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Opinión
![]() Rodolfo Pacheco Pulido J
Joven viejo
El Sol de Puebla
25 de julio de 2008
Rodolfo Pacheco Pulido
Conforme mi tiempo generacional, pertenecí a ese conglomerado humano que fuimos señalados en diferentes tiempos e instancias políticas, sociales o culturales como "Jóvenes esperanza del mañana". Como la mayoría, el tiempo paso esperando ese mañana que no llegó. Aunque algunos si obtuvieron su "mañana" a condición de inclinar la cerviz y expresar siempre: "lo que usted mande señor" a costa hoy en día, de no poder exhibir su "recompensa" ni hablar de valores sociales y menos de contabilizar a sus amigos. También pertenecí a esa generación que recibió en diferentes ocasiones el calificativo de "joven forjador de nuestra riqueza y nuestro futuro". Confieso que nunca he recibido ninguna riqueza y que si no ha sido por mi padre o madre que nos hablaron de la historia de nuestra patria y de civismo, que hubiera sido de mí en el trayecto de mi existir, de mis hijos, nietos y demás familia a quienes se ha transmitido esa hermosa pasión por leer, conocer, respetar, admirar y querer el hogar común llamado ciudad de Puebla o identificarse nacionalmente con los valores patrios. Código de conducta o valores. Lo anterior producto de cierto día, a determinada hora y en un lugar que no podré olvidar. Un grupo de "jovencitos" (en relación a su edad física y mental) cuando quería atravesar una calle, por la esquina, conforme los colores del semáforo, el que guiaba un vehículo que seguramente le prestó papá, que conducía sin respetar las normas viales, estuvo a punto de atropellarme. Mis reflejos e instinto evitaron el contacto, pero lo que escuché de ellos, sinceramente me dejó pensativo y con un dejo de tristeza. Oí la voz "aguardentosa" de uno que me dijo: "Cuidado viejo que te llevamos de corbata". Hasta aquí la nota. Posteriormente seguí mi caminar sin dejar de pensar: ¿Cuando se es joven? ¿A que edad? ¿Serán estos los nuevos "jóvenes esperanza de un mañana" los "herederos de la riqueza de nuestra patria"? ¿Serán los nuevos valores (sic) que están destacando en el ambiente por su "generosa y espontánea forma de vida" y de su concepción de los valores? Si esto es así, con razón el mundo está como está. Pertenezco a un generación que según vieja conseja popular "ya no se cuece al primer hervor", como cierta y famosa canción, "la edad ya se me vino encima" pero siento que los diferentes calificativos que se dan a las personas que cruzamos el umbral de los sesenta, son adjetivos con los que desean identificar a personas de las llamadas "adultas, tercera edad, viejos, carcachas, grandes etc.etc. ¡Claro! Lo anterior muy poco coadyuva al desarrollo vivo e emocional de a quien se lo aplica. Para ello hay que fundamentarse en un ejemplo. No es lo mismo, viejo, anciano, caduco, tercera edad, edad avanzada y demás calificativos sobre el particular, que decir y pensar, sin que esto deje de significar la aceptación de la edad y el destino de las personas, sino que quienes tenemos determinado tiempo de vida que puede caer en los sinónimos anteriormente aplicados, calificativos que son fundamentalmente producto de la envidia que corroe la mente del humano, ¿por que no mejor aceptar que pertenecemos a ese grupo selecto, sí, muy selecto, de las personas que "tenemos exceso de juventud"? Exceso de juventud representa los años vividos, la formación mental y los conocimientos acumulados. El aceptar su tiempo pero no rendirse ante el, aspecto que en un noventa por ciento sucede con todas las personas de "mayor edad" que se dejan vencer. Por el contrario, la vida se hizo para lucha, para ser vivida con dignidad y plenitud y que mejor espacio se tiene para enseñar a los demás el arte de vivirla, considerando lo mayor en la edad o tiempo como producto de una juventud acumulada. Nunca hay que rendirse, que no exista en nuestra mente ese código. Hay que estar siempre activos, dinamizar nuestro quehacer cotidiano, aceptar las cosas como son, pero obtener ventajas de las mismas pero no claudicar. Cuando llegue el día de cumplir con el destino del Eterno que no haya queja alguna, se cumplió con la vida pensando siempre en el hacer y no en el dejar de hacer, el tiempo de vida nos legó la herencia de conservarnos siempre con la digna carga de pertenecer al grupo activo, humano y objetivo poseedores de "exceso de juventud". ¿Cuántos nos habrán de envidiar? ¿Cuántos necios hoy creen que llegaran a nuestro tiempo? ¿Cuántos con su enfermedad social, con sus vicios, dejadez e improductividad humana pensaran que llegarán a tener exceso de juventud? Lo fundamental es no rendirse, no claudicar, estar siempre activo en cualquier orden de la existencia, producir, dar, entregar y otra cosa más, no pensar en la muerte, ya que quien piensa cotidianamente en ella muere dos veces, por el hecho de pensar y angustiarse y cuando sea producto de la natura. Hay que vivir la vida siempre. Cabe aquí un parafraseo dedicado a los necios de siempre: Como te vez me vi., ¿tu te podrás ver como estoy ahora? pachecopulido70@Yahoo.com.mx Columnas anteriores
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