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México
Nadie creía en mexicanos que ganaron dos medallas
Enrique Lira Vargas recibió medalla de plata y Rodrigo Santiago obtuvo la presea de bronce. Foto: José Luis Rubio / El Sol de México
Olimpiadas de la Informatica
Organización Editorial Mexicana
1 de septiembre de 2008
Judith García / El Sol de México
Ciudad de México.- Enrique Lira Vargas y Rodrigo Santiago Nieves sorprendieron incluso a sus entrenadores nacionales cuando ganaron la plata y el bronce en la XX Olimpiada Internacional de Informática, pues nadie creía que lograran llegar a la final. Los jugadores a nivel internacional no los veían como un rival a vencer, creían que eran competidores que en cualquier momento quitaban del camino, pero sus 24 meses de estudio les permitieron resolver dos exámenes con tres problemas de algoritmos cada uno, mediante el desarrollo de programas informáticos. Después de estudiar cada sábado durante dos años, Enrique Lira Vargas y Rodrigo Santiago Nieves recibieron la buena noticia: estaban preparados para representar a México en la XX Olimpiada Internacional de Informática, una de las más reconocidas competencias en las ciencias de la computación. La mala noticia se las dieron a la semana cuando estaban en El Cairo, Egipto, a punto de iniciar las competencias. Enrique, recién egresado de bachillerato, sin perder esa pose de seriedad, recuerda ese instante: "Nuestros entrenadores nacionales nos dijeron que no teníamos el nivel para una medalla de plata, y a lo mucho que podíamos aspirar era a un bronce". Y Rodrigo, remata: "Pero, ellos no eran los únicos que compartían esa opinión. Los jugadores a nivel internacional no nos veían como un rival a vencer. O sea, éramos competidores que en cualquier momento quitaban del camino". A pesar de los pronósticos adversos, Enrique y Rodrigo decidieron poner en práctica lo que aprendieron durante 24 meses. "Teníamos que resolver dos exámenes con tres problemas de algoritmos cada uno", a los cuales dieron respuesta mediante el desarrollo de programas informáticos. Después de siete días de competencias, los egresados del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos No. 9 "Juan de Dios Bátiz Paredes" esperaban ansiosos los resultados. Según las cuentas de los entrenadores mexicanos, Rodrigo no tenía ninguna oportunidad y Enrique podría llevar otra medalla de bronce para México. En la ceremonia de premiación, la sorpresa: Enrique Lira Vargas recibe la medalla de plata y Rodrigo Santiago Nieves la de bronce. Enrique, de sólo 17 años de edad, resume en tres frases ese momento: "Fue una alegría muy grande. Nunca se había logrado ganar una medalla de plata. Todos lo veían como algo imposible". Y después de casi una hora de entrevista, el chico muestra tímidamente una sonrisa. "Estoy feliz, aunque no parezca. Mi alegría la llevo por dentro -aclara-. El saber que se puede ganar una plata y que las siguientes generaciones lo van a ver como una meta alcanzable. Es una alegría dar el ejemplo que eso es posible. "¿Y los que nos desanimaron? Bueno, se veían alegres por los resultados. Nos decían que se había logrado un avance importante. Me dijeron que había rebasado sus expectativas... y cosas así". Enrique Lira Vargas no era la primera vez que contendía en un concurso de conocimientos académicos. "Durante tres años participé en las competencias en matemáticas". Y en esas tres ocasiones perdió: "no pasaba a las finales nacionales... Como que las matemáticas no pegaban mucho". Entonces, decidió cambiar de materia y volverlo a intentar. Aunque no estaba muy convencido, Enrique se integró al grupo de estudio en informática del Cetis número 9 "Juan de Dios Bátiz Paredes" en el 2006. "Dos años después, ya frente a los 284 competidores de 76 naciones, le dije a mi instructor: chance y gano algo". Su ímpetu y gusto por los retos, cuenta, viene de familia: sus padres trabajan para el Estado, en un hospital, "y por las tarde, mi padre tiene un trabajo adicional, es zapatero. Sólo busca para darnos una mejor educación", explica orgulloso. Esperaba tres horas para utilizar la computadora A una semana de concluida la Olimpiada, Rodrigo Santiago, ganador de la medalla de bronce, de 18 años y de apariencia bonachona, confiesa: "Al principio no creí que iba a ganar. Yo veía a otras personas con más habilidades, más brillantes... Y cuando empecé a participar, dije, no, puussst está difícil que gane algo en este concurso. "Pero, continué más porque me gustaba, y poco a poco fui desarrollando más habilidad para resolver los problemas de algoritmos y comencé a sobresalir. Hasta que llegó un momento que dije: ¡Guauuu..! ¡Ya alcancé a los demás...! Llegué a un nivel que yo veía difícil de alcanzar. Y entonces me dije: sí, eres muy inteligente... Y seguí trabajando". Rodrigo Santiago Nieves, quien actualmente estudia ingeniería en sistemas computacionales en la Escuela Superior de Cómputo del IPN, junto con Enrique, reconoce lo importante que es el apoyo de la familia en este tipo de concursos. "Es motivante, porque a veces te quedas: si podré... y empiezas a dudar de ti mismo. Y es en el momento en que llega la familia, y te dice: tú si puedes lograrlo". De cuatro a seis horas, todos los sábados acudía a los cursos y estudiaba la forma para hacer programas de computadora. Hubo algunos momentos difíciles -precisa-, sobre todo, cuando se tiene que compartir la única computadora con tres hermanos más. "Nos peleábamos y tuvimos que hacer horarios para su uso. A veces tenía que esperar hasta tres horas para seguir repasando". En los cursos, agrega, el apoyo más fuerte lo tuvieron de su líder estatal, Martín Ibarra Romero y el exolímpico de informática, Félix Sota, "quienes estuvieron con nosotros de principio a fin de los cursos. Entre ellos dos nos estuvieron enseñando todos los temas". Rodrigo, hijo de padres comerciantes, comenta que su gusto por la informática nació en secundaria, cuando tuvo por primera vez su computadora. Tenía curiosidad de cómo funcionaban los programas, los jueguitos, aunque nunca se animó a desarmar una. Ambos dicen que buscarán la medalla de oro, pero ahora como estudiantes universitarios. Se sienten seguros de que en esta ocasión sí la lograrán. Afirman que el Instituto Politécnico Nacional (IPN) les darán todas las herramientas para conseguirla. En su futuro, Rodrigo y Enrique se ven desarrollando software que ayuden hacer más simple la vida de la gente frente a las computadoras o creando videojuegos. |
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