Opinión
Roxana de Gante Cevallos
Adviento

El Sol de Puebla
16 de diciembre de 2008

Roxana de Gante Ceballos

El adviento anuncia que se acerca la Navidad, época para renovar los sentimientos de hermandad, de unión, de gozo y de paz entre otros. Época en la que el alivio y el consuelo busca renovar las fuerzas y reafirmar las esperanzas en la búsqueda de caminos de libertad y de vida nueva.

Mantener la mirada en el amor Celestial es poner orden y armonía en los pensamientos que ubican en la vida real el procurar tener proyectos para no envejecer, el descubrir en la meditación la fuerza y la grandeza de la vida en las bendiciones recibidas con cada amanecer, en la disciplina que fortalece el espíritu, en la perseverancia para alcanzar esa meta deseada y descubriendo que al cambiar, el mundo cambia.

El correr de la vida nos muestra sus diferentes vivencias, algunas veces sentimos que la vida está en contra de lo que planeamos, otras tantas se muestra con resultados desastrosos manteniendo el alma triste, otras tantas genera dolor y sufrimiento para los seres que amamos, pero... el amor piadoso de nuestro Dios nos permite reflexionar en el perdón y la misericordia divina que liberan los efectos de los errores humanos ante nuestra estadía en este mundo, propicia para sentir el amor del Creador en la proximidad de su nacimiento, donde la verdadera grandeza se encuentra en el interior de cada uno y al manifestarla día con día, como ríos caudalosos ante la acción de ponerse de pie ante la vida tomado de la mano del omnipotente.

La vida nos muestra una larga lista de intentos fallidos, o de metas alcanzadas, ¡que decir de los propósitos realizados!, de situaciones inesperadas buscando en el interior el ánimo que se necesita para enfrentar la adversidad, de las bendiciones que el creador nos otorga para cambiar esa larga lista de intentos fallidos para comenzar a forjar una vida nueva, mejor y diferente manteniendo firme y claros los propósitos de transformación y crecimiento que se quieren alcanzar.

Nuestro creador nos permite tener la mejor de las plumas para escribir en esas páginas blancas nuevos y maravillosos logros que permiten nuevas y mejores formas de enfrentar las circunstancias, de escribir la vida anhelada, y como alguien lo escribió: "Los deseos en sí, son como ángeles de Dios".

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