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Opinión
![]() Germán Sierra Sánchez
Así...del precipicio
El Sol de Puebla
22 de abril de 2008
Germán Sierra Sánchez
Totalmente reprobable es la toma de tribunas que desde el pasado diez de abril, mantienen legisladores del PRD, PT y Convergencia por la Democracia en las dos cámaras del Congreso de la Unión, oponiéndose al inicio de las discusiones sobre la urgente reforma que requiere la paraestatal Pemex. Pero creo que igual de reprobable es el spot televisivo en el cual se compara a Andrés Manuel López Obrador con Hitler, Mussolini, Augusto Pinochet y Victoriano Huerta, es decir, se le pone al nivel de los más despreciables villanos de la historia universal y con uno de los antihéroes más odiados del movimiento revolucionario de 1910. Considero que en estos momentos de crispación política y polarización social en nada ayuda, seguir saturando el ambiente de fuertes adjetivos y descalificaciones, pues lo único que se consigue es profundizar las diferencias entre el bando que sistemáticamente se opone a la reforma energética y el bando que pretende sacar la reforma a cualquier precio. Es decir, de continuar en esta ruta se cancelan por completo las posibilidades de diálogo, intercambio y exposición de argumentos. En resumen, la necesaria discusión que reclama un asunto tan delicado y serio para el país, como es el futuro de la industria petrolera se encuentra en riesgo. De suyo la toma de las tribunas legislativas, el cerco montado por las brigadas de "adelitas" para evitar que Senadores puedan asistir a cumplir con el trabajo parlamentario para el cual fueron elegidos, constituye una prueba más del menosprecio que el PRD tiene por las instituciones, situación por la cual en su momento pagarán el costo político por sus acciones, pero eso ya será asunto de los electores. Sin embargo, no puede ser posible que se enfrente el desorden que reiteradamente impulsa el PRD con nuevas formas de agresión, pero ahora desde el poder. La propaganda negra es una herramienta que suele definir el resultado de una elección, por esa razón si bien no se justifica, al menos sí se entiende porqué se hace presente casi en todo proceso electoral. En la elección presidencial de julio del 2006, la campaña negra que el Partido Acción Nacional utilizó contra el candidato del PRD fue estratégica y hoy se conoce con toda certeza que modificó no solo la tendencia electoral, sino además el rumbo de la historia. Pero en abril del 2008 no estamos en campaña, el proceso electoral ha quedado atrás y por lo tanto, no se justifica el uso de una campaña negra orquestada y autorizada desde los más altos niveles del poder en contra del ex candidato presidencial. Particularmente porque su única petición, es que se discutan ampliamente las diferentes propuestas que existen sobre la reforma energética y no las cuatro o cinco semanas que proponen como máximo el PRI y el PAN. De todo lo que está ocurriendo hasta el momento, en lo único en que estoy de acuerdo con el PRD, es que se dé un amplio debate nacional sobre el futuro de esta industria, sin prisas, suficiente en fondo y en tiempo; la democracia exige que se escuchen todas las voces, más cuando lo que se discute afecta a un sector estratégico para nuestro futuro como país. Pero un debate real y sustantivo en donde se escuchen detenida y respetuosamente los argumentos de cada parte, sin juicios sumarios anticipados, es decir, en un esquema en el cual no tengan cabida los llamados a "juicio por traición a la patria" ni las comparaciones recientes con personajes tiránicos. Los mexicanos tenemos tanto el derecho de conocer la propuesta presidencial para que de ese modo pueda ser sujeta a una profunda evaluación por parte de los especialistas en la materia, sin epítetos de por medio. Hasta la propuesta, las razones y temores perredistas sobre el mismo tema. Algunos podemos pensar que la posición asumida por el PRD y sus aliados es radical y peligrosa por no estar de acuerdo con la reforma a la industria petrolera; otros pueden creer que la propuesta de reforma del Presidente Felipe Calderón es el instrumento legal y definitivo para entregar el petróleo a depredadores nacionales y extranjeros. Pero lo uno y lo otro no nos hace ni traidores ni enemigos. Sólo mexicanos que tenemos opiniones y percepciones diferentes. Por eso se requiere un debate abierto, honesto. Comparaciones con tiranos o gritos de traición son sólo excesos de grupos que pretenden imponer al país su verdad absoluta. Los conflictos se resuelven, haciendo política, política y más política, no con diatribas y descalificaciones. De continuar con esa conducta irresponsable entre las partes, de seguir atizando el fuego, tensa más el ambiente y nos pone día con día como sociedad, cada vez más cerca, así. Columnas anteriores
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