Opinión / Columna
 
Manuel Guzmán Pérez 
La Iglesia debe guardar sus valores
El Sol de Puebla
19 de febrero de 2010

  ANTE LOS EMBATES ELECTORALES

"Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen. Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día". (Hechos 16:4-5)

La Iglesia es una institución muy especial. Es el cuerpo visible de Cristo en la Tierra, que tiene todo el poder delegado para manejar las llaves del Reino de los Cielos, (Mateo 16:19) atar a las fuerzas malignas y desatar las fuerzas espirituales del bien. De hecho es la luz de los hombres, o antorcha que debe orientar a la sociedad y la sal de la tierra, que debe detener a la corrupción.

Sin embargo, personas que no conocen las verdades espirituales, o que las conocen a medias, en lugar de darle su lugar y reverencia que merece, toman diversas actitudes ante ella: unos la persiguen, otros le temen, otros se burlan, otros la aman, y finalmente otros se quieren aprovechar de ella. Pero debemos tener mucho cuidado en cómo la tratamos.

Jesucristo determinó claramente el ámbito espiritual de su iglesia "Mi reino no es de este mundo, mi reino no es de aquí", para significar que el Reino de Dios trasciende a la vida terrenal, sin embargo, en su palabra nos dice también que "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan" (Salmo 24:1) De tal manera que es absurdo, pensar que a Dios sólo le interesa nuestra vida en el más allá y no le interesa que el Reino de los Cielos se experimente desde la Tierra en el lugar donde vivimos a través de Jesucristo.

La mujer y el hombre al desobedecer a Dios, entregaron su libertad y la soberanía que tenían sobre el mundo al enemigo y es donde creyó Satanás que ya le pertenecía tanto la humanidad como el mundo, por eso expreso en el desierto, cuando intentaba tentar a Jesucristo llevándolo a un monte alto y mostrándole en un momento todos los reinos de la Tierra: "A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy, si tu postrado me adorares, todos serán tuyos", sin embargo, Jesús le contestó con la palabra, lo que los cristianos auténticos le tenemos que contestar cuando nos quiere tentar con el poder político y la gloria efímera que le rodea: "Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adoraras, y a el sólo servirás"

Si las iglesias locales o denominaciones quieren ser confirmadas por Dios en la fe, en las distintas ciudades del mundo, tienen que guardar las ordenanzas que acordaron los apóstoles en aquel entonces y ahora nuestros ancianos gobernantes, deben ser sabios y no dejarse manipular por los políticos. ¿Cuáles son esas ordenanzas respecto al poder temporal o "gobernación humana actual"?

1.- El principio de sujeción a la autoridad suprema de Dios, cabeza de Su Iglesia. Obedeciendo a Dios (no a sus representantes que a veces se equivocan) antes que a los hombres en cuanto a sana doctrina y moralidad. Respetar a la autoridad espiritual puesta por Dios y no lanzarse por su cuenta a querer "representar" al pueblo de Cristo.

2.- Separando lo que es consagrado para Dios, de lo que le corresponde "a César" o gobernación humana. Lo consagrado (o ancianos gobernantes) deben abstenerse de aspirar a gobernar en el terreno carnal y los gobernantes (presidentes o gobernadores) no deben pretender manipular a la Iglesia en el ámbito espiritual.

3.- Los cristianos deberemos sujetarnos a las ordenanzas o criterios establecidos por Dios a través de hombres inspirados por su palabra, para evaluar a los hombres y a las mujeres (o Deboras que por la escasez de hombres con valores Dios las pone en eminencia) que posean los dones para presidir o gobernar, como son: que sean irreprensibles, maridos de una sola mujer, no dados al vino, no pendencieros, no deseosos de ganancias deshonestas, humildes, oidores, serviciales, temerosos de Dios, tardos para la ira, etc. etc.)

Respecto a los hombres y mujeres que persiguen a la Iglesia del Señor, la escritura les señala que "dura cosa en dar de coces al aguijón" y que aun "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella". Respecto a los que le temen, les dice que están cerca de entrar, pues con temor y con temblor, es como se puede empezar la vida cristiana. Los que se burlan de lo espiritual, tienen ya preparado su destino y a donde van, no reirán. Respecto a los que la aman, el Señor les recuerda que no sean como "hijos mayores", que se encelan de "los hijos pródigos" que llegan arrepentidos a su Padre y que amorosamente los acepta y les perdona sus pecados y los llena de bendiciones. Y respecto a los que se quieren aprovechar de su Iglesia, son de varios tipos. Los que quieren convertir a la Iglesia en un mercado para comerciar, los que la toman como "modus vivendi", asalariados y sin amor al prójimo y quienes quieren convertir a los fieles en mercancía, aprovechando el alto interés de los gobernantes por los votos de los fieles. tratando de "venderlos" al mejor partido o postor. Finalmente, están los que aparentan ser "creyentes" y sacarle provecho a las iglesias, anhelando tener las bendiciones que no se han ganado en su actuar, sino que en el poder se corrompen.

Las iglesias locales deben tener cuidado de esto y guardarse de toda tentación. Afortunadamente en Puebla, la gran mayoría de los siervos de Dios no han caído en estas tentaciones. La Alianza de Pastores de Puebla dejó claro que no participaría en ningún acto de proselitismo político para que alguien consiguiera una precandidatura en ningún partido. Dijo que esperaría a que se definiera -por quienes lo deben definir democráticamente- a los candidatos y que después los escucharía a todos ejerciendo apertura y comprensión. Y que dejaría en libertad a los pastores, a que eligieran al candidato que más les agradara, pues Dios es el que inspirara por quien debemos votar y por medio de nuestros votos, decidirá quien sea el nuevo gobernante.

Desafortunadamente hay ovejas que no obedecen a sus pastores o a los modernos apóstoles del ministerio político puesto por Dios para discernir estos asuntos y fuera de autoridad, en su carne y buscando un protagonismo político, están violando estas ordenanzas de Dios a su Iglesia y están arrastrando a otros pastores que se dejan seducir por el pecado, a actos de proselitismo político a cambio de estaciones clandestinas de radio o promesas de canonjías futuras, que Dios no les concederá, pues quien quiera tratar con la Iglesia de Jesucristo, tiene que entrar por la puerta y no querer brincar por la cerca. Tiene que respetar la autoridad eclesial, así como la eclesial debe respetar a la autoridad civil.

Asimismo, hay jerarquías que queriendo obtener obras, templos o cosas materiales, llevan a los candidatos a la religiosidad, a los lugares altos adonde Dios les puede reprobar no bendecir, poniéndolos en peligro espiritual y prevaricación.

Las Iglesias de Cristo se deslindan de esos actos proselitistas y pide a Dios que las autoridades electorales, pongan freno a estos desmanes premeditados y por nuestra parte. Oremos al Señor, para que Él corrija a su Iglesia y abra el entendimiento a los candidatos, que es a Dios, a quien tienen que agradar y no a los hombres, para tener éxito en sus carreras políticas. Él los ama, pero deben sujetarse a sus valores y entrar con respeto.

manuelguzman59@hotmail.com


 
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