Opinión / Columna
 
David Bravo y Cid de León 
Parlamento
El Sol de Puebla
10 de noviembre de 2009

  ¿Selección, elección o imposición?

La disputa entre aspirantes a ser candidatos, tanto en el PRI como en el PAN traslucen los afanes de cada aspirante de ser el afortunado para representar a su respectivo partido en la competencia electoral, tanto para presidente municipal de la ciudad capital como para gobernador de la entidad federativa Puebla. Esto despierta en los electores y en la sociedad la natural curiosidad, si no es que el personal intento de medir, de valorar, de comparar a los diferentes aspirantes que quieren ser candidatos en los partidos con peso electoral efectivo.

Surgen preguntas que quedan en el fuero interno de cada elector, toda vez que, poco a poco, se ha ido perdiendo la credibilidad en los partidos. Tratando de interpretar la mentalidad de los ciudadanos en este agitado presente, las preguntas más insistentes y más justificadas serian:

I-¿Cuál es la tarea política que debe de prevalecer en una selección de candidatos?; la respuesta lógica, sin titubeos ni rebuscamientos puede resumirse diciendo: Saber respetar, la pluralidad democrática en términos del derecho electoral vigente.

II-Cual sería el instrumento idóneo para una selección apegada a los postulados de la democracia y al derecho electoral vigente?; la respuesta inmediata no se hace esperar: El Sufragio libre y respetado y el respeto irrestricto a la voluntad política de las membresías partidarias. Preciso será que las directivas partidista sepan conjugar, al interior de sus instituciones políticas, los principios de legalidad, pluralidad y genuina representatividad política. Estos son principios cuyo valor y vigencia no puede ser ni matizada, ni sustituida por otros medios porque perderían su significado y su carácter de universalidad.

En el todo que forma la ciudadanía, también hay pluralidad de preferencias, de intenciones y de realización participativa, y en cada una de estas categorías, hay también, diversidad de intenciones, unas lícitas y honestas y otras viciadas por intereses no confesables de índole personal. Pero los que llamaremos de intenciones honestas no son todos pero sí la inmensa mayoría de los ciudadanos. Y los que llamaremos de intenciones viciadas por mezquindades, tampoco se dan en todos los ciudadanos y forman una parte mucho muy pequeña pero que sí puede deformar un proceso electoral. Esto hace recordar un adagio muy popular cuando la astucia se imponía en las reyertas entre moros y cristianos: Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, Dios protege a los malos cuando son más que los buenos.

Hay verdades evidentes por si mismas que no pierden su vigencia ni en las buenas ni en las malas. Entre otras el principio de que la parte no puede sustituir al todo, La parte sólo es una parte del todo, estos principios no pierden su evidencia ni la verdad que encierran. No hay estadística que pueda justificar que el todo es igual a una de sus partes. La encuesta siempre será, en el mejor de los casos, verdad de unos cuantos y no del todo de una membresía partidaria. En la realidad objetiva son instrumentos que imprimen el aspecto mercantil en los procesos de selección de candidatos.

No puede afirmarse que hay evidencia de verdad en los resultados que ofrecen las empresas encuestadoras, ¿por qué?, pues porque es negocio mercantil, hay dinero de por medio entre las empresas encuestadoras y los resultados que publican. Si apareciera una empresa que a título gratuito hiciera sondeos de opinión nadie lo creería. Recordemos que Roy Campos (Mitofsky) declaró vencedor al perdedor de las elecciones internas para presidente del PRD y generó el desmembramiento de ese partido. Tragedia política de la cual aun no puede reponerse del todo.

Las encuestas, aun cuando sean hechas con el mayor apego a los procedimientos científicos y con la más acendrada buena fe, seguirán diciendo lo que afirma solamente una parte de la membresía encuestada. Quien invoque que se genera estadística con un solo sondeo de opinión está cayendo en una estulticia. Todo lo que se afirma se tiene que probar para evidenciar su verdad, procedo a intentarlo. En las encuestas de opinión hay tres razones que condenan la sinrazón de hacer prevalecer la opinión de unos cuantos como expresión del todo que forman dichas membresías.

I.- Porque sus resultados podrán ser ciertos sólo para una parte, parte que es la que integran los encuestados, y su opinión no es unanimidad en el todo.

II-Porque no es, racionalmente admisible, que la opinión de 2000 ó 3000 o 5000 encuestados sea la opinión cierta y válida para 100,000 o para 150,000 o para 200,000 individuos que formen el todo.

III.-Porque las consecuencias inmediatas que se deducen del afán de hacer prevalecer el tamaño de la parte sobre el tamaño del todo es una ofensa a la inteligencia y a las membresías partidarias.

¿Qué refleja una encuesta?: I-¿La idea que de un aspirante tiene la membresía de un partido?. No porque el sondeo de opinión no es posible hacerlo en todos, o al menos, en la mayoría de los miembros activos y simpatizantes del partido.

II. La imagen que priva en la membresía y en la sociedad del aspirante a candidato?: La Respuesta es NO porque la estadística las personas no son cosas inanimadas.

III-¿El suplantamiento del sufragio libre y respetado por el capricho de las directivas partidistas para imponer a un aspirante unilateralmente?: La respuesta es SI porque se está cancelando el derecho político de sufragar, de elegir, de manifestar una voluntad política.



davidbravocid@yahoo.com


 
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