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Internacional
Pega a Europa la crisis económica mundial
Organización Editorial Mexicana
20 de julio de 2008
Carlos Siula, Corresponsal / OEM
París, Francia.- La tormenta financiera que sacude al planeta empezó a soplar ahora sobre Europa, donde por lo menos cinco países -España, Dinamarca, Irlanda, Italia y Estonia- se encuentran en recesión o están al borde del abismo. Al mismo tiempo, la onda expansiva de la crisis norteamericana también comienza a llegar a Francia y sobre todo a Alemania, tradicional locomotora del crecimiento europeo. Gran Bretaña, el otro polo de estabilidad del continente, teme a su vez por el futuro de la libra y la amenaza de recesión. España es, sin duda, en este momento el eslabón más débil de la zona euro. "Esta crisis es la más compleja que hemos vivido", admitió el ministro de Economía español, Pedro Solbes. Con exceso de optimismo, Solbes persiste en anunciar un crecimiento de 2 por ciento este año, pero el FMI prevé apenas 1.8 por ciento para 2008 y 1.7 por ciento para 2009, y no vislumbra ninguna posibilidad de recuperación antes de 2010. Una nota de coyuntura del Commerzbank de Alemania prevé incluso que España tendrá crecimiento cero en 2009. Al mismo tiempo, el ritmo anualizado de inflación subió abruptamente a 4 por ciento, el nivel más alto desde 1991 y el desempleo -que había bajado en los últimos años- volvió a subir a 9.9 por ciento. La ola de despidos que acaba de comenzar en sectores clave como la construcción, inmobiliaria, banca y aviación permiten prever un súbito agravamiento del empleo. Pero la situación más grave en España fue provocada por la virtual quiebra de la promotora inmobiliaria Martinsa-Fadesa, que parece incapaz de pagar una deuda de 6 mil 200 millones de euros (9 mil 920 millones de dólares). Ese derrumbe sin precedentes en la historia -superior a los famosos casos Torras en 1992 o Rumasa en 1983- confirma el estallido de la burbuja inmobiliaria, sobre la que reposaba una parte importante del reciente boom económico español. Ese tremendo cimbronazo amenaza con debilitar aún más la situación de algunos bancos acreedores como la Caja de Madrid, La Caixa, Morgan Stanley, Banco Popular, Banco de Galicia o la Caixa de Catalunya, todos comprometidos con sumas siderales. Otro punto de inquietud es la estampida de precios, que se convirtió en la principal preocupación de los consumidores. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, parece haber perdido la tenaz batalla contra la inflación que libra desde hace un año. El alza de ciertos productos, en particular del petróleo y los alimentos, llevó el índice anualizado de precios de la zona euro a 4 por ciento en junio, cifra récord desde la creación de la moneda única en 1999. En Francia, por ejemplo, llegó a un ritmo anual de 5 por ciento, el punto más alto desde 1991. Para evitar que la inflación genere tensiones salariales, Trichet sugiere reducirla a 2 por ciento. Pero esa política -basada en mantener altas tasas de interés- suscita fuertes críticas porque amenaza con paralizar toda posibilidad de reactivación. Europa, como Estados Unidos, está frente al abismo de la recesión: los países de la zona euro crecerán 1.7 por ciento en 2008 y 1.2 por ciento en 2009, según el FMI (Fondo Monetario Internacional). La última previsión del FMI detecta algunos focos inquietantes en Italia (05 por ciento este año y 05 por ciento en 2009), Alemania (2 por ciento y 1 por ciento) y Francia (1.6 por ciento y 1.4 por ciento). El ministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, incapaz de continuar ocultando la realidad, admitió que "el crecimiento tiende a ser de cero". Los británicos también se alarman por las amenazas que pesan sobre su economía. Por un lado, la debilidad de la libra hace temer una serie de ataques especulativos sobre la divisa. Por otra parte, la fuerte desaceleración de los últimos meses obligó a abandonar las reglas de oro presupuestarias que habían forjado la reputación del primer ministro Gordon Brown: sólo endeudarse para hacer inversiones durables y mantener la deuda por debajo del límite de 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Brown aguarda los resultados de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) para determinar si concluyó el ciclo económico virtuoso iniciado en 1997. La situación, en cambio, es mucho más inquietante en Dinamarca, que se convirtió en el primer país europeo en entrar oficialmente en recesión. En el primer trimestre el PIB registró un descenso de -0.6 por ciento y espera un resultado similar en el segundo trimestre. La economía de Irlanda, que era una de las más pujantes del continente, también se contrajo -1.5 por ciento en el primer trimestre y prevé una baja de -0.4 por ciento en el segundo, al igual que Portugal y Estonia. |
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