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Opinión
![]() Germán Sierra Sánchez
Tiempos mejores
El Sol de Puebla
30 de abril de 2008
Germán Sierra Sánchez
Tras 16 días de ocupación de las tribunas en el Congreso de la Unión, la noche del pasado viernes, legisladores integrantes del FAP, conformado por el PRD, el PT y Convergencia por la Democracia, resolvieron aceptar la propuesta de sus pares de iniciar un debate de 71 días, para de este modo llegar a acuerdos entorno a la reforma energética. De esa manera se puso fin a momentos de tensión, en que cada vez se escuchaba con más frecuencia la posibilidad de un desalojo violento en ambos recintos legislativos, medidas extremas que a nadie convenían, pero que flotaban ya de manera permanente en ese ambiente de crispación política que se vivió durante las últimas dos semanas. Hoy que estamos de vuelta en un escenario de aparente normalidad, se viven momentos festivos, que me parecen exagerados, en virtud de que ambas partes del conflicto se adjudican la desocupación de ambas tribunas, como un "triunfo" para su causa. Por lo que concierne a la parte oficial, que considera la desocupación de las cámaras como el triunfo del diálogo y la negociación, de verdad es querer ver las cosas con una lente de muy escasa graduación. Por lo que concierne a los diputados integrantes del Frente Amplio Progresista que con la toma de tribunas sienten que ganaron, es una percepción muy relativa, pues todavía nada está escrito, si acaso lo único que obtuvieron es un poco más de tiempo para organizarse. Luego de escuchar las declaraciones del dirigente nacional del PAN Germán Martínez: "el transcurso del tiempo no nos va a hacer que se retire la iniciativa" a todos queda claro que la propuesta presidencial sobre el futuro de la paraestatal Pemex sigue incrustada en la lógica del poder y es muy difícil que algo los haga cambiar de opinión. Por añadidura, las constantes descalificaciones del gobierno federal en contra del movimiento en defensa del petróleo ponen de manifiesto, al margen del acuerdo alcanzado el pasado fin de semana en el Senado, la poca o nula disposición gubernamental para dialogar con los opositores y su tendencia a desatender las causas de las expresiones de descontento en el país. Para mi, lo más rescatable fue haber descartado el uso de la fuerza pública para retirar a diputados y senadores de oposición que mantenían bloqueados los accesos a las tribunas del poder legislativo. Por supuesto que ha sido muy sano, que las cosas no llegaran a ese grado, sin embargo la reanudación del trabajo parlamentario, tampoco es para echar las campanas al vuelo y ahora salir con el cuento que la solución del conflicto en el Congreso fue un triunfo para todos. En definitiva, considero que la desocupación de las tribunas, no debe tomarse con triunfalismo, sino con mesura y responsabilidad y por el contrario debe ser motivo de reflexión. Por un lado pone de manifiesto la debilidad de nuestra democracia, pues no existe ningún tipo de garantías de que las escenas que vimos durante los pasados 16 días se repitan nuevamente, en el momento en que el mismo grupo u otro distinto, se encuentre en desacuerdo ante los temas que se discuten en cualquiera de las dos cámaras del Congreso de la Unión. Es decir, el fantasma de la ocupación puede aparecerse en cualquier momento en que el Frente Amplio Progresista, se percate de que no le salen las cuentas a la hora de los votos, para oponerse a la reforma energética. Con todo y debate, el PRD y sus aliados, se han dado cuenta de que están en posibilidades de forzar las condiciones para cambiar las reglas del juego democrático, cuando el equilibrio de fuerzas no favorecen a su grupo. Es decir, se pudieron percatar que en el caso de perder, están en condiciones de arrebatar. Ante este panorama, pues no hay muchos motivos para dar brincos de felicidad, tan solo esperar que en las próximas batallas legislativas, predominen los buenos argumentos, los datos duros alimentados por los especialistas, el debate de altura en los recintos legislativos y los votos razonados, no en función de la mezquindad de los intereses partidistas, sino en función de lo que sea mejor para el futuro de la nación. Quizá sea mucho pedir, no obstante, desde este espacio hago votos para que en los próximos 71 días, se den en las Cámaras, discusiones de alto nivel. Desde aquí, seguimos en espera de tiempos mejores. Como siempre agradezco sus comentarios en gsierra.pri@hotmail.com Columnas anteriores
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