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Opinión
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Armando Hernández Origel
PARA EL CUADRO ESMERALDA, EN OTRA OCASIÓN SERÁ
El Sol de Irapuato
7 de junio de 2008
M.E. Armando Hernández Origel
No había querido escribir antes sobre el asunto del posible ascenso del equipo León porque no quería aguar la fiesta desde antes. Es increíble que nuevamente no haya podido subir a la Primera División Profesional. Cada vez se hace más evidente, aunque siempre lo ha sido, que hay muchos intereses de por medio en el balompié nacional. Dicen que son ya seis años, algunos dicen que siete, que el León ha intentado subir a la primera división, y que son tres veces que ha perdido la final de la división de ascenso. Puede ser, amables lectores, que más de alguno de ustedes recuerde que en una ocasión escribí sobre el equipo de fútbol de la Trinca Fresera del Irapuato, y que en esa misma colaboración manifesté, que aún siendo yo oriundo de esta ciudad, mi equipo favorito de corazón y de toda la vida, es el cuadro de los Panzas Verdes de León, aunque en lo personal me gusta más el apelativo de los Esmeraldas de León. Me tocó vivir una de la épocas más significativas del cuadro leonés, aunque nunca haya sido campeón, aquel equipo donde se encontraba el Chepe Chávez, Manolo Guillén, el Cocodrilo Valdez, el Capi Ayala, Darío Miranda, que por cierto, ustedes han de recordar, que mucho antes que Jorge Campos, Miranda ya usaba uniformes de portero especiales, llamativos y diferentes al resto de los arqueros nacionales. Estaban también aquella columna vertebral de argentinos como Jorge Davino, Rafael Albrech y Roberto Salomone. Como anécdota quiero comentar que cuando estábamos estudiando la preparatoria había dos amigos y compañeros míos que también le iban al León, y que curiosamente uno de ellos jugaba de medio, otro de delantero y yo que le hacía un poco a la defensa central. Estos argentinos eran nuestros "ídolos" y tratábamos de emularlos, siendo mi amigo Toño Hernández, Davino, mi querido Peñita, que en paz descanse, era Salomone y un servidor le hacía al Rafael Albrech. Época bonita y padre en verdad. Los ídolos de los jóvenes han existido siempre y para nosotros no fue la excepción. De niño cuando me tocaba jugar fútbol, de portero, me ponía en la portería simulando ser una de las glorias del balompié leonés y nacional, el querido "Cinco Copas", Don Antonio Carbajal. Yo era en su papel un "porterazo". ¡Qué tiempos aquellos!. El equipo León, era mi equipo. Me pasaba algo curioso cuando los esmeraldas jugaban y más aún cuando éstos llegaban a las finales ya que no me gustaba verlos jugar, me tensionaba mucho y no disfrutaba los partidos, prefería esperar y conocer el resultado final. Confieso que después de muchos años, me pasó algo similar en esta ocasión. ¡No quise ver el partido! Ya "mayorcito" me tocó ver al partido aquel donde jugó contra el Cruz Azul, mismo que perdió el León aquí en su casa, después de aquella artera y descarada falta de Comizo sobre el buen Carlos Hermosillo. Fue una experiencia nada grata, de la cual todavía tengo como recuerdo un gorro con la leyenda de Campeón, sin serlo aún. Me ha tocado también desfrutar lo bueno como aquel campeonato que obtuvo cuando estaba Tita como principal artífice del cuadro esmeralda. Se siente uno bien cuando el equipo de sus amores gana y se encuentra en los primeros lugares, y no se diga con un campeonato de por medio, pero también se siente una impotencia y tristeza cuando se daban los fracasos, llegando inclusive a vivir el descenso. Fue una frustración deportiva que dolió a sus seguidores; yo entre ellos. Tal vez no sea un excelente aficionado porque me lo han dicho algunos, ya que me comentan que un buen aficionado debe estar en la buenas y en las malas, pero, estimados lectores, cuando a uno le dan atole con el dedo y se vive bajo engaños más vale poner tierra de por medio, ya que se pierde la confianza y la gente se desanima. Cuando recién bajó el León, se tenía le esperanza de que éste volviera a subir, pero después de tanto descalabro y mentiras, la ilusión se va perdiendo y, el interés por el equipo también. Mentiría si les dijera en qué final me dije a mi mismo que si el León no subía iba a cambiar de equipo y que le iba