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Opinión
![]() Bitácora municipal
Enrique Chávez Estudillo
Bitácora municipal
El Sol de Puebla
8 de mayo de 2008
Respuestas
Enrique Chávez Estudillo* Un reconocido político poblano decía, con mucha razón, que quien teme al fuego no debe meterse a la cocina, en referencia a que quienes ejercemos una función pública tenemos que estar preparados para aceptar las críticas y cuestionamientos de los adversarios y, principalmente, de la ciudadanía. En consecuencia y como representante de los poblanos, estoy preparado para escuchar y aceptar - de buena manera - cualquier inconformidad o crítica de la gente y, desde luego, de actores políticos que representan a otras fuerzas partidarias o, incluso, con mis correligionarios con quienes surgen divergencias por diversos temas. Sin embargo, en días recientes se desató una serie de descalificaciones contra mí no por la función que ejerzo como regidor en el ayuntamiento o por los resultados generados en mi pasado reciente como funcionario público municipal, sino por el sólo hecho de haber trabajado como asistente, catedrático y, en algunas ocasiones, chofer de la facultad de administración y del entonces rector Enrique Doger Guerrero, después de egresar de la licenciatura en Administración Pública en la BUAP, que concluí exitosamente, como lo demuestran los papeles que pongo a disposición de quien quiera revisarlos. El "argumento" de quienes me descalifican es que no valen, que carecen de elementos de verdad mis opiniones y conceptos sobre política o la gestión pública por haber sido chofer. Así de simple y de sencillo, su razonamiento es el de "condujiste un auto para Enrique Doger Guerrero, por ello, no tienes derecho a fijar alguna posición sobre política o la gestión gubernamental", pese a contar con la licenciatura y maestría en Administración Pública (egresado del Instituto de la materia) y a ser un ciudadano más, con el derecho de hacerlo. Respeto a quienes mantienen esa posición, pero considero que ese tipo de posturas no permiten ir al fondo de los temas y no lleva a analizar si las críticas que generaron tan airada reacción son válidas y se basan en la realidad o no, a pesar de que en una sociedad democrática - como la que la mayoría de los mexicanos y poblanos aspira a conformar - es necesario promover un debate político de altura que conlleve un estudio real y profundo de los temas de interés público. Aunque haya quienes pueden desestimar o descalificar las opiniones de otros por considerar que provienen de personas que, según ellos, carecen de formación profesional o conocimientos, lo cierto es que un gobierno - sin importar nivel u origen partidario - debe servir, escuchar y representar a todos, debido a que para la ley no hay ciudadanos de primera o de segunda. Además, considero que todos los trabajos son respetables, siempre y cuando se apeguen a la ley, porque es dañino para una sociedad que un gobierno o representante popular descalifique alguna opinión o crítica sin analizarla a fondo y basándose en sus prejuicios personales. Reitero, también, mi opinión de que en el servicio público o privado la negación de los problemas y/o errores no es la mejor estrategia para solucionarlos, ya que la minimización o desconocimiento de los mismos solamente logra que crezcan y que la sociedad viva en una realidad, mientras la clase gobernante se acomoda en otra y pretende - con discursos - tapar el sol con un dedo. Finalmente, aprovecho este espacio para enfatizar que nuestro país, estado y municipio necesita de funcionarios públicos y representantes populares que se ratifiquen a sí mismos con su trabajo diario, sus resultados y vocación de servicio, sin que sus respectivos jefes se vean en la frecuente necesidad de darles espaldarazos cada vez que sean criticados, denunciados o cuestionados o cuando la realidad sea diferente a la versión oficial. * Presidente de la comisión de Derechos Humanos en el Cabildo de Puebla Columnas anteriores
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