Opinión
Bitácora municipal
Enrique Chávez Estudillo
Bitácora municipal

El Sol de Puebla
29 de mayo de 2008

Prostitución: situación real que necesita medidas reales

Enrique Chávez Estudillo*

En días recientes se ha esbozado la posibilidad de crear una zona de tolerancia en nuestra ciudad, como una manera de controlar la prostitución, propuesta que - como es lógico - generó una gran polémica por las voces a favor y contra esta proposición, que como todas las que se hagan en torno a este tema, debe ser analizada con seriedad, objetividad, sin prejuicios sociales o religiosos y, principalmente, como tomando al sexoservicio como un asunto de salud pública, no de moralidad o de género.

Es necesario señalar que es positivo que al interior y exterior del ayuntamiento de Puebla se reconozca el problema de la prostitución, se hable del mismo y se hagan propuestas para regularlo, pese al escozor, molestia o prejuicios de algunas "buenas conciencias", que preferirían que el tema fuera ignorado, pese a que todos sabemos que el sexoservicio ha existido en todas las sociedades a lo largo de la historia de la humanidad.

Y aunque se molesten los sectores conservadores de la sociedad poblana, en Puebla también se da la prostitución y, en consecuencia, habría que analizar qué medidas se pueden tomar, no solamente para regularla, sino para que quienes se dedican a esta actividad y los que recurren a ella cuenten con los servicios de salud y seguridad necesarios.

El reglamento que establece el ejercicio de la prostitución en la ciudad de Puebla data del 22 de agosto de 1928. En este documento se establecieron los requisitos que tenían que cumplir las mujeres para dedicarse a este oficio, aunque mucho antes, desde 1904, a las trabajadoras se les obligaba a la inspección sanitaria dos veces por semana y a cumplir algunos otros requisitos, como ser mayores de edad y no vírgenes, pero menores de 50 años.

En la misma legislación se creó la zona de tolerancia, con un mapa que la ubicó en el Barrio de San Antonio que comprendía las calles 20, 22, 24 sucesivamente hasta la 32 oriente, llegando a lo que es hoy el bulevar 5 de mayo, entre la 2 y 3 norte y la avenida 5 de mayo. Esto cambió en 1960, cuando se modificó el reglamento y la llamada "zonita" se trasladó a la 90 poniente.

Hoy, lo cierto es que no solamente existe la prostitución que históricamente conocemos, sino que hay bandas organizadas que trafican con mujeres mexicanas y de otras naciones, explotan a niños y distribuyen drogas en algunos de los sitios de sexoservicio, que están regados por la ciudad, con escasa o ninguna regulación.

Para combatir esta explotación laboral, sexual y los abusos contra menores, es necesario que la ciudadanía, el ayuntamiento y muy posiblemente el gobierno del estado trabajen de manera conjunta contra la delincuencia organizada que maneja estas actividades. Además, controlar la prostitución permitiría evitar abusos, delitos y enfermedades evitables.

Es entendible la reticencia de quienes temen que la creación de una zona de tolerancia o la regulación del sexoservicio generen corrupción el sector del gobierno municipal al que se le adjudique la función; sin embargo, la falta de control, la indiferencia y la clandestinidad generan el mismo problema, que se agrava por la delincuencia organizada y, desde luego, las enfermedades que se evitarían con vigilancia sanitaria.

En conclusión, un problema real necesita soluciones reales y una sociedad madura debe discutir sin prejuicios morales, religiosos o de género, sino con tolerancia, apertura, argumentos lógicos, médicos, sociales y técnicos todos los temas de interés público, para dar respuestas a las demandas de la ciudadanía



*Presidente de la comisión de Derechos Humanos en el Cabildo de Puebla.

Columnas anteriores
Columnas

Cartones