Opinión / Columna
 
Jorge Lerín Valenzuela 
¿Cobrarán vida los ideales de Ricardo Flores Magón?
El Sol de Puebla
19 de octubre de 2009

  Después de la tempestad originada por el Decreto que extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, creado el 9 de febrero de 1994, bajo la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, con funciones de producción de energía eléctrica y prestación de bienes o servicios a cargo del Estado en favor de los usuarios, debería de venir la calma con el manejo adecuado de la liquidación de los trabajadores sindicalizados, o bien su recontratación por la Comisión Federal de Electricidad que por Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica cuya prestación corresponde a la Nación, estaría a cargo de la Comisión Federal de Electricidad, o en su caso, considerar los subsidios que fueren necesario para la óptima transmisión, distribución y comercialización de la energía eléctrica, regulada por el artículo 73 fracción X de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual menciona que corresponde al Congreso de la Unión la facultad de legislar en toda la República, sobre (...) energía eléctrica...

Empero, se calificó para el sostenimiento de la empresa un desproporcionado subsidio, por lo que se emitió el decreto de extinción por la Presidencia de la República, vinculado con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que sometió a la consideración de Ejecutivo Federal la desincorporación, en razón del funcionamiento de Ley y Fuerza del Centro no resulta conveniente desde el punto de vista de la economía nacional ni del interés público; mismo que ofrece vicios por la incompetencia de origen para su emisión. Pues bien, Luz y Fuerza del Centro con una vida de 15 años, según el Presidente de la República registraba pérdidas y que notoriamente año con año había la necesidad de inyectarle una cantidad de recursos extraordinarios, surgen las interrogantes: ¿Que los gobiernos federales toleraron una situación incosteable, sosteniendo a una empresa improductiva? ¿Quién o quienes dieron motivo al quebranto financiero de la empresa?

Esto aunado a la premeditada liquidación de Luz y Fuerza del Centro, desapareciendo de un plumazo el contrato colectivo de trabajo con un decreto Presidencial de extinción del organismo; ¿Qué no los derechos laborales de los trabajadores sindicalizados, deben considerarse activos de la liquidación de la empresa? Por tanto tales irregularidades podrá ser objeto de reparación constitucional, cuando sea demandada por el sindicato y sus afiliados, el amparo y protección de la Justicia Federal, por violación a sus derechos laborales.

Lo anterior no constituye una defensa a ultranza, sino resaltar una clara violación y desconocimiento del derecho de los trabajadores para organizar su defensa fundando su sindicato libre, independiente y autónomo. Sabemos que el sindicalismo y la política no siempre se han llevado, al menos de manera oficial, no obstante el claro origen político de nuestro sindicalismo. La Confederación Regional Obrera Mexicana, nació de un Congreso convocado por el Gobernador del Estado de Coahuila, que operó al margen, al menos formalmente de la política.

En los años veintes, Luis N. Morones de la Secretaría del Sindicato Mexicano de Electricistas, llegaría a ocupar una Secretaría de Estado. Que no decir de la decisión política del General Lázaro Cárdenas de desplazar a la CROM, para dar clara decisión a la Confederación de Trabajadores de México CTM, que el poblano Vicente Lombardo Toledano, dirigió en su primera época para dar paso a los famosos "Cinco Lobitos" entre ellos el innombrable Fidel Velázquez, cambiando los aires de la política hasta el año 2000, que dio apertura para que el candidato del PAN ocupara la presidencia de la República, y corresponde a la política del Presidente Felipe Calderón, crear una crisis social que pronostica un posible estallamiento social.

Véase la convocatoria en diez Estados de la República y el propio Distrito Federal, de apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas, por organizaciones sociales y sindicales, profesores, obreros, burócratas que rechazan el citado decreto de extinción de la empresa. Por lo pronto ya se aceptaron mesas de diálogo entre gobierno y los trabajadores sin dar marcha atrás el decreto. ¡Gobierno Federal, no dejes que cobren vida los ideales de Ricardo Flores Magón!, precursor del movimiento revolucionario, organizador del Partido Liberal Mexicano; resultando histórica la influencia magonista en la huelga de Cananea, Sonora, y la rebelión obrera de Río Blanco, Veracruz, quema de tiendas de raya y enfrenamientos con las fuerzas del orden, masacre de cientos de obreros, mujeres y niños; liberal anarquista que consideró al sindicalismo una organización vital para la defensa de los intereses de la clase trabajadora.

Retomo una parte de la carta de Ricardo Flores Magón dirigida a Nicolás T. Bernal en el año de 1921, un mes antes de su asesinato, cuando expresaba su posición frente al Sindicalismo: "Es admirable ver a estos hermanos y compañeros agruparse, cuando antes no sabían que es indispensable para los trabajadores unirse, consolidar sus energías para obtener fuerza. La agrupación de trabajadores sin embargo no es todo: es necesaria la unidad de propósito, de un gran propósito. Unirse con el propósito de mejorar las condiciones de trabajo, obtener mejores salarios, y menos horas de labor, es bueno porque en ello se encuentra un alivio, pero alivio es pasajero porque los amos aumentan los precios de los artículos de primera necesidad(...) Así pues, la aspiración de los trabajadores organizados debe ser más grande".


 
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