Opinión
Pericles Olivares
Nuevas campañas electorales

El Sol de Puebla
2 de diciembre de 2008

Pericles Olivares Flores*

Nuestro país transita lentamente pero con firmeza a un estado de modernidad democrática en la que todos tenemos una parte de mérito y responsabilidad, porque los pasos que se han dado obedecen a demandas sociales, pero al mismo tiempo a la visión y decisión de los partidos por transitar hacia nuevos escenarios.

Hay que tomar como punto de referencia el sitio de arranque. Y ese no es otro que la elección presidencial de 2006, que justamente en estos días cumple poco más de dos años.

La contienda dejó ánimos hasta ahora no conciliables, dudas diversas e insatisfacciones, pero fue el punto de partida para emprender una serie de reformas en materia electoral, por lo que se refiere a las campañas políticas específicamente, que se han traducido ya en normas y que en breve probarán su eficacia.

Quienes han profundizado en el estudio del tema resumen en ocho los aspectos más sobresalientes de las características de las nuevas campañas electorales que habremos de ver y vivir en México en los próximos meses, con motivo de la disputa por las diputaciones federales.

Y son estos: La reducción a cero del gasto de partidos y de autoridades electorales en medios de comunicación; campañas mucho más breves; contiendas más pausadas, parsimoniosas y menos estresadas, menos propensas a la enardecida respuesta negativa; campañas electorales desarrolladas sólo entre partidos, libres de cualquier interferencia de promocionales o propaganda gubernamental y/o privada.

Asimismo; un incremento exponencial en el número de spots, pero sin que implique gasto público; debates, pero no como una herramienta táctica sino como obligación democrática, al menos en la contienda presidencial; difusión en los mensajes sin cortapisas en el contenido de los mismos (los promocionales saldrán al aire sin censura previa y la autoridad sólo actuará si se lo pide un tercero) y, evaluación y publicación del tratamiento de las campañas por parte de los noticiarios de radio y televisión.

Como se verá, esta una apretadísima síntesis de una reforma que, entre los actores ocupó semanas, meses de un debate intenso, con discrepancias y posiciones razonables, también con resistencias, pero por encima de todo privó la buena fe y el ejercicio democrático para convertirla en realidad.

No se puede decir que se trata de un conjunto de normas perfectas ni de un manual del buen ciudadano y del buen político para acceder al cielo. En materia legal y políticamente hablando, la norma nunca se termina de redactar, porque el ser humano es cambiante y cambiantes son las circunstancias.

Quienes en forma automática y totalmente a priori descalifican a la reforma electoral, son fundamentalmente quienes tienen un interés marcado y ampliamente productivo que ven lesionado con los cambios y quienes la fuerza de la costumbre hace que critiquen todo cuento se les presenta como nuevo, m{as allá de su viabilidad o correcto desempeño.

Sin embargo, por ahora, las señales de un camino sinuoso hacia un buen destino que implica el perfeccionamiento de nuevas formas democráticas es real. Hagámoslo bueno.

Son, por ahora, señales de un camino sinuoso hacia un buen destino: el perfeccionamiento de nuestras formas democráticas. Hagámoslo bueno.



*Secretario del Trabajo y Competitividad del gobierno del Estado.

Columnas anteriores
Columnas

Cartones