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Opinión
![]() Pericles Olivares
Nuestras prioridades
El Sol de Puebla
18 de noviembre de 2008
Pericles Olivares Flores*
A juzgar por lo que vemos, escuchamos o leemos en los medios, pareciera que la atención que atrae la reciente elección presidencial en los Estados Unidos es un asunto definitorio para la vida de los mexicanos. Se ha mostrado, o se ha querido ver, como un hecho que define total y absolutamente el destino de México. La vecindad en una frontera compartida de alrededor de 3 mil kilómetros, más la intensa vida comercial y las relaciones culturales de los dos países, sin duda que son de primera importancia, sería una necedad no verlo así; sin embargo no debemos sobrevaluar el relevo presidencial que recientemente hemos conocido. Una visión histórica prospectiva de nuestro presente y futuro, no debe de ninguna manera situarnos en una condición satelital respecto a los Estados Unidos. Para el inminente nuevo gobierno de ese país, México y los asuntos de los mexicanos hasta ahora no figuran en la lista de prioridades, por el contrario si lo son su crisis económica (bastante seria ), el problema del desempleo y sus conflictos bélicos externos. Eso debiera de llevarnos a la reflexión de que, sin dejar de pensar en nuestro entorno y en la condición geopolítica de México como país, es tiempo de, como bien dice el dicho mexicano, empezar a rascarnos con nuestras propias uñas. Es la oportunidad de revalorar nuestra situación, los problemas que nos aquejan y como encontrar nosotros soluciones a los mismos, desde luego sin perder la brújula en cuanto a que, los elementos humanos y el potencial para enfrentar nuestra realidad está invariablemente dentro de nuestro territorio. En esta recapitulación es importante revisar el panorama global externo para confirmar las fortalezas y oportunidades que tiene nuestro país, sin la esperanza uncida o subordinada al destino y rumbo que marcan los nuevos tiempos para el país vecino. Si como se aventura en pensar, con Barak Obama se avizora un panorama halagüeño para la vida de los norteamericanos, no es menos cierto que para llegar a escenarios idílicos primero tienen que superar los severos problemas que confrontan, de manera que en esos empeños la Nación Mexicana no figura en primerísimo lugar. Por lo que se refiere a la tan analizada reforma migratoria, que mucho se ha esperado en estas tierras, es seguro que el Presidente Electo antes que pensar en la vida y destino de los mexicanos y latinos en general, escuche la opinión de sus conciudadanos y valore lo que la élite del poder de nuestro vecino del norte recomiende al político Obama, aún cuando ello no sea precisamente lo más razonable. Por lo tanto, la etapa de revisión que nos toca, sin dejar de tener los radares desplegados en cuanto se refiere a la vida política y las decisiones de Estados Unidos, debe de partir de un reordenamiento de nuestra economía, la doméstica y la nacional; de nuestra seguridad; el aprovechamiento racional de nuestros recursos naturales con atención superlativa en los recursos energéticos; la mejora substancial de nuestra calidad democrática; el aliento y apoyo a todo lo que signifique oportunidades al empleo y por supuesto, racionalidad en el gasto, otra vez, el individual y el estatal. Esto, por citar algunos asuntos que si son nuestras prioridades y de competencia estricta de los mexicanos. Un temario así es lo que debe constituir el centro de nuestra atención, sin dejar de tomar el pulso a los pasos y al día con día del vecino del norte periclesolivares@hotmail.com *Secretario del Trabajo y Competitividad del gobierno del Estado. Columnas anteriores
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