Finanzas
Rechaza Hacienda beneficios a grandes empresas
Agustin Carstens, secretario de Hacienda. Foto: Archivo / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
28 de julio de 2008

Marco Durán / El Sol de México

Ciudad de México.- Rechazó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que el régimen fiscal de Pemex sea confiscatorio y que beneficie a las grandes empresas.

"No es correcto afirmar que el régimen fiscal de Pemex sea confiscatorio, pues los datos de inversión, de carga fiscal y los resultados por separado de las subsidiarias que integran el organismo petrolero no son excesivos y tampoco pone en riesgo la viabilidad financiera de la empresa".

El documento Pemex y las finanzas públicas, según hacienda demuestra que es falso que la muy particular estructura tributaria que enfrenta Pemex esté diseñada para "evitar cobrarle impuestos a los grandes empresarios del país", como se ha mencionado. Primero porque, el régimen fiscal de Pemex es especial para que se pueda cumplir con dos objetivos: garantizar el abasto de energéticos que necesita la economía y repartir a los mexicanos la renta petrolera a través del financiamiento de programas y proyectos públicos con altas tasas de retorno social.

En segundo lugar, la evidencia demuestra que la carga fiscal se concentra precisamente en los contribuyentes de más altos ingresos.

En su informe la dependencia agrega que de acuerdo con el último reporte sobre la Distribución del pago de impuestos y recepción del gasto público por deciles de hogares y personas, elaborado con base en la ENIGH 2006, resulta que es el 20 por ciento de las familias contribuyentes con mayores ingresos el que aporta el 85 por ciento de la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Pemex no se usa para beneficiar a los mas ricos

Más aún: Los llamados "grandes contribuyentes" -aquellos que generan ingresos anuales mayores a 500 millones de pesos, sin contar a Pemex- que representan apenas el 0.06 por ciento del padrón, aportan alrededor del 65 por ciento de la recaudación total por ISR.

Así, se tiene que cada gran contribuyente pagó en promedio 43.61 y 48.33 millones de pesos en el 2006 y el 2007, respectivamente. Por tanto, la sugerencia de que se usa a Pemex para beneficiar fiscalmente a los más ricos es equivocada. En conclusión, por un lado, no se puede calificar de "confiscatorio" un régimen fiscal que es comparable con el de otras empresas competidoras como Royal Dutch-Shell, Chevron-Texaco, Statoil y Petrobras, que permite incrementar los montos de inversión año con año para alcanzar niveles internacionales, y que está demostrado que no es la causa de las pérdidas actuales de Pemex.

Por el otro, las cifras demuestran en la práctica que la recaudación fiscal en nuestro país se concentra en los contribuyentes de mayores ingresos, por lo que el régimen tributario de Pemex no es ningún instrumento para evitar que las grandes empresas paguen impuestos.

Pero, además, explica que la inversión en Pemex se está recuperando gradualmente. Para el periodo 1983-2000, el promedio de inversión fue de 2.9 mil millones de dólares anuales, mientras que para el período 2001-2007, el promedio de inversión alcanzó los 9.5 mil millones de dólares al año. Específicamente, el monto de inversión para 2007 fue de 15.6 mil millones, y se espera que para 2008 ascienda a 19.4 mil millones.

Detalla hacienda que en los últimos seis años la inversión en Pemex creció 108 por ciento; una expansión significativamente mayor a la registrada por la inversión total nacional de 41 por ciento, lo que ha permitido que la inversión de Pemex en los últimos años sea similar a la de otras petroleras del mundo.

Además, con las últimas modificaciones al régimen fiscal de Pemex, su carga tributaria se ubica dentro del promedio de la carga fiscal que enfrentan las empresas petroleras de los países miembros de la OPEP.