas décadas han visto la proliferación de las universidades corporativas y de la corporatización de la educación. Son dos fenómenos distintos, pero relacionados. Veamos el primero de ellos. La universidad corporativa obedece a una sola lógica: el desarrollo y la capacitación de empleados, clientes y proveedores con el objeto de satisfacer los requerimientos estratégicos de las empresas. Es decir, su fin es contribuir al valor agregado en la cadena de producción, asegurándose que todos los agentes que forman parte de la misma compartan las mismas habilidades, competencias, actitudes y valores. La universidad corporativa puede tomar dos formas: ser generada por una empresa privada con un giro ajeno a la educación, o puede resultar de la alianza estratégica de una empresa privada con alguna universidad establecida. Una vez más, las fronteras entre los quehaceres humanos se rompe, y las fusiones y la convergencia entre diferentes sectores aparentemente antitéticos se manifiesta. A principios de los ochentas, existían alrededor de 400 universidades corporativas (UC). Sin embargo, el crecimiento real ocurrió durante los noventas, cuando ese número se disparó dramáticamente a 1,600 instituciones, muchas de ellas auspiciadas y establecidas por el 40% de las empresas clasificadas regularmente en la lista de las 500 de la revista Fortune. Asumiendo el ritmo de crecimiento actual, el número de UC excederá el número de universidades tradicionales para el año 2010, si no antes. De manera paralela y creciente, los adultos que trabajan solicitan del proveedor educativo el mismo tipo de servicio que les ofrece el banco o el supermercado: conveniencia y acceso a voluntad y servicio las 24 horas. Productos educativos accesibles y convenientes están siendo ofrecidos por las corporaciones al mercado educativo a medida que implementan sistemas satelitales de entrega al aula corporativa, y cursos basados en Web al escritorio del empleado. El segundo fenómeno tiene estrecha relación con la mercantilización de todas las esferas de la vida, la creciente privatización de los espacios públicos, la disminución del papel benefactor del Estado, la dilución de las barreras entre aprendizaje y trabajo y la creciente obsolescencia del conocimiento. En este sentido, surgen las universidades orientadas a la generación de utilidades (for-profit), en donde la relación maestro/alumno se vuelve una relación proveedor/cliente y donde el conocimiento adquiere valor de cambio (además del valor de uso) y se convierte en mercancía que se puede vender. El enfoque se desplaza del profesor al alumno, de la enseñanza al aprendizaje, y existen la tendencia de que el conocimiento del profesor pase a ser un "commodity" almacenado en servidores centrales de las instituciones, con la posibilidad de ser diseminado y vendido después al mejor postor. Se preguntan algunos autores qué es lo que las empresas quieren de la educación superior, y esto conlleva un cierto tono de arrogancia y de pensamiento único. Podríamos preguntarnos, al revés, qué es lo que requiere la educación superior de las empresas. Si bien es cierto que uno de los fines de la educación lo constituye una preparación para el mundo laboral y el trabajo (sobre todo en un mundo globalizado en el que el pleno empleo y el empleo para toda la vida ya dejaron de ser una realidad), este fin no es el único que la educación superior persigue. El desarrollo del ser humano y de su potencial intelectual cultural, social y personal desaparecen bajo el criterio economicista empresarial. Las exigencias empresariales sobre el aprender a aprender, la comunicación y colaboración, el pensamiento creativo y resolución de problemas, el alfabetismo tecnológico, el conocimiento de los mercados globales, el desarrollo de liderazgo y auto-administración de trayectoria profesional no son habilidades que se hayan seleccionado por su valor social. En la nueve economía globalizada, las empresas dependen de la capacidad de innovación, flexibilidad, iniciativa, actualización y autonomía de los trabajadores, que desempeñarán un tipo de trabajo relacional y variable en un entrono veloz y fugaz. Esto no se logra sin un tipo específico de educación basada en la mera adquisición de conocimientos y de una sola vez en la vida. De ahí la exigencia de las empresas sobre la educación superior: debe proporcionar capacidad de reconversión del trabajador y, sobre todo, dirigirse al desarrollar actitudes y valores más que habilidades. La e-empresa requiere de la e-educación. Son los miembros de una misma ecuación. Lo que comenzó como una relación de donación de fondos de las empresas a las universidades, ahora se convierte en una colaboración (partnership) que incluso permite que las empresas determinen los planes de estudio de las carreras y los contenidos de las materias. Más que solicitar una lista de requerimientos, las empresas están ayudando a diseñar planes específicos de estudio con las habilidades, conocimientos y competencias que requieren de sus futuros empleados. El objetivo último es lograr la integración de las prácticas de negocios con la educación para los negocios. Las universidades corren el riesgo de trabajar par la formación de cuadros directivos empresariales, olvidándose de su función social y de su compromiso con amplios sectores de os países donde se insertan. Hoy día que nos encontramos en el proceso de construir un sistema educativo globalizado, debemos poner especial atención en edificar un sistema de valores plural y prácticas educativas que trascienda los meros criterios eficientistas, la transformación de la educación en capacitación (la equiparación semántica de ambos conceptos), la obsesión por la aplicabilidad inmediata del conocimiento y la optimización de los beneficios económicos de corto plazo. Es esto una responsabilidad histórica. ------------------------------------------------------------------------------------------------ Con este artículo, estimados lectores, me despido por un tiempo. Un nuevo cargo, Director del Centro de Coaching Empresarial del Campus Irapuato, requiere esfuerzos continuados. Gracias por sus comentarios y su preferencia. Sigo a sus órdenes. Paz siempre. abeuchot@hotmail.com Columnas anteriores
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