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Opinión
![]() Vicisitudes
Armando Hernández Origel
LLEGA LA HORA DE DESPEDIRNOS
El Sol de Irapuato
21 de junio de 2008
M.E. Armando Hernández Origel
"Hoy los educadores y educadoras tenemos que escuchar, preguntar, investigar, rezar y mirar nuestro mundo a través de los ojos de la juventud". Misión Educativa Marista. "A través de nuestro contacto individual con los niños y jóvenes, llegamos a apreciar su idealismo y su necesidad de formar parte de grupos que les motiven y les den identidad. Sabemos cómo pueden, en sus mejores momentos, ser alegres, entusiastas y sinceros; cómo desean confiar en alguien, colaborar activamente y expresar sus ansias de libertad". Misión Educativa Marista. Estimados lectores, no voy a hacer más preámbulo para compartir con ustedes un hermoso escrito redactado con el corazón. Es de una alumna que en un último trabajo de la clase de Orientación, expresó sus sentimientos ahora que está concluyendo sus estudios de preparatoria. Así como ella, hay varios escritos y pensamientos muy hermosos que dirigen los alumnos y alumnas a su colegio que los ayudó a crecer y a formarse como personas. "El semestre se pasó rápido y con éste llega la hora de despedirme de la prepa. Estamos pasando por unos momentos llenos de nostalgia, de sentimientos encontrados pues al fin emprenderemos solos nuestro vuelo para perseguir nuestros sueños, para lograr nuestras metas; eso nos pone felices, nos enorgullecemos de nosotros mismos de estar terminando satisfactoriamente nuestra prepa, pero al mismo tiempo volteamos al pasado y nos damos cuenta de todo lo que dejamos para iniciar una nueva vida; dejamos a nuestros amigos y recordamos aquellas experiencias que vivimos juntos; nos estamos dando cuenta de que es hora de dejar todo aquello, de separarnos de las personas que hasta ahora nos han acompañado y que siempre han estado ahí para nosotros. Es un cambio difícil de asimilar pero sabemos que es necesario para crecer como personas y llegar a ser lo que siempre hemos soñado: unos profesionistas exitosos y personas comprometidas con la sociedad. Aún recuerdo el día que llegué al colegio, llena de inquietudes, de emoción por estar en otra escuela pero también llena de temores pues no conocía a nadie. Ahora no me quiero ir. Este colegio me ha dado todo, no puedo más que agradecerle a Dios y a mis papás por darme la oportunidad de haber estado en un Colegio Marista, pues hay otros chavos que no tienen esta enorme oportunidad de desenvolverse en un ambiente como éste. Conocí a muchas personas que para bien o para mal me ayudaron a crecer; me enseñaron muchas cosas; Además aprendí a expresarme más, a decir lo que siento sin pena de que se vayan a burlar. Tuve la oportunidad y el privilegio de pertenecer a la selección de fútbol, de representar a mi colegio en Edeprem; esa fue una experiencia que disfruté muchísimo. Me acuerdo que la primera semana que nos dijeron que escogiéramos en qué deporte queríamos estar, yo me emocioné de poder escoger lo que yo quisiera y hasta preguntaba: ¿si se puede fútbol?, porque en la otra escuela no nos dejaban porque nos decían que el fútbol era para niños que yo mejor me dedicara a seguir participando en los concursos de oratoria, de poesía. Al llegar aquí a mi me encantó que me dieran la oportunidad de destacar en algo que antes no me habían dado chance. Es muy bonito eso que confíen en ti, que te den la oportunidad de que por lo menos lo intentes. Otra cosa que me encantó fue la unión que se promueve aquí. Nadie nos queremos ir y todos nos decimos cuánto nos queremos, y aunque para nosotros ya es normal, conozco amigas de otras escuelas que no vivieron su último año así, que su grupo jamás tuvo una unión como la de nosotros, y pues eso es algo muy bonito poder presumirlo. El retiro en la Chona decidí incluirlo pues fue una experiencia maravillosa; fueron unos días en los que nos relajamos, nos olvidamos un poco de todo el estrés de la escuela y todas las actividades estuvieron bien organizadas, pero la que más me llamó la atención fue la hoja que el Maestro Roberto nos dijo que tomáramos al azar. Yo lo interpreté como que el destino nos tenía deparado un pensamiento a cada quien, una reflexión. La que me tocó a mí me quedó como anillo al dedo, y por eso pienso conservarla. Cada vez que me siento desesperada o derrotada, al leerla me doy cuenta de que siempre hay porqué luchar y que nunca hay que temer al que dirán; de todas formas siempre hablarán. Al dejar este colegio espero que así como dejó una huella en mí, yo la haya dejado en él. Espero no haber pasado desapercibida y que lo poco o mucho que hice haya servido de algo para la institución y para mis compañeros. Hoy puedo decir que soy una mejor persona gracias a los principios, a los valores y al Carisma Marista que el Pedro Martínez Vázquez me inculcó. En cuanto a mis compañeros y maestros jamás olvidaré cada momento bueno o malo que hayamos compartido. Las personas se cruzan en nuestra vida por algo y con el tiempo descubrimos lo valiosas que fueron para nosotros. Yo no necesito que pasen muchos años para decir que todas las personas que me rodearon en esta escuela son importantísimas, pues desde el primer momento en que me apoyaron y que las traté me di cuenta de ello. Mi futuro es incierto, todo depende de los resultados en la Universidad de Guanajuato. De todas formas maestro Armando si no paso ya verá que lo visitaré porque la verdad no me agrada la idea de dejar el colegio. Maestro, muchas gracias por todo y aunque le vaya al América, es una gran persona. Lo quiero mucho y ya sabe, no se librará de esta mushasha hiperactiva. A pesar de que ya no curse nada los visitaré pues las personas y las cosas que son importantes para uno jamás se olvidan". Karina Araceli Hernández Moya, alumna del Bachillerato de Químico-Biológico. A toda la comunidad irapuatense quiero decirles que con la cooperación activa de nuestros jóvenes, hombres y mujeres, en el Colegio Pedro Martínez Vázquez, buscamos, como lo dice nuestra Misión Educativa Marista, formas creativas para: A.- desarrollar su autoestima y su capacidad para orientar sus vidas. B.- Proporcionar una educación del cuerpo, la mente y el corazón, adecuada a la edad, talento personal, necesidades y contexto social de cada uno. C.- Animarles a que cuiden de los demás y de la creación de Dios. D.- Educarles para que sean agentes de cambio social, y trabajen a favor de una mayor justicia para todos los ciudadanos, y para que tomen conciencia de la interdependencia de las naciones. E.- Alimentar su fe y compromiso como discípulos de Jesús y apóstoles para otros jóvenes. F.- Despertar en ellos un espíritu crítico y ayudarles a tomar decisiones basadas en los valores del Evangelio. No me queda mas que agradecer a Karina Nayeli por sus palabras que dan testimonio de lo que una institución como la nuestra, ofrece a sus alumnos y a sus familias, y de la huella que deja en ellos para siempre. Mtro. Armando Hernández Origel Director de Preparatoria del Colegio Marista Pedro Martínez Vázquez 13 de junio de 2008 Columnas anteriores
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