Opinión / Columna
 
Ignacio Ramírez Sánchez 
Trastorno Nacional
El Sol de Puebla
19 de noviembre de 2009

  Todos los mexicanos realmente estamos preocupados, por el grave trastorno económico y social que se vive en nuestro país.

Todo generado principalmente por la falta de empleos, por los campos de sembradío colapsados, por la poca inversión no sólo de capitales nacionales y extranjeros; esto provocado por la opacidad en la administración del gobierno federal, así como de algunos estatales y municipales que, lejos de abrir fuentes de trabajo, se han empeñado en despedir a miles de trabajadores que, como quieran justificar su finiquito laboral, cada uno representa el sostenimiento de una familia, mismas que hoy sufren la dolorosa realidad de vivir en el desamparo.

Es un acto completamente repudiable que, el gobierno federal representado por Felipe Calderón Hinojosa, de la noche a la mañana deje sin empleo a más de cuarenta mil padres de familia, mismos que trabajaban en la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

Y es criticable esta acción porque, si multiplicamos cuarenta mil trabajadores por cinco miembros que integran cada familia, nos da la terrible cantidad de doscientos mil mexicanos que quedan de pronto en la miseria y el desamparo; todos ellos sin tener la menor oportunidad de solventar sus gastos y compromisos más apremiantes, como son: alimentación, renta, transporte, escuela; y tantos otros rubros que no esperan a que se resuelva el conflicto laboral entre el gobierno federal y los que integran el sindicato de la "CLFC".

Los mexicanos no podemos ver con ojos de indiferencia, este tipo de injusticias que agravian a la nación misma, pues bien sabemos que lo que nuestro país con urgencia requiere, son miles de empleos para tantos mexicanos que hoy enfrentan al tenebroso jinete apocalíptico del hambre y la necesidad.

No necesitamos ser ridículamente patéticos, para reflejar la descarnada situación que miles de compatriotas sufren; son millones de mexicanos que hoy deambulan por las calles en busca de un empleo que, por mísero que sea el salario que les paguen, lo aceptan como el último recurso para sobrevivir junto con sus familias.

Afortunadamente y para bien de nuestro país, muchos honestos empresarios, siguen manteniendo completas sus plantillas de trabajadores, pues han sabido sortear y compartir con la clase asalariada, los embates de una dura crisis económica que ha afectado a todos los giros comerciales en el mundo entero; sin embargo, los efectos desastrosos se han visto más notorios en países subdesarrollados, como el nuestro, que desde siempre ha sido un simple maquilador y ofertante de mano de obra barata.

Desde siempre, los recursos federales y estatales, han sido insuficientes para apoyar a las universidades públicas, a los tecnológicos y otras instituciones de educación superior, mismos que podrían ser generadores de científicos, investigadores de alto nivel, intelectuales de corte internacional; todo esto nos permitiría así mismo, dejar de ser simples maquiladores y mano de obra barata para países extranjeros, que ven en nuestro país el "paraíso de los inversionistas".

Retomando nuevamente el tema de los trabajadores despedidos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, los mexicanos no podemos considerarlos como una banda de forajidos que han saqueado el país. Suponiendo que con el tiempo han obtenido prestaciones y conquistas laborales a través de su sindicato, mismas que hoy le parecen de privilegio y ventajosas al gobierno federal, esto no debiera de ser motivo para que a través de un decreto presidencial, se les deje a los trabajadores sin su fuente de empleo y en un estado de clara indefensión jurídica.

Lejos de ver con buenos ojos que más de cuarenta mil familias queden en el desamparo, podemos y debemos esperar que prevalezca la justicia real, dando marcha atrás de un decreto del Ejecutivo Federal; lo que a la nación entera nos daría la certeza de que quien lleva el timón de México, es un hombre sabio y justo.

Requerimos, sí, que con urgencia los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipales, promuevan diferentes fuentes de trabajo; que generen empleos en base a la construcción de nueva infraestructura a nivel nacional: Que se lleve a cabo cuanto antes la construcción de la nueva refinería, que se de apoyo a la construcción de vivienda, carreteras, aeropuertos, presas y todo aquello que le de sinergia al país.

Que termine ya esa miserable competencia en las dependencias de gobierno y en las empresas, donde al parecer el juego consiste en liquidar o despedir a la mayor cantidad de gente.

Muy atentos estamos los mexicanos en la forma de administrar que tienen los gobiernos en turno; bien sabemos que la situación de crisis económica y social que vive el país, sólo puede ser atenuada con la generación de empleos, tanto del sector público como el privado.

Desgraciadamente el río revuelto de circunstancias que vive el país, ha dado pauta para que muchos "aprendices" de empresarios, remedos de industriales, caricaturas de inversionistas y banqueros, y algunos gobernantes, con sus contadas excepciones, han encontrado que nuestro país es el "Cuerno de la Abundancia", donde a ellos les ha tocado siempre la abundancia, y al pueblo el puro cuerno.

No olvidar que por cada trabajador que se deja sin empleo, resultará una familia completa de resentidos en contra del sistema de gobierno que se tiene.

Muy claro nos queda que, es ahora cuando se debe apoyar a muchos campesinos que, dadas las circunstancias, son el segmento social más castigado; que la falta de créditos bancarios y del gobierno, los ha condenado a tener sus tierras ociosas sin producir, lo que ha generado una emigración hacia las ciudades del país, o el mismo extranjero, provocando que miles de hectáreas queden abandonadas sin producir los alimentos básicos que tanta falta le hacen a los mexicanos.

Es ahora cuando en un plan solidario, gobierno y sociedad civil, unamos nuestros esfuerzos para ayudar a un gran segmento poblacional que, ante el embate de la crisis económica y social, se comienza a manifestar con un estado de ánimo violento, al ver que sus necesidades más apremiantes, no las resuelve dentro de la situación que prevalece.

No podemos seguir viviendo en un país de simples utopías, pues la presión social que reclama justicia y atención a sus problemas, crece cada vez más, lo que hace necesario un cambio de dirección gubernamental.



"ES CLARO QUE LAS DECISIONES QUE UNO TOMA, DEPENDEN DE LAS CIRCUNSTANCIAS REALES A LAS QUE SE ENFRENTA"


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas