Opinión / Columna
 
Fernando Hintelhoizer 
Retos de la economía social
El Sol de Puebla
2 de abril de 2010

  Los objetivos de la política social tienen como finalidad dictar las líneas estratégicas que permitan cumplir con lo establecido en la Ley General de Desarrollo Social, la Ley de Asentamientos Humanos, el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, y los Lineamientos Generales de Evaluación de los Programas Federales de la Administración Pública.

El compromiso que ha adquirido el Gobierno Federal con los ciudadanos define como principio rector al Desarrollo Humano Sustentable que consiste en crear una atmósfera en la que todos los mexicanos tengan las mismas oportunidades. En este espíritu, el Plan Nacional de Desarrollo considera a la persona, sus derechos y a la ampliación de sus capacidades como la columna vertebral para la definición de las políticas públicas.

De una manera alineada a este compromiso, la Secretaría de Desarrollo Social establece como misión la realización de acciones que contribuyan a la igualdad de oportunidades para todos. El cumplimiento de este reto requiere de políticas públicas que respondan a los complejos y multidimensionales problemas de la pobreza y vulnerabilidad que impiden el adecuado desarrollo de las capacidades de la población, así como a los desequilibrios regionales que delimitan el entorno y disminuyen las oportunidades de progreso de la población.

Los nuevos paradigmas del desarrollo social se relacionan con nuevas problemáticas surgidas a partir de los cambios económicos, demográficos, sociales, culturales, políticas y ambientales experimentados por el país en los últimos veinte años .

Le hegemonía de la economía de libre mercado y el fenómeno de la globalización son determinantes en los retos sociales futuros de todos los países del mundo. Una consecuencia de la apertura de las economías al mundo ha sido la pérdida de soberanía nacional en la definición de políticas económicas y sociales y por lo tanto, una mayor dependencia de los cambios mundiales. Asimismo de manera paulatina han ido penetrando en la cultura los valores del individualismo, la promoción de la autonomía, la eficiencia y la competitividad.

Partir del reconocimiento del contexto global actual y de los límites de los gobiernos de los países, demanda construir una nueva política social y una nueva agenda que, reconociendo los campos que deben permanecer como responsabilidad del Estado, incorpore la capacidad de innovación y de gestión de actores públicos y privados comprometidos con el desarrollo social, como son las organizaciones de la sociedad civil y las empresas socialmente responsables.

Veinte años de políticas neoliberales para enfrentar la crisis del modelo de sustitución de importaciones y del Estado interventor, han dejado un saldo negativo en relación con la base económica que sustenta la vida de las familias mexicanas.

La década pérdida de los años ochenta y la reestructuración productiva incluyendo la apertura abrupta y unilateral de la economía de los años 1984-87, cayó fundamentalmente en las espaldas de las familias de trabajadores y empleados asalariados quienes han vivido un rápido deterioro en sus niveles de vida y en sus perspectivas de mejora en el futuro.

El paradigma "educación-trabajo asalariado protegido-seguridad social" que definió por muchos años el modelo aspiracional de vida y de movilidad social de las familias mexicanas dejó de tener vigencia, desde mediados de los años setenta del siglo pasado.

El modelo económico adoptado, después de poco más de 20 años de aplicación, todavía no se ha reflejado en la recuperación del crecimiento de la economía mexicana y en la generación de suficientes empleos en el sector estructurado o formal. Han crecido las actividades informales y en diez años se han perdido más de un millón de empleos en el sector agropecuario sin que la economía mexicana hubiera tenido la capacidad de absorber a las personas desplazadas en ocupaciones de mayor productividad.

La destrucción de la base económica de muchos pequeños agricultores se observa ante la política de reconversión del sector agropecuario fundada en la liberación del mercado de tierras, en el otorgamiento de títulos de propiedad y en la transformación o desaparición de los instrumentos de transferencia de recursos para apoyar la producción y su sustitución por programas de combate a la pobreza, en la idea de crear autonomía y eliminar las dependencias inconvenientes. La apertura comercial, los acuerdos de libre comercio, el aumento del contrabando de productos agropecuarios y al incremento de los cupos de importación por encima de los acordados, han significado la desaparición de más de un millón de empleos en el sector agropecuario de 1990 a la fecha.



ECONOMÍA

INFORMAL

Las transformaciones en la economía informal que de ser una alternativa para la subsistencia de migrantes rurales en las ciudades, presenta actualmente una creciente saturación y precarización de las opciones "legales", y ha pasado a ser disfraz de negocios ilegales y criminales como son la venta de drogas y de mercancías robadas, piratas y de otras, introducidas al país ilegalmente. Entre 6 y 7 empleos se generan actualmente en la economía informal.

Ese modelo se ha acompañado de políticas de administración de los salarios a la baja y del deterioro del salario social con la disminución en la calidad y cobertura de los servicios públicos en materia de educación y salud. Se han profundizado con ello los niveles de desigualdad y pobreza y expulsado a grandes contingentes de mexicanos hacia el exterior en busca de empleo e ingresos. Muchas familias mexicanas dependen crecientemente de las remesas enviadas por los trabajadores migrantes.

El incremento de migrantes mexicanos hacia el exterior pasó de representar saldos anuales de 30 mil personas en los años setenta, se elevan actualmente más 400 mil personas, de acuerdo a estimaciones de CONAPO. En 2003 se enviaron remesas al país por 14 mil millones de dólares anuales, apoyando con ello a las familias para solventar sus requerimientos de ingreso.

A partir de la crisis de la deuda de los años ochenta del siglo pasado, la masa de trabajadores asalariados que se había visto beneficiada por la política de desarrollo estabilizador ha experimentado la violación sostenida de sus derechos humanos laborales consagrados en la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo (justicia laboral, libre sindicación y condiciones de trabajo decentes)

Las familias de los trabajadores asalariados tuvieron que desarrollar diversas estrategias para sobrevivir y muchas cayeron y viven en la pobreza. Así intensificaron el trabajo, utilizaron la fuerza de trabajo de todos sus miembros, incluso niños y niñas, mujeres y viejos, con la consecuente disminución de tiempos destinados a la reproducción doméstica y al descanso y la pérdida de calidad de la llamada "economía del cuidado" Un mayor número de horas de los miembros del grupo familiar tuvieron que destinarse al trabajo extradoméstico para sostener sus niveles de vida, a costa del trabajo doméstico y del cuidado personal,

Asimismo, se vieron forzadas a reducir la duración o cambiaron las trayectorias educativas de los jóvenes; cambiaron sus patrones de gasto; enviaron miembros a trabajar en el exterior; iniciaron microempresas; entraron a actividades ilegales y criminales, etc.

La cancelación del uso de las actividades y de la demanda de gobierno como instrumento para la generación de empleos e ingresos, particularmente para los egresados más educados del sistema educativo, acompañada del deterioro de los ingresos medios de los trabajadores del sector público, contribuyó a limitar las posibilidades de obtención de empleos protegidos para los sectores populares y medios de la población.



PÉRDIDA DE

RECURSOS EN

LA CLASE MEDIA

Las familias de clase media por su parte, enfrentaron la pérdida de recursos y activos productivos y de vida (viviendas, automóviles, pequeñas empresas, equipo y maquinaria, seguros de vida y de salud, etc.) a partir de las crisis del sistema financiero y la volatilidad de las tasas de interés y adicionalmente a la falta de empleos e ingresos por el desempleo profesional y la desaparición de sus pequeñas y medianas empresas industriales, a partir de la abrupta apertura comercial. Más recientemente, se constata la destrucción de empresas de pequeño y mediano comercio local con la entrada de las grandes cadenas extranjeras de autoservicios (Wal-Mart, Cotsco. Sam´s, Heb, Oxxos) con prácticas comerciales desleales.

El surgimiento de una "economía del crimen organizado" que promueve el narcotráfico, la prostitución, la pornografía, el tráfico de menores y de órganos, el tráfico de migrantes, los robos de distinto tipo, los secuestros y los grandes fraudes financieros y de cuello blanco, se ha convertido en la fuente de ingreso de muchas personas y familias y en formas de extraer ingreso de los sectores de la población con recursos.

Estas transformaciones, además de significar deterioro de los niveles de vida y la pérdida de seguridades básicas para amplios sectores de la población, han afectado y deteriorado el tejido económico y social que trató de construirse en torno al desarrollo industrial y el crecimiento urbano.

La niñez y la juventud hasta de 22 años han crecido en un entorno de depresión económica y creciente empobrecimiento. Esto influye profundamente en su forma de ver la vida, en sus expectativas y en la toma de decisiones que realizan. Tiene un impacto cultural profundo en sus conductas. La sociedad mexicana no ha sido capaz de ofrecerles un entorno de seguridad y esperanza.

Con el gobierno del Presidente Calderón, el cambio estructural de la economía mexicana ha tenido indudablemente varios efectos positivos, a pesar de la crisis por la que atravesamos. El objetivo de contención de la inflación ha sido alcanzado y al menos, ello proporciona estabilidad en los precios de los bienes que consumen las familias. La apertura de la economía, desde la visión de los consumidores y de los productores que subsisten ha ampliado la cantidad y diversidad de productos y materias primas que se pueden conseguir en el mercado nacional, e indudablemente abarató los precios de muchos de ellos.

Desde los ámbitos culturales y políticos continuó la incorporación de las mujeres a la vida pública por la vía de la educación, el trabajo extradoméstico y la participación política. Se logró una sociedad más abierta y una democracia en lo electoral, además de una mayor libertad para que las personas se organizaran.

Un aspecto que presenta luces y sombras ha sido la liberación de los medios de comunicación masiva del control del Estado. Sin embargo el grado de concentración de las concesiones en materia de televisión y radio hace que ahora sean los dueños de los medios los que han adquirido un enorme poder, sin que los ciudadanos tengan acceso a medios públicos.

La consecuencia de la estrategia de descentralización de muchos servicios del Gobierno Federal y de los recursos presupuestales, se ha reflejado también en una descentralización del poder, que actualmente genera confrontaciones constantes entre la autoridad federal y las estatales, pero que por ser una condición nueva tendrá que irse adoptando como parte de una nueva cultura política, con el ajuste consecuente de las instituciones.





*Consultor

fhinter@hotmail.com


 
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