Opinión / Columna
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A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez Corona
¿Y el tramo A?
El Sol de Puebla
23 de noviembre de 2009
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No lo platique cerca del gobernador Marín pero parece que algunos de los constructores arropados por su administración han dispuesto ponerle piedras en el camino. Incómodas en cualquier momento, pero más aún en la recta final del sexenio, cuando lo que más se cuida, lo que más preocupa a los mandatarios, es cerrar bien, sin contratiempos y tratando de cumplir el mayor número de compromisos.
Ése, el de los empresarios de la construcción, digamos, irresponsables, es el caso de Pedro Ayala, propietario de Aztec de México SA de CV, que 14 meses después de concluido el plazo de entrega del tramo A del Arco Oriente del Periférico, contratado con su empresa el 17 de diciembre de 2007, sencillamente, hoy, no está terminado.
Peor aún.
Junto con los retrasos, justificados por seis meses en una sola ocasión debido al surgimiento de un conflicto social con ejidatarios de Chapultepec, el empresario le adeuda a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obra Pública algo así como 21 millones de pesos por concepto de multas, cobros excesivos y amortizaciones no devengadas.
Pedro Ayala le ha estado viendo la cara al titular de la Seduop, Javier García Ramírez, pero no sólo a él, también a su jefe y a los ciudadanos para los que trabajan, es decir, a todos nosotros.
Revise usted:
En diciembre de 2007 Aztec de México firmó un contrato para la construcción del tramo A del Arco Oriente del Periférico en una primera etapa de mil 690 metros de longitud, por un monto de 109 millones de pesos.
El acuerdo con la Secretaría de García Ramírez fijó como fecha de inicio de obra el 21 de enero de 2008 y como fecha de término el 21 de septiembre del mismo año, es decir, ocho meses después.
Eso no ocurrió.
La historia de construcción de ese pequeño tramo del Periférico está plagada de retrasos e incumplimientos.
Primero fue en junio de 2008, cuando el conflicto con los ejidatarios de Chapultepec obligó a recorrer el plazo de entrega para el 25 de diciembre de ese año.
Llegada la nueva fecha, el constructor pidió y obtuvo una nueva prórroga, esta vez para el 16 de julio de 2009, por la adecuación de la geometría del Diamante Clavijero y, faltaba más, por la ¿inesperada? temporada de lluvias.
No conforme con el retraso acumulado de 10 meses, Pedro Ayala volvió a ganarse la benevolencia de las autoridades estatales al conseguir un convenio que le permitía concluir la obra, ya no el 16 de julio, sino hasta el 1 de noviembre.
¿Qué cree que pasó después?
Falló de nuevo.
Al primer día de noviembre le faltaba por ejecutar la totalidad de las partidas de pavimentos, señalamientos, medidas de mitigación y obras complementarias.
Tres días después, el 4 de noviembre, a la empresa se le notificó la existencia de una sanción por 3 millones 800 mil pesos por el incumplimiento de los trabajos. Más adelante, el día 12, se le notificó de la terminación de su contrato y se le pidió que indicara la fecha de terminación de la obra.
Tampoco hubo reacciones.
Pedro Ayala ha de ser un cínico o un personaje muy influyente, pues de otra manera no se explica cómo se atreve a desafiar, a ignorar, al titular de la Seduop, quien se ha visto imposibilitado para regularizar la construcción de ese tramo del Periférico.
Además de los retrasos y de la multa no saldada, aún, Aztec de México ha sido requerida para pagar más de 17 millones de pesos por un par de irregularidades.
La primera corresponde a 2 millones 500 mil pesos y tiene que ver con el sobre costo de algunos volúmenes, y la segunda está relacionada con la devolución de casi 15 millones de pesos por un anticipo no ejecutado en la obra.
Aunque sus asesores le digan que no es cierto, la verdad es que Pedro Ayala está en aprietos.
Le ha quedado mal al gobernador Mario Marín y nos ha quedado mal a todos nosotros.
Termino con una pregunta perversa:
¿A quién habrá que reclamarle por los abusos de este constructor?, ¿al titular de la Seduop, que es el que debe entregar el Anillo Periférico concluido, o al secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano, que comparte intereses y proyectos económicos con él (con Pedro Ayala)?
* * *
Para que no sea usted presa de aquellos que se autopromueven como gestores únicos e irremplazables del presupuesto por 45 mil millones de pesos que autorizaron los diputados federales para el estado de Puebla, debo recordarle que fue Mario Marín, y nadie más, quien garantizó el buen trato de la legislatura en la visita que hizo el martes 22 de septiembre al ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
El día previo a la reunión del gobernador Mario Marín con Francisco Rojas Gutiérrez (el miércoles 23), el coordinador de los diputados del PRI en el Congreso de la Unión, el gobernador poblano conversó con el ex mandatario en su residencia de Camino a Santa Teresa, ubicada en la zona sur del Distrito Federal.
Los viajes de Mario Marín a la Ciudad de México, del 22 y 23 de septiembre, para entrevistarse con Carlos Salinas y Francisco Rojas, respectivamente, fueron determinantes para la autorización de los recursos federales.
Cualquier otra explicación será simple anécdota.
Hasta el miércoles.
jorgesolpue@hotmail.com
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