a ir de puro coraje al América, y así ha sucedido desde entonces. De las Chivas, del Cruz Azul y del América, le iría mil veces a este último. Le he ido al América, con la esperanza de que el León algún día subiera a la máxima categoría y les confieso, honestamente, que si pensé que este año iba a ser el bueno, ya que se veía un equipo muy sólido en todas sus líneas. Tenía todo para hacerlo en esta temporada; tenía la mesa servida, pero no fue así. L e perdí la pista al León, pero muchos me decían que traía un trabuco, un buen cuadro y que estaba jugando bastante bien. Fue el campeón del torneo de Clausura y le tocaba cerrar el ascenso aquí en casa, como local. Muchos me animaban de que ahora si se le iba a hacer a mi equipo, y yo les comentaba que en lo personal lo veía difícil porque estaba el Grupo Pegasso de por medio y mientras esto sucediera le podía pasar al León algo como lo que le paso aquí al Irapuato cuando este grupo estuvo en esta ciudad. Difícil que este grupo pudiera tener dos equipos en el máximo circuito. Sólo ven el lado financiero y el factor negocio pero poco ven el aspecto del aficionado que quiere a este equipo del bajío. ¿Si el León tenía un trabuco, estaba jugando bien, tenían al campeón goleador del torneo y venían embalados, porqué no jugaron los jugadores como lo habían hecho, sino que se dejaron caer y cambiaron el rumbo del equipo?. Jugaron el último partido mal, se echaron para atrás, pudieron anotar varios goles y perdieron en el global. No sé quien tenga la razón, pero que quede en la conciencia de cada quien. La gente de León, y de otras partes del país, vivieron otra desilusión más; ¡no se podía creer!, pero lo peor de todo es que era cierto. Pueden algunos pensar que qué les puede interesar a los lectores que el que escribe le tanga cariño al equipo León cuando lo que tal vez debe interesar es lo del equipo Irapuato, pero me llamó poderosamente la atención, que mucha gente de esta tierra deseaba que el León subiera, independientemente de los porqué. ¡Ahora sí sube el León!¡Ojalá y ahora si se nos haga!¡Este año si vamos a ser campeones!¡Vamos a ver si conseguimos boletos para ir a disfrutar el partido!. ¡No le voy al León pero ojalá y suba para tener equipo de fútbol en el estado1¡Yo le voy al Cruz Azul pero si sube el León hay que irle por ser del estado!¡Maestro tenga fe en su equipo y verá que ahora si sube!¡Tráigame una playera del León y verá que si me la pongo!¡Ojalá y suba para ir a ver partidos de primera división aquí cerquita! Y varios comentarios más me llenaban de ánimo y de ilusión para el equipo de mis amores. Créanme amigos lectores que en parte decidí escribir esta colaboración cuando me tocó ver dos vehículos que traían la calcomanía del cuadro esmeralda y otro motivo más cuando un empleado de una gasolinera, al momento de preguntarle cómo había quedado el León, me comentó con un dejo de tristeza que había perdido en el marcador global y que no se nos había vuelto a hacer. Me di cuenta que aunque somos de Irapuato y somos archirrivales había interés en que el cuadro verde subiera. El lunes, después del partido, los comentarios en mi trabajo no se hicieron esperar: "Qué paso pues con su León", "Ni modo maestro a esperar otro año""No esté triste hay mejores equipos" y otra serie de cosas que me decían, unos para animarme y otros, sarcásticamente, para "molestarme". Amables lectores, les mentiría si les dijera que me daba lo mismo que subiera o no, lo cierto es que tenía muchas ganas de verlo nuevamente en la primera división, pero la realidades que no fue así. Le pasó al Irapuato con el Grupo Pegasso, y le está pasando al León. Espero corrijan el rumbo y podamos ver al cuadro esmeralda, grande entre los grandes, como lo ha sido a través de su historia. ¿Por qué el fútbol mueve multitudes?¿Por qué todos quieren ver a su equipo favorito como campeón?¿Qué ganan con ello?.¿Para la primera nacional a quién le van al Cruz Azul o al Santos?. ¡Pregúntenselo a sus seguidores!. Por lo pronto si me preguntan a quien le voy en el máximo circuito, les contestaré que al América, mientras no suba el León. Mtro. Armando Hernández Origel Director de Preparatoria del Colegio Marista Pedro Martínez Vázquez 30 de mayo de 2008 Columnas anteriores
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